El oso andino Tamá, convertido en símbolo nacional de la conservación de la fauna silvestre, dejó un vacío en el corazón de los colombianos. Su historia, marcada por un rescate heroico, una fuga épica y un fallido regreso a la libertad, culminó en tragedia el 17 de diciembre de 2025, durante un traslado que prometía ser su gran regreso a la naturaleza.
Rescatado en 2014 como un cachorro huérfano en las selvas de Norte de Santander, este ejemplar de oso de anteojos, especie en peligro crítico de extinción según la UICN, fue acogido en el Santuario de Osos del Parque Jaime Duque, en Guasca, Cundinamarca.

Su fama creció en julio de 2022, cuando protagonizó una de las fugas más famosas en el país. El animal se fugó del bioparque, merodeando por zonas aledañas durante días. Su escape impulsó debates sobre el cautiverio y aceleró planes para su reintroducción.
Tras recapturarlo sin mayores lesiones, inició un riguroso proceso de rehabilitación: evaluaciones médicas, enriquecimiento ambiental y pruebas de comportamiento para simular la libertad. El objetivo era claro: devolverlo al Parque Nacional Natural Tamá, su hábitat natal, un páramo fronterizo de neblina eterna y biodiversidad única.

Traslado fatal

El 17 de diciembre de 2025, sin embargo, fue el final para Tamá. El animal en perfecto estado de salud según chequeos previos, salió del santuario en un guacal especial hacia el aeropuerto de Guaymaral, en Bogotá.
A pesar de que el plan de traslado parecía perfecto, diversos factores como una densa neblina y fallas en el ajuste de la jaula generaron retrasos y el colpaso del animal. Daniel Rodríguez, biólogo de la Fundación Wii y miembro del grupo especialista en osos de la UICN, acompañaba el operativo. “Llegó bien a Cúcuta, tomaba agua y estaba despierto, como planeamos para liberarlo de inmediato”, relató entonces a medios.

Sin embargo, en pleno vuelo de regreso, surgieron signos de dificultad respiratoria. El equipo veterinario aplicó maniobras de reanimación a bordo, pero el oso no respondió. Su muerte se confirmó antes de aterrizar en el aeropuerto Camilo Daza.
Hallazgos de la necropsia
A dos meses de su muerte finalmente se conocen los resultados de su necropsia realizada por patólogos de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional.
El informe de dos páginas, revelado por El Espectador, está firmado por Lucía Botero Espinosa y Sazi Alberto Camacho, confirmó edema pulmonar agudo y acumulación de líquido en los alvéolos que asfixia al animal. Posibles desencadenantes incluyen estrés por altitud, hipoxia, falta de oxígeno en vuelo, infecciones latentes o incluso un evento cardíaco como infarto. El informe ratifica las sospechas iniciales de los veterinarios, quienes notaron la crisis respiratoria en el último tramo.
En el documento revelado se lee la causa de la muerte, “colapso microcirculatorio (shock) de origen indeterminado”. Así mismo el documento confirmo que “No es posible precisar la causa que inició el proceso de colapso microcirculatorio. Sin embargo, se descartaron procesos inflamatorios infecciosos en órganos parenquimatosos como hígado, riñón y pulmón, lo que no fue posible descartar en TGI. Teniendo en cuenta la historia y la lesión evidenciada en hígado de vacuolización, se sugiere considerar un golpe de calor, ya que en múltiples especies se ha observado esta lesión hepática como un hallazgo consistente en animales con golpe de calor, así como otros hallazgos como el edema en músculo y el edema y hemorragia pulmonar”.