La conmemoración de los 25 años del 11-S llevó a la CIA a revelar 71 documentos; entre ellos, hubo un informe clasificado, elaborado el 12 de septiembre de 2001, el cual recopiló las primeras pistas que la inteligencia estadounidense obtuvo sobre Osama bin Laden y su entorno tras los ataques.

La inteligencia buscaba las pistas de Bin Laden
El reporte, titulado ‘Las huellas de Bin Laden’, comenzaba con una conclusión que hoy resulta especialmente llamativa. Según la CIA, “la creciente evidencia indica que extremistas suníes en Afganistán y el Golfo Pérsico sabían recientemente que los ataques dirigidos por Usama bin Laden eran inminentes”.
La agencia explicó que un facilitador muyahidín en Afganistán había asegurado que Bin Laden abandonó Kandahar y se trasladó hacia Kabul antes de los atentados, aparentemente ante la posibilidad de que estuviera por producirse una operación.

El informe también recogió una versión sobre un supuesto enfrentamiento entre Bin Laden y el líder talibán Mullah Omar. De acuerdo con la CIA, ambos habían discutido a finales de agosto debido a la intención del líder de Al Qaeda de realizar ataques terroristas.
Según esa información, “Bin Laden dijo a Mullah Omar que tenía operaciones en curso que causarían un gran daño a los EE. UU.”, señaló la agencia.
¿La Casa Blanca y el Capitolio también estaban en la mira?
Otro de los elementos que aparece en el documento son indicios sobre posibles objetivos adicionales. La CIA contó que un hombre de origen árabe ubicado en Kandahar afirmó que los atentados eran producto de dos años de planificación y los describió como “el comienzo de la ira”.
A partir de otros datos recopilados, la agencia señaló que el Capitolio y la Casa Blanca “también podrían haber sido objetivos de las operaciones”.

Sin embargo, el documento contiene numerosas partes censuradas, por lo que no permite conocer toda la información que llevó a los analistas a esa conclusión.
Una referencia al vuelo que impactó la Torre Sur
El reporte también abordó una posible conexión con uno de los aviones utilizados en los atentados. La CIA indicó que “un posible operador terrorista —llamado al-Ghamdi— podría haber abordado el vuelo 175 de United Airlines”, aeronave que terminó estrellándose contra la Torre Sur del World Trade Center.

El documento relacionó además ese dato con información sobre una persona de nombre similar que habría ingresado a Estados Unidos desde Canadá para realizar un ataque en Nueva York.
El mundo reaccionaba al atentado
El informe también permitió conocer cómo se desarrollaban las primeras horas de respuesta internacional. La CIA señaló que el líder talibán Mullah Omar se encontraba en movimiento después de los ataques y que buscaba ayuda para abandonar Kandahar junto con su familia.
Al mismo tiempo, varias organizaciones internacionales evaluaban abandonar Afganistán. Según el documento, algunas agencias de la ONU y organizaciones no gubernamentales analizaban “evacuar al personal de Afganistán tan pronto como hoy en previsión de represalias de EE. UU.”.
La situación en Kabul también era seguida de cerca. La CIA registró ataques nocturnos atribuidos a la Alianza del Norte y señaló que ese grupo buscaba demostrar que el asesinato de su líder, Ahmad Shah Masood, ocurrido dos días antes de los atentados, “no interrumpió sus capacidades militares”.
Las medidas de seguridad se extendieron a otros países. El documento indicó que “muchos países están tomando precauciones militares” frente a posibles acciones terroristas contra sus territorios o instalaciones estadounidenses. Rusia, por ejemplo, había elevado la vigilancia de sus fuerzas de defensa aérea, navales, espaciales y de seguridad interna.

En Malasia también se produjo una situación de alarma. De acuerdo con el reporte, funcionarios evacuaron las Torres Petronas después de recibir “una amenaza de bomba por teléfono”.
El impacto llegó además a los mercados. La CIA registró que los futuros de bonos estadounidenses habían ganado terreno y ayudado a estabilizar el dólar, mientras las principales bolsas asiáticas sufrían fuertes pérdidas. Corea del Sur y Hong Kong registraban caídas cercanas al 10 %.
El Nikkei japonés perdió casi 700 puntos y cerró en 9.610, “su primer cierre por debajo de 10.000 desde 1984”, según el informe.
La aviación europea también sintió el golpe. Lufthansa cayó 15 % y British Airways 21 %, mientras EADS, matriz de Airbus, alcanzó un mínimo histórico.
El petróleo, en cambio, registraba movimientos más moderados. El Brent cerró en 29,06 dólares por barril, aunque durante la jornada había superado los 31 dólares.
