El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, visitó este domingo la tumba de su hijo Beau en el aniversario de su muerte, tras visitar la iglesia de su familia en Delaware.
El mandatario estadounidense estuvo acompaño por la primera dama Jill Biden, su hija Ashley, el hijo de Beau, Hunter y, la visita se produjo antes de que diera el discurso en el Día de los Caídos.
“Como muchos de ustedes saben, este es un día difícil para nosotros. Hoy hace seis años, Hunter perdió a su padre y yo perdí a mi hijo (…). Si él estuviera aquí, también estaría aquí presentando sus respetos a todos aquellos que dieron tanto por nuestro país”, dijo el presidente Biden.
De igual forma, agregó: “Beau no murió en servicio, pero sirvió en una unidad de la Guardia Nacional de Delaware en Irak durante un año (…). Esa fue una de las cosas de más orgullo que hizo en su vida (…). Sus hijos, sus hijas, viven en sus corazones y también en sus hijos. Gracias porque hoy podemos llorar juntos”.
Asimismo, añadió: “Pasa mucho tiempo, pero todos ustedes saben tan bien como yo que el momento en que lo celebramos es el día más difícil del año. Nos sentimos honrados, pero es un día difícil. Trae todo de vuelta. Así que no puedo agradecerles lo suficiente por su continuo servicio al país”.
Finalmente, concluyó y dijo: “Les prometo que llegará el día en que la mención del nombre de mi hijo no traerá una lágrima a sus ojos sino una sonrisa a sus labios (…). Espero que ese día llegue más temprano que tarde”.
Happening Now: President Biden delivers remarks at a Memorial Day service. https://t.co/eGgpBUwr8Z
— The White House (@WhiteHouse) May 30, 2021
Beau Biden falleció de 46 años en el 2015, tras ser diagnosticado con cáncer cerebral. Beau le siguió los pasos en la política al presidente estadounidense y llegó a ser fiscal general del estado de Delaware. Además, era el hijo mayor del presidente, estaba casado y tenía dos hijos.
Hace unos meses Biden recordó: “La vida media después del diagnóstico de ese cáncer cerebral virulento que tenía Beau es de 12 a 14 meses. Tal vez dos personas de cada 100 podrían pasar ese tiempo y lograr una remisión. Pero eso significa que algunas personas lo superan, nos dijimos. Entonces, ¿por qué no Beau?”.
Además, Biden añadió antes de ser electo presidente de Estados Unidos: “Beau estaba decidido a luchar (...). Inmediatamente después del diagnóstico, corrió una maratón. Y optó por el tratamiento más agresivo posible: cirugía, radioterapia, triplicar la cantidad del fármaco de quimioterapia estándar”.
Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos que se hicieron, el cuerpo de Beau no respondió. “En febrero de 2015, el médico de Beau llamó para decir que las células cancerosas se estaban multiplicando rápidamente y en nuevos lugares. Cuando colgué el teléfono, Jill y yo nos miramos y nos abrazamos”.

Beau Biden entró en la fase final de su tratamiento y se le hizo una cirugía definitiva. Nada de eso funcionó. “Lo que estaba sucediendo en su cerebro ya no era reversible, me dijeron los médicos. Nada podía salvar a Beau”, recordó en un texto antes de ser presidente.
El 30 de mayo a las 8:00 p. m. finalmente lo peor pasó. “Sucedió”, anoté en mi diario. “Dios mío, mi niño. Mi hermoso niño se fue”, añadió en ese texto Biden.
En una entrevista, el presidente narró la indeleble influencia que tiene Beau en su vida, ya que aseguró: “Cada mañana me levanto y me pregunto: ¿Estaría orgulloso de mí?”.
Sin embargo, no es la única tragedia que ha tenido que vivir Biden, ya que la primera esposa del presidente, Neilia, y su hija de trece meses, Naomí, murieron en un accidente de tráfico en 1972.
