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Martin Baron alerta sobre los riesgos para la democracia y los medios frente al poder: “Trump quiere ser emperador”

Una de las voces más respetadas del periodismo, quien fue director de Boston Globe y The Washington Post, habló con SEMANA y analizó la relación entre prensa y poder, cuestionó el rol de Jeff Bezos y advirtió sobre el avance del autoritarismo en la era Trump.

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26 de abril de 2026 a las 6:25 a. m.
El exdirector de The Wasington Post presenta en la FILBO su lirbo Frente al poder, en el que narra que ocurre cuando un medio debe cubrir a figuras como Donald Trump mientras pertenece a uno de los hombres más ricos del mundo, Jeff Bezos.
El exdirector de The Wasington Post presenta en la FILBO su lirbo Frente al poder, en el que narra que ocurre cuando un medio debe cubrir a figuras como Donald Trump mientras pertenece a uno de los hombres más ricos del mundo, Jeff Bezos. Foto: SEMANA

“Lo que temen los líderes políticos son los hechos”, así de contundente se muestra Martin Baron, uno de los editores contemporáneos que marcó un antes y un después en el periodismo de investigación en Estados Unidos cuando dirigía el Boston Globe. Bajo su batuta, el equipo de Spotlight sacó a la luz una serie de denuncias sobre los abusos sexuales de la Iglesia en Boston, que luego fueron ilustradas en la película ganadora del Óscar.

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Baron habla con la ecuanimidad y el criterio de quien ha estado al frente de las tensiones más profundas del periodismo en los últimos tiempos, con el peso que cada palabra adquiere por su larga trayectoria, capoteando no solo investigaciones que han generado impacto en el público, sino también, como director de uno de los diarios más respetados a nivel mundial, The Washington Post.

Durante sus ocho años como líder de este impreso, su sello fue investigar hechos relacionados con el poder político, religioso y económico. El ganador de 18 premios Pulitzer reveló cómo la Agencia de Seguridad Nacional recopilaba datos masivos de ciudadanos, en una investigación publicada en ese medio, además de realizar una verificación sistemática de las mentiras de Donald Trump durante su primer mandato.

“Es una distracción. Lo que los líderes realmente temen son los hechos”, afirma. Por eso insiste en una idea que repite como mantra: el periodismo debe enfocarse en investigar, verificar y, sobre todo, mostrar las pruebas. “Hoy necesitamos una transparencia radical”.
Martin Baron, el exdirector de The Washington Post y Boston Globe, habló sobre cómo el periodismo no puede perder de vista su propósito, incluso en medio del ruido político y digital. Foto: Semana Foto: SEMANA

Todo ello lo recopila y cuenta en su libro ‘Frente al Poder: Trump, Bezos y el Washington Post, que presentó en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo), contando lo que ocurre cuando un medio con millones de lectores y suscriptores debe cubrir a figuras como Trump, quien señaló a este medio y otros “enemigos”, mientras pertenece a uno de los hombres más ricos del mundo, Jeff Bezos.

En diálogo con SEMANA, Baron describió lo que está pasando actualmente con el periodismo y el poder, junto a los riesgos para la democracia. Para él, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, “es un autoritario en ciernes (…) no quiere ser dictador, quiere ser emperador”, mientras que Bezos, quien se encargó de comprar el diario y darle una nueva imagen, ahora ante el presidente de Estados Unidos, en su segundo mandato, “actuó con temor frente a Trump, pensando en sus otros intereses” económicos como Amazon y Blue Origin.

SEMANA: Usted ha sido uno de los directores más reconocidos por su trabajo y trayectoria periodística, llegando a publicar hechos que han conmocionado al público, liderando una de las redacciones más influyentes del mundo, enfrentándose a Donald Trump y al cambio que hoy los medios están viviendo. ¿Por qué decidió escribir Frente al poder?

Martin Baron: Yo era el director de The Washington Post durante un periodo de más de ocho años y había experimentado mucho durante mi mandato, entre ello la venta del periódico a Jeff Bezos, uno de los hombres más ricos del mundo, la llegada de Trump al panorama político y muchos cambios en la tecnología, por lo que pensé que sería una buena idea contar mi historia, porque muchos periodistas habían escrito sobre lo que estaba sucediendo en el periódico, pero yo tenía información, obviamente interna, sobre lo que realmente había pasado.

Se trataba de personas poderosas: Bezos, una de las personas más ricas del mundo; Donald Trump, que era la persona más poderosa del mundo; y también un periódico con una gran fama debido a sus investigaciones de Watergate y otros trabajos. Entonces fue una oportunidad de compartir con el público lo que habíamos hecho en el periódico y dar a conocer las decisiones que yo había tomado. Quería dar al público una idea de cómo es ser director de un periódico, cuáles son las decisiones que tenemos que tomar y ellos, los lectores, tendrían el derecho a juzgar las circunstancias; podrían pensar en ellas y juzgar mis propias decisiones, porque también hubo decisiones polémicas.

Pensaba que el público no tenía una buena idea de lo que sucede dentro de una redacción, porque hay muchas teorías de conspiración, y por eso buscaba compartir lo que realmente pasó cuando fui director de The Washington Post y ofrecer un relato honesto, directo y franco sobre todo eso.

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SEMANA: Usted quería que el público conociera cómo es una redacción por dentro, las decisiones que tomó para llevar a buen puerto muchas investigaciones, pero a la luz de las tensiones entre poder, medios y tecnología, ¿su libro retrata el presente o advierte sobre el futuro del periodismo?

M.B.: No es una advertencia, sino un retrato de lo que verdaderamente está sucediendo en los medios de comunicación: la propiedad en manos de personas muy poderosas y ricas, y el hecho de que tenemos que afrontar desafíos cuando hay un líder político que es autoritario, un autoritario en ciernes.

Tampoco es una advertencia, sino una oportunidad de explicar al público lo que pasa.

Sally Buzbee de AP es la nueva editora ejecutiva de The Washington Post
Martin Baron Baron realizó varias de las investigaciones que se pubiclaron bajo su liderazgo en el Washington Post. Foto: AFP

SEMANA: Son muchas las anécdotas que cuenta y describe sobre su papel como director. Entre todas esas historias, si el libro tuviera una escena que resumiera esa batalla entre prensa y poder, ¿cuál sería y cuál es su conclusión?

M.B.: Nosotros, como periodistas, debemos seguir manteniéndonos fieles a nuestra misión. Siempre tenemos que cumplirla. Es el propósito más elevado del periodismo: dar al público la información que merece y necesita para gobernarse a sí mismo. Creo más que nunca en esa misión. Esa es la piedra angular de la democracia. Si eludimos nuestras obligaciones, es una forma de traicionar al público.

En Estados Unidos, es una forma de traición a la Primera Enmienda de la Constitución, porque los padres fundadores del país la escribieron para garantizarnos la libertad de expresión y la libertad de prensa. Querían que exigiéramos cuentas a los poderosos, de ahí el término de cuarto poder. No querían que fuéramos taquígrafos ni propagandistas del gobierno; es lo contrario.

Entonces tenemos la obligación de cumplir con sus deseos, con sus intenciones. Esa es mi conclusión después de reflexionar sobre mi mandato como director de tres periódicos. Y es importante que cumplamos siempre con nuestra misión.

SEMANA: Durante su primer mandato, Donald Trump se enfrentó constantemente a los medios y los enemigos y difusores de mentiras en varias oportunidades. Sobre todo, que ha empeorado esa situación en este gobierno, en el segundo mandato. ¿Cómo describiría todo lo que está pasando con el presidente y se enfrentan a ese tipo de ataques sin perder credibilidad?

M.B.: Es importante mantenernos profesionales. Nunca deberíamos ser partidarios ni combatientes. No estamos en una guerra; estamos cumpliendo con la misión del periodismo, que es dar al público la información que necesita y merece. No deberíamos distraernos por los ataques de Trump ni de cualquier otro autócrata.

Trump nos ha atacado. Siempre usa palabras despectivas para describirnos: enemigos del pueblo, escoria, basura, las peores formas de humanidad, las peores formas de vida. Pero es una distracción. Lo que temen los líderes políticos son los hechos. Y creo que siempre deberíamos centrarnos en cómo desenterrar los hechos, cómo descubrirlos, cuál es la manera más eficaz de difundirlos y cómo vamos a ganar la confianza del público.

En esta época digital, con redes sociales, influencers y todo eso, deberíamos mostrar nuestro trabajo. ¿Cuáles son las pruebas? No solo contar los hechos, sino mostrarlos. Deberíamos tener una política de transparencia radical.

SEMANA: Y a la luz de su relación con los medios y su forma de ejercer el poder, ¿qué tipo de líder es hoy Donald Trump?

M.B.: Es un autoritario en ciernes. Hay muchas personas que dicen que quiere ser dictador, pero yo diría que eso minimiza sus ambiciones, porque quiere ser emperador; por eso ha hablado de su deseo de apoderarse de Canadá y de Groenlandia. Ahora está hablando de Venezuela como un posible estado 51 de Estados Unidos.

Quiere crear algún tipo de imperio y no respeta las normas. Creo que es un gobierno canalla, un gobierno sin ley. Se ha excedido en sus poderes constitucionales, pero, afortunadamente, tiene un Congreso a su servicio y un Tribunal Supremo que frena sus deseos. Está concentrando más poder cada día y estamos esperando las elecciones de noviembre; hay una posibilidad de cambio, porque ahora el Partido Demócrata no tiene ningún poder dentro del sistema de pesos y contrapesos. En este momento no hay frenos ni contrapesos.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
Donald Trump cazó una pelea contra los medios y entre ellos el Washington Post, bajo la dirección de Martin Baron, a los que calificaba de mentrisos y enemigos del pueblo. Foto: Getty Images

SEMANA: En el libro, usted describe el cambio que tuvo The Washington Post cuando lo ‘rescató’ Jeff Bezos. ¿Cómo evalúa la transformación de The Washington Post bajo Bezos, al señalar que hoy la relación con Trump es distinta?

M.B.: Él reaccionó con temor a Trump, temor a su venganza, porque Amazon es la fuente de su riqueza. Blue Origin, su empresa espacial, es el objeto de su pasión, y The Washington Post no es ninguno de los dos. Entonces creo que ha dado prioridad a sus otros intereses, sus intereses comerciales. Son empresas más grandes. Él tenía temor de las decisiones de Trump, que él iba a cancelar contratos con Amazon, no iba a dar contratos a Blue Origin. Ahora está intentando navegar en este momento en la política estadounidense. Es un momento muy riesgoso, muy difícil.

Afortunadamente, nunca, hasta ahora, se ha entrometido en la cobertura de las noticias. Los periodistas de The Washington Post siguen entregando artículos que exigen cuentas a Trump y a su gobierno, a los miembros de su gabinete y a otros poderosos del país. Estoy muy agradecido por eso, porque no se ha metido en la cobertura informativa.

Sin embargo, lamento sus cambios en las páginas de opinión, porque han tenido un gran impacto en la confianza de los lectores leales y sus acciones los han alejado. Es una lástima, es una pena. Pero, afortunadamente, The Washington Post sigue ejerciendo buen periodismo.

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Jeff Bezos, dueño de The Washington Post, se acercó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por miedo según Martin Baron. Foto: AP
Jeff Bezos es nuevamente el hombre más rico del mundo, según el Índice de multimillonarios de Bloomberg

SEMANA: ¿Cree que en este momento están siendo realmente veraces o están siendo generadores de odio con todos estos titulares por el clic, en medio de las situaciones de antisemitismo y antiinmigración en EE. UU.?

M.B.: No, yo creo que hay mucho antisemitismo en Estados Unidos. Las personas antisemitas ahora se sienten con la libertad de expresar sus opiniones abiertamente. Con respecto a la inmigración, hay una política; de hecho, casi el eje de este gobierno es un esfuerzo por detener la inmigración a Estados Unidos y por deportar a un gran porcentaje de los migrantes indocumentados. Y hemos visto mucha crueldad en las redadas para capturar a los migrantes indocumentados y deportarlos.

SEMANA: Sobre la investigación que hizo Spotlight en su momento al dejar al descubierto el número de abusos sexuales a menores de edad por parte de los sacerdotes, ¿cómo ves hoy a la Iglesia Católica con todos estos escándalos que tratan siempre de cerrar el tema de la privacidad de los sacerdotes?

M.B.: La Iglesia habla de la privacidad de los sacerdotes, pero es un crimen abusar de los niños. Entonces, no deberíamos hablar de la privacidad de los sacerdotes, sino de los abusos contra los niños, porque ellos son las víctimas. Los sacerdotes que fueron acusados de manera creíble no son las víctimas en esas circunstancias. Es un crimen abusar de los niños.

SEMANA: En una región donde varios presidentes han convertido a los medios en adversarios políticos, ¿cómo ve el presente del periodismo en América Latina?

M.B.: Los gobiernos autoritarios no quieren que existan árbitros de la verdad distintos a ellos. No quieren árbitros independientes de la verdad: ni periodistas, ni académicos, ni científicos, ni otros políticos. Pero el debate es una forma de descubrir la verdad; esa es la teoría detrás de la democracia.

Necesitamos debate, un intercambio de ideas e instituciones que indaguen en la verdad. Los académicos universitarios, los periodistas independientes, otros políticos y las instituciones sin ánimo de lucro aportan a la democracia, la respaldan, y los autoritarios no quieren que haya ningún árbitro independiente de la verdad. Pretenden erigirse como los únicos propietarios de la verdad, y no lo son.