La historia de Gisèle Pelicot le dio la vuelta al mundo cuando, en 2024, se conoció que fue abusada sexualmente, durante años, por múltiples hombres facilitados por su esposo de entonces, Dominique Pelicot. El juicio que inició la mujer contra su victimario se convirtió en un símbolo feminista a nivel mundial. En diciembre de aquel año, su exesposo fue señalado culpable de orquestar múltiples violaciones, en las que invitaba a hombres a que abusaran de su esposa, mientras esta estaba inconsciente en su propia casa.
“La vergüenza debe cambiar de lado”, sentenció Gisèle a las afueras del tribunal al sur de Francia, donde además fueron sentenciados al menos 50 hombres en relación con los abusos sistemáticos ocurridos en décadas.
La mujer, de 73 años, ofreció su primera entrevista televisada y detalló lo que hasta este momento solo había declarado ante los tribunales. El canal francés France 5 transmitió el encuentro el pasado miércoles 11 de febrero.

Allí compartió el momento en el que se enteró de la conmocionante situación: los oficiales de la policía le informaron que su esposo —con el que había estado casada 50 años— trituraba pastillas para dormirla y luego dejar pasar a hombres desconocidos a su habitación para que abusaran sexualmente de ella.

“No me reconozco en esas fotos. Dije: ‘Esa no soy yo’”, dijo en su entrevista de televisión, al recordar cuando las autoridades le entregaron fotos de pruebas de la terrible noticia, en 2020. “Después me puse las gafas y allí descubrí a esta mujer sin vida con un hombre que no conoce en su cama. Creo que mi cerebro se disoció”.
“La vergüenza es una palabra que se pega en la piel y es también un sufrimiento que te infliges a ti misma”, reflexionó Gisèle Pelicot. “Me di cuenta de que luchar a título individual es parte de la lucha colectiva. Me dije: ‘Si yo puedo hacerlo, otras mujeres podrán hacerlo’. Es mi mensaje a todas las víctimas: nunca sientan vergüenza”.
Gisèle Pelicot, the victim of a horrifying crime that stunned France and made international headlines, is now speaking out in her first U.S. network television interview and in a new memoir: “I thought my story could be useful to others, who might ask, how could this woman go… pic.twitter.com/syLWR1CRJq
— CBS Sunday Morning 🌞 (@CBSSunday) February 12, 2026
Cuando le preguntaron que cuánto tiempo le tomó reconocerse a sí misma y los sucesos, esta respondió que: “Unas cinco o seis horas, lo que tardé en llegar a casa”. Ese día, “una amiga vino a verme y en el momento en que se sentó en el salón le dije: ‘Escucha, tengo que contarte algo serio. Dominique me violó y ordenó que me violaran’. Fue la primera vez que usé la palabra ‘violación’”.

Contó que, tras enterarse y pensar en retrospectiva, recordó algunas señales de alerta. En el pasado, notó una mancha amarilla en sus pantalones cuando recién se había mudado al pueblo Mazán, al sur de Francia. “Le pregunté si acaso podría estar drogándome, y entonces él se puso a llorar. ¿Sería mi subconsciente? No lo sé”. En otra ocasión, notó que la cerveza que estaba tomando cambió de color cuando su exmarido le agregó, supuestamente, jarabe de menta. Cuando ella lo cuestionó sobre el ingrediente, este arrojó la bebida por el fregadero.

Pese al sufrimiento que aseguró vivir desde entonces, aseveró que planea visitar a su expareja en la prisión, como parte de su “proceso de sanación”. Aunque en los juicios nunca se dirigió a él, tras estos años quiere mirarlo “directamente a los ojos y preguntarle: ‘¿Por qué hiciste eso?’”.

Al concluir, habló sobre la relación con sus dos hijos durante estos últimos años. Según su relato, la relación con su hija mejoró con el paso del tiempo, mientras que su hijo varón “necesita más tiempo”.
“Yo elegí vivir con el señor Pelicot”, determinó. “Ellos no eligieron a su padre, así que están en una posición diferente, y creo que el camino tomará más tiempo”.
