Minnesota ha atravesado semanas complejas durante el primer mes de 2026, en medio de la ofensiva del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) contra inmigrantes en situación irregular, una estrategia que ha comenzado a generar repercusiones en las necesidades básicas de la población.
Tanto personas que requieren atención médica como personal sanitario han expresado temor de acudir a centros de salud, ante el riesgo de operativos migratorios. Así que los proveedores de salud están optando por alternativas domiciliarias con el fin de cubrir la necesidad primaria de salubridad de la ciudadanía.
Los residentes tienen miedo
“Estamos viendo que los residentes no quieren salir de sus casas, no quieren ir a trabajar, no quieren ir a sus citas médicas, no quieren ir a sus chequeos programados regularmente, posponen cirugías, posponen atención médica”, declaró Angela Conley, comisionada del condado de Hennepin, lugar en el que murió Renee Good.

Según Conley, los residentes temen cuando ven autos desconocidos a las afueras de los centros médicos, lo que ha provocado que muchos de ellos eviten asistir y cumplir sus citas médicas, aun si es una emergencia.
Pacientes embarazadas están dando a luz en sus hogares; personas con diabetes diluyen o suspenden el uso de insulina; y pacientes lesionados o enfermos evitan acudir a hospitales y posponen cirugías. Conley añadió que esta realidad también aplica para los residentes legales permanentes; no es una realidad exclusiva para los inmigrantes que permanecen irregularmente.

Se convierte en una problemática de salud
Por su parte, Munira Maalimisaq, fundadora de una de las clínicas comunitarias más importantes del estado, advirtió que la situación está derivando en una crisis del sistema de salud. Según explicó, el temor se ha extendido incluso a personas con estatus legal. “Las personas documentadas no asisten a sus citas médicas. Las personas que tienen la ciudadanía no vienen”, afirmó.
Maalimisaq añadió: “Las personas mueren innecesariamente”. La preocupación es ante la posible exacerbación de enfermedades crónicas y emergencias agudas.
El 20 de enero, la agencia AP dio a conocer el caso de una mujer embarazada que optó por evitar sus controles médicos ante la ofensiva de ICE. Una enfermera la encontró posteriormente en su vivienda, en pleno trabajo de parto.


La agencia también documentó el caso de un paciente con cáncer de riñón que fue detenido en instalaciones migratorias y quedó incomunicado, sin acceso a sus medicamentos esenciales, lo que obligó a una intervención legal para garantizar su tratamiento.
Roli Dwivedi, expresidente de la Academia de Médicos de Familia de Minnesota, advirtió sobre la gravedad de la situación. “Nuestros lugares de curación están bajo asedio”, afirmó. Dwivedi aseguró que ni siquiera durante la pandemia enfrentó una crisis similar: “He ejercido la medicina por más de 19 años en Minnesota y nunca había visto este nivel de caos y miedo”.
