Un “descontento brutal” se estaría viviendo en la cúpula de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) de Venezuela, tras casi 12 años de permanencia del ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, al frente del estamento militar. Así lo reveló el diario español El País, que cita fuentes de la alta jerarquía militar venezolana.
De acuerdo con el reporte, dentro de los cuarteles militares se ha abierto una conversación “incómoda, aunque discreta” sobre continuidad, relevo y estabilidad dentro de la institución. La palabra que más se repite, según las fuentes consultadas por el periódico español, es “oxigenación”.

Los mandos cuestionan lo que describen como un “tapón” en la línea de ascensos, derivado de la prolongada permanencia de Padrino y de otros responsables de la seguridad nacional. Entre los señalados se encuentran el Comandante Estratégico Operacional, el Comandante General del Ejército y los responsables de las Regiones Estratégicas de Defensa Integral (REDI), estructuras territoriales creadas en 2008, durante el mandato de Hugo Chávez.
El malestar se intensificó tras la operación estadounidense del 3 de enero, denominada Resolución Absoluta, que culminó con la captura del dictador Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. Según el reporte, dentro de la oficialidad se plantean preguntas sobre la responsabilidad de los altos mandos tras el ataque en la capital Caracas.

“¿Por qué figuras clave para la seguridad del país, incluido el ministro de Defensa, continúan en sus despachos después del ataque estadounidense del 3 de enero? ¿Por qué no han puesto sus cargos a la orden si ‘han fracasado en su misión’? ¿por qué no han dado explicaciones?”, recoge el diario. Un interlocutor citado asegura que “su no renuncia es vista como escandalosa por el generalato”.
La operación dejó en evidencia, según las fuentes, las capacidades militares del país. Durante las semanas previas, tanto Padrino como Maduro habían advertido que estaban preparados para defender el territorio. Sin embargo, de acuerdo con el reporte, los sistemas antiaéreos de origen ruso y chino no lograron neutralizar la incursión aérea.

Además de la captura de la pareja presidencial, se registraron cerca de un centenar de bajas entre el anillo de seguridad y civiles, en un lapso inferior a dos horas.
Padrino López, de 63 años, acumula casi 12 años al frente del Ministerio de Defensa, una permanencia inédita en la tradición institucional contemporánea venezolana. Estados Unidos ofrece 15 millones de dólares por información que conduzca a su captura por supuestos vínculos con el denominado cartel de los soles.

El País señala que, tras el ataque estadounidense, el peso político dentro del chavismo se ha desplazado hacia la cúpula comandada por Jorge Rodríguez, Delcy Rodríguez y el ministro del Interior, Diosdado Cabello. En ese contexto, el papel del titular de la cartera de Defensa se habría visto relegado.
Una fuente citada por el medio asegura que la continuidad del ministro no responde a una demanda interna: “Nadie lo necesita; el sentimiento mayoritario es que debe irse”. La misma fuente plantea como hipótesis no verificable que actores internacionales pudieran considerar su permanencia un factor de estabilidad, aunque advierte que el efecto podría ser contrario si la inmovilidad se prolonga.

El descontento no se limita al relevo en la cúpula. Según fuentes cercanas a oficiales, también existe una creciente frustración económica y un cuadro de desmoralización dentro de la institución. El nivel anímico sería “el más bajo en décadas” y se habrían incrementado las solicitudes de retiro anticipado, incluso entre generales, algunos interesados en oportunidades fuera del ámbito castrense.
Analistas militares citados en el reportaje estiman que Venezuela cuenta con cientos de generales y almirantes activos, una proporción elevada frente a una tropa aproximada de 125.000 soldados, lo que constituye otro foco de inconformidad interna.