Un informe de Newsweek revela que Donald Trump impulsa la construcción de un búnker secreto, concebido para proteger al presidente y garantizar la continuidad del poder ante un ataque de gran escala.

Trump impulsa un bunker secreto en la Casa Blanca
En medio de la remodelación del ala este de la Casa Blanca, el presidente Donald Trump está impulsando la construcción de un búnker secreto diseñado para soportar un ataque nuclear y otros escenarios catastróficos, según informa Newsweek citando reportes de CNN.
La obra se vincula con un proyecto mayor de ampliación, publicitado como un nuevo salón de actos financiado por donaciones privadas.
Sin embargo, fuentes oficiales han defendido en reuniones con la Comisión Nacional de Planificación de la Capital que la infraestructura subterránea clasificada es parte esencial de la seguridad nacional y debe proseguir, aunque se detengan otros aspectos del plan.
De acuerdo con lo que se menciona en el medio en referencia, el complejo que se pretende sustituir es una estructura subterránea construida décadas atrás bajo el ala este, que incluía el Presidential Emergency Operations Center (PEOC).
Este lugar fue utilizado históricamente como refugio y centro de mando durante crisis como los ataques del 11 de septiembre de 2001, pero fue demolido como parte del proyecto.
Altos funcionarios han asegurado que el reemplazo se está diseñando para resistir amenazas contemporáneas como explosiones nucleares, impactos de aeronaves, ataques químicos y perturbaciones electromagnéticas, manteniendo al mismo tiempo su carácter ultra secreto.

Remodelación y controversia: seguridad nacional vs. transparencia
La decisión de desmantelar la estructura antigua ha generado preocupación incluso dentro de círculos de planificación urbana, ya que parte de la demolición ocurrió antes de las aprobaciones habituales, con justificaciones de seguridad clasificada.
En audiencias públicas, autoridades como el director de Administración y Gestión de la Casa Blanca, Joshua Fisher, han subrayado que el proyecto ampliará “funcionalidad crítica de la misión y seguridad”.
Documentos judiciales presentados por el gobierno argumentan que detener la construcción subterránea perjudicaría “la seguridad nacional”, aunque los detalles permanecen sellados en declaraciones clasificadas.
Expertos en seguridad han señalado que cualquier sucesor del antiguo PEOC necesitará capacidades mucho más avanzadas que las del refugio original para enfrentar las amenazas actuales y futuras, y al mismo tiempo pasar desapercibido para adversarios extranjeros.
El costo total del búnker clasificado no se ha revelado, aunque se sabe que la parte visible del proyecto, el salón de actos, ha sido estimada en cientos de millones de dólares que, según la administración, serían cubiertos con donaciones privadas.
La infraestructura de seguridad quedaría a cargo de fondos públicos.

Planear y construir un búnker capaz de soportar detonaciones nucleares no es algo nuevo en la historia de la seguridad estadounidense: durante la Segunda Guerra Mundial, se erigieron espacios subterráneos para proteger al presidente Franklin D. Roosevelt.
Sin embargo, los detalles completos del nuevo búnker, su profundidad, estructura y capacidades específicas, se mantienen bajo estricta clasificación gubernamental, lo que ha alimentado tanto el interés del público como el debate sobre transparencia y prioridades en la gestión de la Casa Blanca.










