El presidente Donald Trump recibió este jueves a la líder opositora venezolana y nobel de la paz, María Corina Machado, que pugna por mantener línea directa con Washington en momentos en que el mandatario afianza su diálogo con la actual cabeza del régimen, Delcy Rodríguez.
La líder venezolana arribó a la Casa Blanca alrededor del mediodía, donde llegó para un almuerzo con el mandatario estadounidense. El evento no tuvo atención de la prensa y terminó sobre las tres de la tarde en Washington.
En su salida del Ala Oeste de la Casa Blanca, Machado destacó el respaldo del republicano a la causa democrática en Venezuela. “Sepan que contamos con el presidente Trump para la libertad de Venezuela”, dijo a los venezolanos que se encontraban en las cercanías de la residencia presidencial.

Trump había dicho la semana pasada que sería “un honor” recibir a Machado, y le sonó aún más la idea de “compartir” de alguna manera el Premio Nobel, que él ansiaba y que se llevó la venezolana. Ella le dedicó el galardón, y luego lanzó la idea de entregárselo, algo que la Academia noruega aclaró que no era posible.
Pero el miércoles, el republicano declaró ante la prensa que mantuvo una “larga” conversación telefónica con la presidenta interina, Delcy Rodríguez, a la que calificó de “formidable”. Rodríguez, por su parte, explicó que la conversación fue “productiva y cortés”, en “un marco de respeto mutuo”.
Tras su reunión en la Casa Blanca con Trump, Machado acudirá al Senado, donde mantendrá un encuentro con demócratas y republicanos. La reconocida opositora salió de Venezuela en diciembre, al cabo de casi un año de clandestinidad, gracias al apoyo logístico estadounidense. Tras recibir el Premio Nobel en Oslo, ha mantenido una agenda discreta, de contactos puntuales, como un encuentro con el papa León XIV.

El presidente estadounidense “estaba impaciente” por conocer a Machado y esperaba mantener “una buena conversación productiva”, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, mientras la reunión aún estaba en curso.
Machado le dedicó el Nobel a Trump, y luego lanzó la idea de entregarle el premio, algo que la Academia noruega aclaró que no era posible.
El Nobel Peace Center subrayó el jueves en X que los laureados podían disponer como quisieran de la medalla dorada asociada a la distinción. Pero agregó: “Una medalla puede cambiar de manos, pero no el título de laureado del Premio Nobel de la Paz”, asociado para siempre a determinadas personas u organizaciones, sin posibilidad de compartirlo o transferirlo.










