La pérdida del suministro regular de petróleo desde Venezuela y el agotamiento de los cargamentos procedentes de Rusia y México habrían obligado al régimen cubano a buscar combustible fuera de sus circuitos habituales. Según datos de rastreo satelital, Cuba recurrió a una compra de combustible en África, una operación poco frecuente que refleja la gravedad de la crisis energética que atraviesa la isla.
El buque petroquímico Mia Grace zarpó el 19 de enero desde el puerto de Lomé, en Togo, con destino a La Habana, donde está previsto que arribe el 4 de febrero. La embarcación navega con bandera de Islas Marshall y tiene un peso muerto cercano a las 50.000 toneladas, de acuerdo con los registros marítimos.

Según explicó al Diario de Cuba el investigador no residente del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, Jorge Piñón, la carga podría corresponder a diésel o fueloil, aunque la calidad exacta del combustible no está confirmada. Piñón indicó que se trataría de una compra al contado realizada por Cubametales, la empresa estatal encargada del comercio de hidrocarburos y perteneciente al conglomerado militar GAESA, posiblemente con la mediación de un comerciante europeo.
El especialista precisó que Togo no refina petróleo, pero funciona como un importante nodo logístico para el tránsito y exportación de combustibles refinados. Antes de llegar a África, el Mia Grace había partido del puerto de Amberes, Bélgica, donde GAESA ha realizado operaciones puntuales de compra en años anteriores.

El volumen transportado se estima en 314.500 barriles de diésel o 280.500 barriles de fueloil, aunque el buque no estaría completamente cargado, según su calado.
La importación ocurre en un momento crítico para el sistema eléctrico cubano. La estatal Unión Eléctrica (UNE) informó el lunes de la paralización casi total de la generación distribuida, uno de los mecanismos que suele mitigar los apagones durante las horas pico.

De acuerdo con el parte oficial, 101 centrales de generación distribuida están fuera de servicio por falta de combustible, lo que deja de aportar 927 megavatios, mientras que otros 156 megavatios no se generan por escasez de lubricantes. A esto se suma la salida de operación de una patana de generación eléctrica rentada a la empresa turca Karadeniz Holding, que deja de producir 30 megavatios.

En total, el déficit supera los 1.100 megavatios, cerca de un tercio de la demanda eléctrica nacional en un día normal. Las centrales de generación funcionan con diésel y las patanas con fueloil, lo que explica la urgencia del régimen por asegurar estos combustibles.
La interrupción del suministro venezolano desde diciembre está directamente relacionada con la caída del régimen de Nicolás Maduro y el bloqueo naval de Estados Unidos a la llamada “flota fantasma” que transportaba crudo desde Venezuela, compuesta en buena parte por buques sancionados por Washington.

Actualmente, México es el principal proveedor externo de combustible de Cuba, con apoyo ocasional de Rusia. Sin embargo, esos envíos no alcanzan para cubrir una demanda estimada en 100.000 barriles diarios, de los cuales alrededor de 40.000 barriles provienen de producción nacional.










