Liyián Pérez, de origen cubano que emigró a Estados Unidos junto con su esposo Alian Méndez y sus dos hijos en busca de un mejor futuro, como millones de inmigrantes que se encuentran en aquel país. Desde su llegada a territorio norteamericano, estuvieron construyendo una vida tranquila y próspera.
Sin embargo, hace unos días la vida de esta familia dio un brutal giro, pues Méndez fue deportado del país sin previo aviso, según contó su esposa, y ahora enfrenta la prohibición de su entrada por 10 años. De acuerdo con su mujer, lo más difícil de la situación es que no logró despedirse de su pareja.


En entrevista con el medio Univisión, Pérez detalló que en Estados Unidos, estaba construyendo una vida tranquila y con los papeles correspondientes. Según ella, no contaban con inconvenientes legales y tenían su documentación para residir allí en orden. Ante los periodistas, aseguró que nunca se había imaginado que algo así podría pasarle.
La cubana defendió que su esposo no tenían antecedentes penales ni ningún conflicto con la ley, además de que no recibieron una advertencia formal de que Méndez sería expulsado del país. “Yo no me lo esperaba. Creí que solo los delincuentes se irían”, dijo. Y agregó que su pareja no tuvo la posibilidad de defenderse ante la situación.


Lo irónico del caso de la cubana es que, en las última elecciones presidenciales, votó por el presidente Donald Trump, quien prometió a su población reforzar la seguridad y aplicar un control migratorio estricto. No obstante, Pérez consideró que las medidas del republicano se aplicarían exclusivamente para los extranjeros indocumentados o criminales.
Pese a que no se arrepentía de su voto, ya que consideraba que el nuevo gobierno estaba trabajando para garantizar la seguridad a las familias trabajadoras como la suya, la situación que enfrenta en este momento fue una determinante para cambiar su perspectiva.


Pérez considera que la deportación de su marido ocurrió sin una explicación clara y con gran peso emocional. Ahora, se ve enfrentada a vivir en un país, sin su esposo, donde ambos pensaban que encontrarían mejores opciones para sus vidas.
Alian Méndez fue detenido por las autoridades migratorias el pasado 25 de abril, día que fueron notificados que él debía abandonar el país y no tendía permiso de volver dentro de los próximos 10 años. Méndez ingresó a Estados Unidos en el 2019, cuando solicitó asilo político allí. Sin embargo, este no se le fue otorgado, pero fue puesto en libertad. Aun así, los agentes de inmigración —en este tipo de casos— defienden que los extranjeros cuentan con órdenes de deportación activas, pese a que se les permitió ingresar al país.
