En medio del caso de Santiago Murillo, el joven de 19 años que murió en Ibagué (Tolima) luego de recibir un disparo en su pecho, proveniente del arma de un policía según las investigaciones, nace un nuevo capítulo dentro del pleito judicial.
La abogada Astrid Villalobos le dijo a SEMANA que desde hace días ha estado recibiendo presiones por parte de uno de los hermanos del patrullero Devia, supuestamente para seguir conductas poco éticas en el proceso, al tratar de direccionar la investigación con comentarios contrarios a la realidad y así perjudicar al juez de la justicia penal militar, Rene Monroy.
Videos de cámara de seguridad de la noche en que fue asesinado Santiago Murillo:

En la carta presentada ante la autoridad competente, la defensora manifiesta: “Por motivos de grave afectación a la estructuración ética, en el entendido que para esta profesional del derecho no es coherente y ni siquiera admisible sembrar duda sobre la actuación profesional de cualquier funcionario judicial que pertenezca a la justicia penal militar y con ello ceder a presiones indebidas contrarias a mi ética profesional”.
Villalobos le manifestó a SEMANA que en repetidas oportunidades el patrullero y su familia han dicho que al uniformado lo ha presionado el juez de la justicia penal militar para que se declare culpable, a cambio de beneficios en rebaja de pena. “En realidad lo que hizo el juez fue decirle y presentarle sus derechos como detenido, frente a la Procuraduría, no ha habido nada irregular”, dijo la jurista y señala que la están presionando para involucrar a Monroy en una investigación y desestimar la investigación adelantada por la justicia penal militar.

De igual manera, dejó claro que tampoco le consta que el juez le hubiese ofrecido pensión a la familia del patrullero o beneficios económicos, a cambio de declarase culpable para favorecer al mayor Jorge Molano, principal sospechoso del homicidio de Santiago.
Por su parte, el hermano del patrullero le dijo a SEMANA que simplemente había diferencia entre la abogada y ellos, y que por esa razón no sentían confianza en que fuera ella quien acompañara el proceso jurídico. Además, se mantiene en que el juez de la justicia penal militar está fabricando testigos, que relatan que su hermano sería quien accionó el arma del proyectil que atravesó el pecho del joven.

Sin embargo, pese a que muchos dicen que quien accionó el arma fue el patrullero Devia, hay una prueba contundente en la que según el análisis balístico el arma del mayor Molano fue la que le causó la muerte. Aun así, muchos dicen incluso que el oficial se había retirado del lugar segundos antes.

El caso reúne varias versiones y una disputa entre la justicia penal militar y la Fiscalía. No hicieron equipo, se argumenta falta de transparencia de lado y lado, hay un ambiente de desconfianza. Se habla de presión a testigos, ocultamiento de evidencias, malos procedimientos; incluso, de posibles actos de corrupción.
Lo que dice la abogada Astrid Villalobos “es que la Fiscalía no ha respetado y apoyado la investigación de la justicia penal militar”, pues se demoró en pasar información, quizá temiendo irregularidades teniendo en cuenta que son policías los investigados.
