Sin duda, el coronavirus tomó por sorpresa a muchos gobiernos en todo el mundo, quienes tuvieron que pensar en estrategias de salud, económicas y de educación, entre otras, para atender las necesidades del estado de cuarentena en el que el mundo se vio obligado a someterse.
En América Latina han sido muchas las historias que se han publicado sobre cómo prevenir el contagio y cuál es la mejor manera de tratar el virus para que no afecte de manera grave las vías respiratorias del ser humano.
Teniendo en cuenta la necesidad de permanecer en casa, los colegios y las universidades se vieron en la obligación de trasladar los modelos educativos a herramientas virtuales con el fin de no suspender las clases y evitar afectaría la educación de grandes y chicos.
Herramientas como WhatsApp, Google Classroom y Zoom han sido los canales para dar clases en un contexto exigente, pues según el diario El Liberal, la desigualdad socioeconómica es evidente en Argentina. Así lo afirma Virginia, una docente de escuelas secundarias públicas de la provincia de Santiago del Estero y de una privada: ‘‘El pibe que tienen la posibilidad de conectarse contesta por donde le mandes la consigna. El problema es aquellos que no tienen forma de hacerlo. También hay docentes que no tienen una computadora o acceso a wifi. Este es uno de los grandes temas y esto pasa no solo en el interior, pasa a 10 minutos del centro de la capital”.
Por su parte, Julieta, mamá de una menor de 4 años y docente de un colegio privado, aseguró que las diferencias entre el jardín de su hija y el colegio para el que trabaja son evidentes. ‘‘El colegio de mi hija ya tenía una plataforma armada antes de todo esto: te mandan todos los lunes cinco actividades para hacer cada mañana, siguiendo con los contenidos que venían trabajando (...) En mi colegio, en cambio, trabajábamos por WhatsApp y recién ayer pudimos armar un Facebook con los papás. Al principio mandábamos más actividades, pero ahora lo primordial es mantener el vínculo afectivo con chicos que vimos solo 15 días y saber cómo están las familias”.
Cabe mencionar que el Ministerio de Educación nacional imprimió 7 millones de cuadernillos que fueron distribuidos para mitigar de manera “analógica” la brecha digital y llegó a un acuerdo para que el contenido de la página web ‘Sigamos Educando‘ no consumiera tantos datos.
