Quito anunció el miércoles, 21 de enero, un gravamen de 30 % a las importaciones desde Colombia por considerar que no hace lo suficiente en la lucha contra el narcotráfico en la frontera común.
El Gobierno Petro respondió el jueves, 22 de enero, con la misma tarifa para una veintena de productos ecuatorianos y la suspensión del suministro de electricidad.
En ese contexto, Esteban Santos, abogado internacionalista y decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Políticas y de Relaciones Internacionales de la Universidad Hemisferios, analizó la situación y contó en SEMANA los detalles del rifirrafe.

Lea la entrevista a continuación:
SEMANA: ¿Hasta qué punto es viable y legal, bajo los estatutos de la Comunidad Andina, imponer aranceles comerciales del 30 % utilizando la cooperación en seguridad y lucha contra el narcotráfico?
Esteban Santos (E. S.): Claramente no lo es. El tema es que en Ecuador, para mí, nos hacemos una herida, nos estamos autoinfligiendo una herida, y no es la primera vez. Hay una sintonía muy clara que en cierta forma yo personalmente la celebro, del Ecuador con los Estados Unidos, pero eso nada tiene que ver con tratar de emular las políticas de Trump.
Creo que el gobierno de Petro no tiene una buena sindéresis con el Ecuador. Creo que se recordará cuando no quiso venir a la toma de posesión de Noboa, que se le tuvo que invitar a Galápagos porque no la conocía, que él quiso terminar con estas conferencias bilaterales que tenemos de Ecuador-Colombia y que es muy afín al régimen de Maduro.
Creo que Petro sí está trabajando en contubernio, por lo menos para que la criminalidad pueda ser más permeable; en mi criterio, es cierto. Ahora, con todo este diagnóstico, que la solución sea, bueno, que los ecuatorianos vamos a pagar 30 % más de lo que venga de Colombia, es un sinsentido absoluto.
Esto se pudo haber hecho por un tema de contubernios con la administración norteamericana, porque este año hay elecciones en Colombia y tratar de mover un poco el avispero. Pero si se cree que con esto se va a lograr que Colombia se siente a conversar entre iguales en el tema de seguridad, creo que estamos muy equivocados.

SEMANA: ¿Cómo afecta esa desconexión energética la capacidad de negociación de la Cancillería ecuatoriana, considerando también la fragilidad del sistema eléctrico nacional? ¿Cómo lo ve usted?
E. S.: Colombia ha sido un gran aliado, nos ha ayudado mucho en esto. No, es que Colombia no lucra de esto y por eso la lógica de una interconexión entre países hermanos, pero ahora ganó la política a lo técnico; entonces, estamos en invierno en este momento aquí en el Ecuador y hemos tenido un invierno muy atípico, lo que quiere decir que es muy probable que en la época del estiaje, si es que no mejoramos el sistema eléctrico, que no lo hemos logrado, la probabilidad de que vengan apagones es muy real.
En una guerra comercial en la que no hay ganadores, todos perdemos y quien gane será probablemente las economías ilegales porque, para sorpresa de nadie, evidentemente el contrabando y la ilegalidad se van a lucrar cuando estos aranceles empiecen a hacer su mal uso.

SEMANA: ¿Qué otras afectaciones podrían, entre ambas partes, obtener después de este ‘encontronazo’ entre gobiernos?
E. S.: El gobierno de Noboa ya tuvo una primera salida, que simplemente expulsamos a colombianos de suelo ecuatoriano, que estaban presos, detenidos. ¿Y por qué digo expulsión? Porque nunca hubo ninguna cooperación directa con las autoridades colombianas.
Si no hay cooperación, que esto es para mí el tema de fondo y viene muy de la mano de que para mí Petro y Noboa no se llevan en absoluto, lo que ha logrado dinamitar lo que ha sido la buena convivencia como socios estratégicos de Colombia, como Estados Unidos, de 200 años.
SEMANA: ¿Cuál es el paso a seguir sabiendo esas diferencias ideológicas que ha habido desde la llegada de Noboa y desde la llegada de Petro con Ecuador?
E. S.: Lo primero es que hay que reconocer que la política exterior no es nada más que el reflejo de la política interna. Creo que hay que reconocer que Colombia y Ecuador tenemos intereses juntos.
El problema del narcotráfico no es de Colombia, no es de México o solo de Ecuador, y si seguimos pensando de esa forma, pues ahí está cómo las bandas transnacionales son multinacionales que están mucho mejor organizadas y armadas que los ejércitos de turno.
Creo que si no se entiende esta lógica de que no se firma la paz con los amigos..., somos amigos entre Ecuador y Colombia, de eso no hay duda. Los pueblos son primos hermanos. Ahora, la política se está llevando la peor tajada, evidentemente esto tiene que ser a través del ámbito diplomático.
Si Colombia, o en el caso del Ecuador, lo quiere hacer, la única respuesta va a ser que la gente va a tener que pagar más y que esto va a favorecer todas esas economías ilegales.

Este año ustedes en Colombia tienen elecciones. Creo que el gobierno de Petro ha sido muy tumultuoso. En mi criterio, no ha sido un buen gobierno y creo que Colombia, al igual que Chile, por ejemplo, con Boric, lograron..., el establishment logró frenar a lo que quiso ser un tsunami de cambios y reformas.
Yo creo que Colombia va a tener un cambio, pero que esto sea un cambio elegido por los colombianos y no impuesto por nadie, y acordarnos de que vamos a ser siempre vecinos; por lo tanto, estos precedentes no le hacen bien a nadie.
SEMANA: ¿Estamos presenciando un debilitamiento de la Comunidad Andina, como bloque de integración comercial, influido por Trump?
E. S.: A la Comunidad Andina siempre le han dicho que nació moribunda y aún así ha sido el organismo de integración que más ha logrado integrarnos, pues ya ha trabajado hacía más de medio siglo.

Como fruto de las políticas de Trump hay un acuerdo que solo duró 25 años en negociarse entre los europeos y el Mercosur, y esto es directamente la repercusión de que —como los europeos dicen— no podemos poner los huevos en una cesta y hay que regresar a ver otros mercados.
Entonces yo creo que la Comunidad Andina, con todos sus bemoles, con la salida de Venezuela en su momento, cuando Colombia y Perú firmaron el acuerdo con Europa y los propios con los norteamericanos.
Entonces, ahí hay temas muy de fondo. Mi conclusión sería decir que si no creemos en la institucionalidad, muy frágil en nuestras democracias latinoamericanas y muy frágil aún más en el concierto internacional, porque las potencias no creen en el multilateralismo, entonces es mucho más difícil que esto se dé, pues estaríamos destinados a repetir la historia.

SEMANA: Si pudiera darle un consejo al presidente Petro, ¿cual sería?
E. S.: Dejar el Twitter al lado, y eso con respecto a Ecuador y a toda la comunidad internacional. Creo que su cuenta de X le ha hecho mucho daño a Colombia como tal. Yo le diría a Petro que recuerde que en diplomacia las formas son el fondo. Cuando se habla del ‘concierto internacional’, puede usted ser de izquierda radical, de derecha o como se quiera identificar, pero nunca va a dejar de ser vecino.










