Un mes después del terremoto, Colombia sigue haciendo cuentas: este es el balance de la catástrofe.
Han pasado cuatro semanas desde que la tierra se movió con fuerza y, mientras la emergencia dejó de ocupar los titulares de cada día, el registro de sus consecuencias permite dimensionar lo que quedó detrás.

El terremoto de 7,4 Mw, ocurrido el pasado 10 de agosto con epicentro en San José del Palmar, Chocó, dejó una huella que se extiende mucho más allá del lugar donde comenzó el movimiento. A un mes del sismo, las cifras oficiales muestran la magnitud de la emergencia y de las afectaciones que todavía hacen parte del proceso de recuperación.
De acuerdo con la actualización del Registro Único de Damnificados (RUD), con corte al 11 de septiembre de 2026 a las 6:30 a. m., ya aparecen registradas 364.671 familias y 778.279 personas.
El estado de las viviendas permite dimensionar otra parte de la emergencia. El reporte registra 84.855 viviendas habitables, mientras que 104.037 fueron clasificadas como no habitables. A esto se suman 19.142 viviendas destruidas y otras 119.752 averiadas.
Pero detrás de cada número hay una familia que, en muchos casos, tuvo que enfrentar las consecuencias del sismo desde las primeras horas.

La cifra que más pesa
En el balance de afectación a la población aparecen 331 personas fallecidas, 4.505 heridas y 111 desaparecidas. Además, 364 personas fueron rescatadas durante las labores de atención de la emergencia.
El impacto tampoco se limitó a las personas. Los registros oficiales reportan 3.282 animales afectados, de los cuales 3.003 fueron rescatados.
Y aunque el terremoto tuvo su epicentro en Chocó, sus efectos terminaron extendiéndose por buena parte del territorio nacional.
El balance nacional señala 16 departamentos y 497 municipios afectados, junto con 298.791 familias y 466.345 personas afectadas.
La diferencia entre las personas registradas en el RUD y las personas reportadas como afectadas responde a que se trata de mediciones distintas: el RUD consolida información de damnificados y del estado de sus viviendas, mientras que el balance nacional recoge el reporte general de afectaciones.
Un mes después, los efectos del terremoto permanecen en las viviendas que todavía no pueden ser habitadas, en las familias que siguen registradas como damnificadas y en una recuperación que continúa mientras las autoridades actualizan los datos.
Las cifras pueden cambiar a medida que los municipios completen y actualicen la información, pero el balance del 11 de septiembre deja claro que la dimensión de aquella mañana del 10 de agosto fue mucho mayor que los primeros reportes que comenzaron a conocerse después del sismo.
