España se ha convertido en uno de los principales destinos para los colombianos. Según el Instituto Nacional de Estadística de España, en el país europeo reside cerca de un millón de colombianos. Muchas de estas personas viven de forma irregular y se encuentran a la espera de formalizar su situación migratoria.
Este es el caso de Lina, una mujer nacida en Colombia que está a la espera de que su estatus migratorio se normalice. Esta situación ha impedido que, durante los dos años que lleva en el país ibérico, haya podido obtener un trabajo formal.
La inestabilidad derivada de ello la ha llevado a mudarse hasta en siete ocasiones.
Lina, socióloga de 34 años, llegó a la ciudad de Barcelona con el fin de cursar un doctorado, luego de haber obtenido una maestría en México.
Sin embargo, no pudo iniciar el programa por no obtener la titulación necesaria a tiempo. Al ya estar instalada en la ciudad y tener a su hija a cargo, decidió permanecer en el país de forma irregular.

Uno de los principales problemas que ha enfrentado ha sido encontrar vivienda. La migrante explicó que muchos propietarios desconfían de quienes no cuentan con documentación, lo que obliga a aceptar alojamientos temporales o condiciones precarias.
“He vivido situaciones muy feas, llegando a quedarme en la calle de la noche a la mañana porque nos echaron de un piso”, dijo al medio Infobae.

A las dificultades para conseguir vivienda se suma el temor constante a los controles policiales. La falta de un estatus migratorio regular hace que cada desplazamiento pueda convertirse en una fuente de ansiedad para quienes se encuentran en esta situación.
En ese contexto, Lina intenta mantener un perfil bajo mientras trabaja y busca sostenerse económicamente. Sin embargo, la irregularidad limita las oportunidades laborales y la posibilidad de acceder a condiciones más estables.

Actualmente, miles de migrantes en España siguen pendientes de posibles procesos de regularización que podrían cambiar su situación legal.
Estas personas están a la espera de la regularización extraordinaria de migrantes anunciada en enero tras el acuerdo entre el Gobierno, el PSOE y Podemos.

Lina advierte que esta es una alternativa para regular su estatus migratorio, pero que no se sentirá segura hasta tener algún documento que lo confirme.
“Para mí esto no va a cambiar hasta que tenga un papel que diga en trámite, porque mañana mismo podrían detenerme y expulsarme del país”, según Infobae.
Su caso evidencia cómo la falta de documentación puede traducirse en inestabilidad habitacional, temor ante las autoridades y un acceso limitado a oportunidades laborales.
A pesar de las dificultades, la migrante mantiene la esperanza de que el proceso de regularización avance y le permita construir una vida más estable.
