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Atención: antes de posesionarse, se cayó el nombramiento de César Ferrari como director de Planeación del gobierno Petro

Tener tres nacionalidades, lo que para muchos sería una ventaja, para Ferrari se convirtió en un problema que terminó en que no pudiera asumir el cargo.


El pasado 9 de agosto, el presidente Gustavo Petro anunció en su cuenta de Twitter que César Ferrari iba a ser el nuevo director del Departamento Nacional de Planeación (DNP).

“César Ferrari será el director de Planeación Nacional, DNP, ingeniero civil de la Universidad Católica del Perú, máster en planificación regional y urbana de la New York University, y doctor en Economía de Boston University, actual profesor de economía de la Javeriana”, detalló el mandatario en ese momento.

Sin embargo, su nombramiento estuvo en la cuerda floja hasta el punto en que ya no podrá materializarse. El asunto radica en que Ferrari es peruano por nacimiento, italiano por sangre y colombiano por adopción, es decir, posee tres nacionalidades. Esta condición le impide legalmente ser parte del gabinete presidencial de Gustavo Petro.

Algunos expertos en derecho constitucional indican que, según la ley, ese nombramiento no podía efectuarse, pues en el artículo 29 de Ley 43 de 1993 se especifica que en algunos cargos como el de presidente, vicepresidente, senadores, magistrados, fiscal general, contralor, procurador, ministros y directores de departamentos administrativos, tendrán que fijarse muy bien en la doble nacionalidad, pues generaría una limitante.

“Limitaciones a los nacionales colombianos por adopción que tengan doble nacionalidad. Los nacionales colombianos por adopción que tengan doble nacionalidad, no podrán acceder al desempeño de las siguientes funciones o cargos públicos: Los referentes en el artículo anterior. Los Congresistas (artículo 179, numeral 7 C.N.) Los ministros y directores de Departamentos Administrativos”, dice textualmente la ley.

SEMANA conoció que el equipo de asesores de Petro buscó salidas jurídicas para enderezar la designación de César Ferrari, pero no fue posible. De hecho, hubo quienes manifestaron que debía renunciar a sus ciudadanías para ingresar al cargo, tal como ocurrió con el embajador de Colombia en Estados Unidos, quien tiene que renunciar a su ciudadanía gringa.

Con la caída del nombramiento de César Ferrari en la dirección del DNP, al presidente Petro le queda la tarea de buscar un nuevo nombre para que lidere dicha cartera, una movida que, sin duda, le significará un desgaste porque varios de sus ministros designados han resultado con líos jurídicos.

Entre ellos, está el ministro designado de Ciencia y Tecnología, Arturo Luis Luna, quien fue demandado por el propio Ministerio ante el Consejo de Estado en 2020 porque ocupó una asesoría en dicha entidad sin cumplir, presuntamente, con el lleno de los requisitos legales.

Aunque la Sección Segunda del Consejo de Estado no ha decidido frente al tema, Petro apoyó al nuevo funcionario.

Es más, la posesión de Luna estaba prevista para las 3:00 p. m. del martes 16 de agosto, pero el presidente debió asumir compromisos en la sede del Ejército con la nueva cúpula militar y postergó los actos protocolarios para este miércoles.

Mientras tanto, por los lados de la MinTic, Petro no está seguro de nombrar a Mery Castañeda, salpicada en escándalos por una demanda por 45.000 millones que instauró en su momento contra la nación. La abogada ya renunció a sus pretensiones económicas, pero otros asuntos que han surgido del mismo tema y que dejan mal parada a la jurista, tienen pensando al recién posesionado presidente.

Novatadas del nuevo gobierno

Los casos de César Ferrari, Arturo Luis Luna y Mery Castañeda no han sido las únicas muestras de las novatadas que ha cometido el gobierno de Gustavo Petro en sus primeros días.

Hoy, diez días después de iniciar su administración, el gabinete de Petro aún tiene tres ministerios sin cabeza y entidades claves para cualquier gobierno, como el Dane y el DNP, siguen funcionando sin director.

Este fenómeno no obedece necesariamente a falta de hojas de vida para hacer los nombramientos - pues afortunadamente los partidos políticos lo han mantenido abastecido de candidatos-, sino a que los designados por el nuevo jefe de Estado, o tienen inconvenientes para posesionarse o cuando ya están listos para estampar la firma, ocurre algún hecho que hace que no puedan jurar en el cargo.

Así ocurrió, por ejemplo, con el designado ministro de Justicia, Néstor Osuna, quien no se pudo posesionar el 7 de agosto debido a que aún no había terminado de tramitar su renuncia en la Universidad Externado, y el martes 16 de agosto, cuando todo estaba listo para prestar juramento, Petro tuvo que aplazar el acto de posesión por motivos de agenda.