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Bebé hallado muerto en Santa Marta ya fue sepultado

La madre del bebé apareció en la localidad de Kennedy, en Bogotá, pero aún no ha sido detenida por las autoridades.


El bebé Samuel Guerrero Higuera, de apenas 18 meses, fue encontrado por las autoridades hace 16 días y, al parecer, la causa de su muerte fue ahogamiento, según señaló la Policía de Santa Marta.

Se conoció que finalmente en las últimas horas, su padre, Edwin Eduardo Guerrero Sánchez, llevó a cabo las honras fúnebres del menor en Bogotá, Cundinamarca. De otra parte, el paradero de su madre, Yenny Alexandra Higuera Casallas, se había convertido en un misterio.

Familiares del bebé le confirmaron ayer martes a SEMANA que la madre del menor apareció en las últimas horas en la localidad de Kennedy, en Bogotá, ciudad de donde es oriunda.

La versión de la aparición de la madre, de 25 años, fue ratificada por un abogado que se presentó en Santa Marta con un poder en el que consta la representación de Yenny Higuera. De acuerdo con el portal Diario del Magdalena, el jurista manifestó: “Vengo en representación de la señora Yenny Higuera, ella ya apareció y se encuentra en Bogotá”.

Por su parte, el padre de Samuel, quien siempre ha estado al frente de lo sucedido desde que se halló al bebé, se manifestó al conocer la aparición de su expareja: “Era lo que más esperaba, ella debe dar las explicaciones de lo que sucedió y por qué se fue para Santa Marta, esto tiene que esclarecerse”.

Del mismo modo, Edwin Guerrero contó cómo se llevó a cabo la sepultura de su hijo. “Al niño me lo entregaron el jueves de Medicina Legal, pero tuve que hacer todas la diligencias para el traslado. Yo llegué el viernes por la tarde a Bogotá y mi hijo llegó el sábado en el mismo horario; ya el domingo, por cuestiones que su cuerpo no estaba bien, le realizamos las exequias”.

También argumentó que la familia de Yenny Higuera no mostró interés alguno por las honras fúnebres. “Conmigo nadie se comunicó, al parecer ya no les interesaba; por el contrario, la última oportunidad que tuve de hablar con ellos, un tío de ella me amenazó”.

Por su parte, el periódico El Heraldo intentó comunicarse con la familia de la mamá de Samuel y solo obtuvo respuesta de su padrastro, Julio Cárdenas, quien se expresó diciendo: “No queremos hablar, la familia está muy destrozada, cuando termine el proceso todo se conocerá, pero por el momento queremos estar tranquilos”.

Extraña muerte

A Edwin Guerrero la tristeza lo tomó por asalto la última vez que vio con vida a su hijo Samuel, de apenas 18 meses. Fue en la última semana de febrero en la localidad de Kennedy, Bogotá. Los minutos, recuerda, fueron pocos, tienen la sensación de que el bebé en sus brazos duró menos de 300 segundos, luego la mamá del menor, Yenny Alexandra Higuera, tocó la ventana del vehículo con cierta prisa para informar que el tiempo había terminado. “Se acabó”, le dijo. El niño se aferró a su pecho y rompió en llanto. Edwin también dejó salir un par de lágrimas. Le prometió que lo volvería a ver. Pero nada de eso ocurrió, aquella despedida fue la última.

Un mes después, y luego de varias evasivas de la mamá del niño, Edwin acudió a la cita para verlo de nuevo. Era la noche del viernes primero de abril. Al encuentro salió la abuela del menor y le dijo que no sabía nada de Yenny Alexandra, que simplemente desapareció con el niño. Dos días después se enteraron, por la prensa local, del hallazgo de un bebé muerto en la playa Buritaca, Santa Marta. Y luego todo fue cascada de dolor: las pruebas determinaron que sí se trataba de Samuel Edwin Guerrero, que murió ahogado, que apareció solo, desprotegido, y que su cadáver pasó al menos 12 horas en el vaivén de las olas.

Investigación

A Samuel lo encontraron pobladores del sector de Buritaca. El cadáver ya había pasado un tiempo largo a la merced del clima y del mar, el coche en el que su mamá lo transportada estaba unos dos kilómetros más abajo. El niño estaba tirado sobre la orilla, sin nada más que un conjunto de ropa con dibujos animados y arena. Cuando Edwin llegó a Santa Marta lo reconoció inmediatamente. Aún el cadáver conservaba ese gesto simpático de nobleza, físicamente no estaba muy alterado.

“Sí, es mi hijo”, les dijo a los investigadores, y luego cayó derrumbado por el peso de la tristeza. Los exámenes de ADN aún no han sido revelados, por lo que el cuerpo todavía reposa en Medicina Legal. Ahora, los esfuerzos se concentran por encontrar a Yenny, de quien se presume aparece en unos videos de cámara de seguridad cercanos a la playa, caminando descalza y sola, ya sin Samuel.

Las autoridades esperan encontrar a la madre y así determinar muchas cosas. “No quiero pensar que a mi hijo lo asesinaron, le pido a Dios que no me dé esa noticia, que por favor no me la dé, no quiero pensar en que eso fue así”, dice Edwin entre lágrimas.

Las autoridades no se aventuran a dar una hipótesis, porque faltan piezas para armar el rompecabezas. Sin embargo, hay varias situaciones puestas sobre la mesa: que Samuel y su mamá hayan sido atacados y drogados por terceros, que haya ocurrido un accidente u otras más lamentables que no merecen ni un párrafo de este escrito.