El Senado de Rusia ha ratificado este miércoles el acuerdo de cooperación militar firmado con el Gobierno de Nicaragua en septiembre de 2025 y con el que ambos países esperan “avanzar en el fortalecimiento de la cooperación entre las dos naciones”.

El Ministerio de Defensa de Rusia y las Fuerzas Armadas de Nicaragua han dado su visto bueno al texto, con el que los dos países esperan “mejorar sus capacidades en el ámbito de defensa”, tal y como ha indicado la Comisión de Asuntos Internacionales del Senado.
En un comunicado, dicho comité ha afirmado que “se están definiendo las directrices y modalidades de cooperación entre los países y regulando cuestiones relativas a la planificación y ejecución de eventos”.

Por otro lado, también se está definiendo “el apoyo financiero, el procedimiento para el intercambio y la protección de información confidencial”, además de la “prestación de asistencia médica, la aplicación de la legislación, la jurisdicción y la protección jurídica”.
“La ratificación del acuerdo redunda en interés de la Federación de Rusia, ya que garantizará el mantenimiento de la seguridad y la estabilidad regional internacional, así como el entendimiento mutuo en materia de política de defensa entre ambos países”, recoge el texto.
Desde Moscú, esperan que las autoridades nicaragüenses lleven a término los procedimientos necesarios para ratificar el documento —que incluye el intercambio de información y experiencia en el área de defensa— durante los próximos meses.

La cooperación militar entre Rusia y Nicaragua tiene su origen en los años 80, cuando la Unión Soviética apoyó al gobierno sandinista con armamento y formación durante la Guerra Fría. Tras un periodo de menor intensidad en los años 90, la relación se reactivó con el regreso al poder de Daniel Ortega en 2007.
Desde entonces, Rusia ha proporcionado equipamiento, entrenamiento y cooperación en inteligencia, además de permitir intercambios militares y visitas de buques y aeronaves.

En los últimos años, ambos países han firmado acuerdos formales que incluyen intercambio de información, formación de personal, apoyo logístico y colaboración en seguridad.
El intento de Rusia de reforzar su presencia en América Latina responde a una estrategia geopolítica para ampliar su influencia fuera de Europa y contrarrestar el peso de Estados Unidos en la región.
Según expertos, Moscú ha impulsado acuerdos militares, ventas de armamento, cooperación energética y alianzas políticas con países afines como Venezuela, Cuba y Nicaragua, consolidando vínculos en seguridad y defensa.
Además, Rusia busca proyectar poder mediante visitas navales, ejercicios conjuntos y presencia técnica, aunque su capacidad es más limitada que la de otras potencias.
Aun así, estas acciones le permiten mantener influencia simbólica y estratégica en el hemisferio occidental, generando tensiones geopolíticas y reforzando su papel como actor global.
*Con información de Europa Press.
