Wilson Cadena, Andrés Garzón y Luis Carlos Torregroza le salieron al ruedo a la compulsa de copias que la Sala de Instrucción de la Corte Suprema le remitió a la Comisión de Disciplina Judicial, por la supuesta vulneración a la “lealtad procesal” en la que habrían incurrido por tener contratos con la Comisión de Acusación y representar a congresistas investigados por la Corte Suprema.
El caso dejó al descubierto otros como el del abogado Cadena, quien terminó siendo el suplente del magistrado Francisco Farfán sobre el proceso que llevaba dicha Comisión por la supuesta filtración de información al clan Gnecco, pero al mismo tiempo defendió al representante Juan Carlos Wills en la investigación que provocó al interior de la Corte las presuntas irregularidades en el archivo del caso Farfán. Cadena también resultó ser contratista de esa célula del Congreso.
¿Qué dice el abogado Cadena?
SEMANA: ¿Por qué la Corte Suprema compulsa copias en su contra a la Comisión de Disciplina Judicial?
Wilson Cadena (W. C.): Yo vine a conocer esa decisión de la doctora Cristina [Lombana] porque, muy comedidamente, la Sala Especial, vía correo electrónico, me remitió copia del auto por medio del cual se remitían las copias a la Comisión de Disciplina. Esa fue la forma en que yo la conocí. No conozco en concreto sobre qué base me compulsan copias. Y cuando hago esa precisión es que, cuando a uno le remiten copias, hay un presunto hecho con el cual se pone en conocimiento de la autoridad disciplinaria. ¿Qué ocurre? Al doctor Juan Carlos Wills lo citan para versión libre. Él me designa como su abogado de confianza. Nosotros no conocíamos a ese momento, yo no conozco a este momento, el contenido de la investigación que adelantan en contra del doctor Juan Carlos. Presento el poder al despacho de la doctora Cristina. Llego a una diligencia que había de una declaración.
Ese mismo día, aspiraba poder conocer el contenido de la investigación. Y, durante el transcurso de la declaración que estaba recibiendo la doctora Cristina, me pide muy comedidamente que me retire del despacho por cuanto ella considera que yo estoy en conflicto de intereses. En ese momento, insisto, en ese momento, yo desconocía por completo el contenido de la investigación y a hoy sigo desconociendo por completo el contenido de la investigación en contra de Juan Carlos [Wills], por cuanto la doctora Cristina revoca en su criterio el poder que me había concedido Juan Carlos y me remite copias.
Yo soy contratista de la Cámara y, al ser contratista de la Cámara, claramente en el contrato administrativo que hay conmigo, una prestación del servicio, yo tengo una cláusula de reserva y no puedo ahondar en ese servicio que presto a la Cámara de Representantes. Siguiendo con la misma línea, representé al doctor Farfán Molina como abogado suplente del doctor Carlos Arturo Gómez Pabajeu. En ese punto, el principal fue el doctor Carlos Arturo y el suplente era yo. ¿En qué tema se le representó el doctor Farfán? En una investigación por una presunta filtración de información del despacho de él, tema que fue ampliamente documentado en medios de comunicación. Ese caso, por reparto, inicialmente correspondió al doctor Wadith Manzur. Posteriormente, él se declaró impedido. No conozco el argumento. Le corresponde a otro representante (Leonardo Gallardo). Él presenta un proyecto a la Comisión y la Comisión lo aprueba. ¿Que si tuve algo que ver con eso, con el proyecto, el tema de Wadith y el tema del segundo representante? No.
SEMANA: ¿Pero era necesario que usted presentara un conflicto de interés al ser contratista de la Comisión y defender congresistas de esa célula que la Corte investiga como el caso de Wills?
W. C.: Considero que no, pero es mi pensamiento y lo explico. El conflicto de intereses, según la jurisprudencia de la Comisión Nacional de Disciplina Judicial, el máximo órgano en temas de disciplina, se da cuando al interior de un mismo proceso uno representa partes encontradas. El ejemplo clásico que se puede dar en ese caso es cuando yo represento a la víctima de un hurto al mismo tiempo que represento al presunto agresor del hurto. En ese evento, pues la defensa obviamente se ve comprometida por un conflicto de intereses en tanto que no puede llevar las dos esquinas opuestas. En el tema que me plantean, jamás intervine, porque yo soy asesor contratista; jamás intervine en la actuación que llevó Wadith o que llevó Gallego en contra de Farfán. Y a su vez, en el tema de Farfán, de los temas que hay en la Corte, siempre fue claro de jamás meter la nariz, perdón la expresión, en los temas en los que pudiera estar Juan Carlos. Y en ese orden, nunca hubo un solo proceso en que yo ocupara las dos esquinas contrarias al mismo tiempo.
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SEMANA: ¿Hasta ese momento, dice usted, no conocía entonces por qué la Sala de Instrucción llamó a declarar al congresista Juan Carlos Wills?
W. C.: Hay dos tipos de información que uno como abogado puede tener. La que ustedes muy amablemente como periodistas nos entregan a través de los medios de comunicación, en donde ustedes tienen unas fuentes privilegiadas que no están obligadas a revelar. Y la otra es la que judicialmente existe. Es lo que uno llama la verdad periodística y la verdad procesal, o los hechos periodísticos y los hechos procesales.
Normalmente los abogados, como todo ciudadano, tenemos acceso a los medios de comunicación y a partir de eso nos enteramos de lo que ustedes nos comentan. Pero para un tema judicial yo no puedo apoyarme en medios de comunicación establecidos como SEMANA, o informales como redes abiertas, porque en todo caso uno tiene que tener certeza racional y concreta sobre qué es lo que está pasando en la investigación. En este momento no la tengo, no tengo la certeza que usted me está dando, así sea de muy buena fe creer que —en efecto— ese es el núcleo de investigación de la doctora Cristina, porque nunca pude acceder al expediente en tanto que el mismo día que pretendía hacerlo fui retirado del proceso.
SEMANA: Es decir, ¿no fue notificado por los medios oficiales sobre el caso Wills?
W. C.: Así es. ¿Qué pasa? Llámese Fiscalía General de la Nación o llámese Sala Especial de la Corte. Lo primero que uno hace es presentarse, tocar la puerta y presentar una carta. Señores Fiscalía o señores de Instrucción, Pepito Pérez, el cual usted está investigando, me ha designado como su defensor. Le ruego comedidamente me informe cuáles son los hechos, o de forma técnica, los hechos jurídicamente relevantes, o de forma más concreta, la denuncia por los cuales usted está investigando a mi cliente. Y es a partir de ese momento que los abogados defensores, en este caso yo, sabemos con precisión concreta, real y precisa, cuál es el motivo de investigación. Y a partir de eso uno determina si en efecto va para un lado o va para otro, procesalmente hablando. Vendría entonces el interrogante, ¿cómo puedo estar en un conflicto de intereses cuando jamás tuve acceso al expediente y jamás conocí el motivo de la investigación?

SEMANA: La compulsa en su contra menciona que habría una vulneración al principio de lealtad procesal, ¿es posible esa situación?
W. C.: La lealtad procesal opera en dos vías y como abogado, el que sea, laboral, civil, administrativo o penal, el que sea, tiene que ser leal con la Rama Judicial, con la majestad de la justicia y con la parte que uno representa, llámese persona natural o jurídica. En ese orden, la lealtad procesal para con la magistratura está ubicada en comportarse acorde a lo que a mí el estatuto disciplinario me impone, Ley 1123, es decir, ser respetuoso, hacer peticiones fundamentadas o no promover actividades inadecuadamente. Por otro lado, con el cliente uno tiene que ser siempre absolutamente honesto, informar de las actuaciones, ser completamente correcto y transparente, entre muchos otros temas que puedan estar pasando.
Yo considero, vuelvo y lo digo, que no he cometido infracción alguna a la lealtad procesal en los términos que me plantea la doctora Cristina Lombana, porque para poder hacer ese tipo de infracciones, lo mínimo que se requiere es que tenga conocimiento de qué estoy haciendo mal y a partir de ese conocimiento adecúe mi conducta a lograr ese cometido.
SEMANA: ¿Cuánto está cobrando por representar a un aforado en un proceso en la Corte Suprema?
W. C.: Eso va a depender de muchos criterios. La Corte Constitucional tiene cinco criterios fundamentales. Digamos que la complejidad del asunto, la naturaleza del tema, el tiempo por dedicar, el estudio del profesional..., tiene muchas variables. Para mencionar un tema, yo no conozco, pero no me imagino cuánto pueda cobrar un profesional del nivel del candidato presidencial ahorita, que no es comparable con la tarifa que puede cobrar un estudiante recién egresado con una tarjeta. En el caso mío, ya llevo un par de años en este negocio y ese tiempo, esa experiencia, ese handicap, me permite a mí hacer ofertas razonables de cara a los conflictos. Yo no puedo establecer una tarifa exacta, en tanto que todo va a depender de la complejidad del asunto.
SEMANA: ¿Usted recibe su sueldo normal de contratista en la Comisión y además cobra honorarios por fuera para los procesos en la Corte?
W. C.: Sí, eso es así. Por cuanto a la relación que hay en la comisión de acusaciones son prestaciones de servicio que claramente no son laborales. Es decir, yo no quedo inhabilitado para llevar cuestiones privadas. Pero digamos que el objeto se puede mirar en Secop, sin ningún problema, y muy brevemente es asesorar en los temas que me asignan. No, no me inhabilita para seguir litigando. Lo que a mí eventualmente sí me generaría algún problema sería que, por ejemplo, y este es el mejor ejemplo, la Comisión me asigne un radicado X, y en ese radicado X yo represente a las partes involucradas.
El abogado Andrés Garzón responde
SEMANA: ¿Cómo recibe esta compulsa en su contra y de varios de colegas por existir un supuesto conflicto de interés por representar congresistas en la Corte y tener contrato con la Comisión que investiga a los magistrados?
Andrés Garzón (A. G.): Primero que todo, me parece muy coincidente que salgan estos temas en el momento en que precisamente mi cliente, Karen Manrique por el caso UNGRD, ha presentado una recusación en contra de los conjueces que decidieron una medida de aseguramiento de la que estuvo de acuerdo la magistrada Lombana. Muy coincidente. Igualmente, en ese despacho, yo soy defensor de Carlos Alberto Carreño Marín, proceso en el cual se han filtrado muchísimos documentos, se han hecho extensos artículos por parte de los distintos medios de comunicación —proceso que también lleva la doctora Lombana— y obviamente nos informan, hoy sale esta compulsa de copias que hace la misma doctora Lombana. Es muy particular ese tema.
Frente a la compulsa de copias, debo decir que es la visión de la doctora Lombana, pero ahí no hay ningún inconveniente porque yo no represento a ningún representante, valga la redundancia, que esté en la Comisión de Acusaciones de la Cámara. Yo represento a unos congresistas que no tienen nada que ver con la Comisión. Por lo tanto, no tengo ningún problema, no veo ningún tipo de incompatibilidad, mucho menos de inhabilidad, pero veo esta situación bastante particular.
SEMANA: ¿Usted fue abogado sustanciador de Wadith Manzur en la Comisión de Acusación?
A. G.: Sí, señor.
SEMANA: ¿Usted sustanció el caso del magistrado Farfán por la supuesta filtración de información al clan Gnecco sobre la investigación por presunta compra de votos al senador José Manuel Gnecco?
A. G.: El del doctor Farfán se sustanció en mi oficina.
SEMANA: ¿Y en ese caso en particular no existiría un conflicto de interés por manejar el caso Farfán y al tiempo defender congresistas de los magistrados que en la Comisión investiga?
A. G.: Nosotros sustanciamos en mi oficina ese expediente y se hizo con otros abogados de mi oficina; se hicieron unos documentos de estudio y posteriormente unas notas por pedido del representante (Manzur). En el momento en que se abre la investigación, nosotros nos apartamos y se entrega el expediente. Eso fue lo que hicimos, lo que yo hice.
SEMANA: Es decir, usted solo estuvo en la parte preliminar...
A. G.: Nosotros estuvimos solamente en la parte preliminar. No sustanciamos el archivo. Es decir, la decisión de archivo fue mucho después. Nosotros ya no estábamos. Porque cuando le abren investigación a Wadith, se declara impedido.
SEMANA: Hablando del caso específico del magistrado Farfán, ¿existe una inhabilidad cuando sustancia un proceso contra un magistrado de una Corte que toma decisiones en mayoría sobre sus clientes, como el caso de la congresista Karen Manrique?
A. G.: Pues no, eso es lo que quieren hacer ver para desviar la atención. ¿Qué sucede? Yo no tengo ningún poder frente al despacho del doctor Farfán. No tengo ningún poder. O sea, ninguno de mis procesos están en el despacho del doctor Farfán. Yo tengo dos, uno frente al doctor Misael Rodríguez y otro en el despacho de la doctora Lombana. Eso lo dice la ley. El tema es que no tengo, ni en ese momento tenía, ningún proceso a cargo mío, de ningún congresista; estaba en el despacho del magistrado. Y segundo, el doctor Farfán no podía haber conocido absolutamente nada de mis procesos porque están en etapa de indagación preliminar y no hay ninguna decisión colegiada en ese caso. Nunca Farfán pudo conocerlo.
El problema de Cristina Lombana empezó con las recusaciones de Carlos Carreño, quien es mi cliente. Recuerde eso. El problema de ella empezó con esas recusaciones. Y muy seguramente ella tendrá una malquerencia. No se me hace extraño que me compulse copias a mí cuando sucedió eso.
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SEMANA: Cuando usted presentó el proyecto de archivo del caso Farfán, ¿ya era abogado de la congresista Karen Manrique en el caso UNGRD?
A. G.: La apertura de la UNGRD fue en noviembre de 2024. Porque, en ese momento, ahí sí hubiese tenido algún tipo de inhabilidad. Yo hubiese seguido conociendo el proceso de Farfán. Le voy a dar las fechas. Así de memoria. La decisión de archivo (caso Farfán) se da el 11 de junio de 2025. Ya no conocía nada. Pero es decir, hasta que el doctor Wadith se declara impedido, digamos, sean en las mismas fechas la presentación del impedimento con la fecha de apertura. En noviembre, cuando se abre y ya después de haber presentado la solicitud de archivo, el representante (Manzur) mucho antes de que le abriera, después de eso, ahí sí, él se declara impedido. Y la decisión de Farfán se dio seis meses después.
¿Qué dice el abogado Luis Carlos Torregroza?
El abogado Torregroza aseguró que no habría conflicto de interés porque no ha intervenido simultáneamente en casos que se enfrentan ni ha asesorado desde la Comisión casos que se litiguen en la Corte Suprema. Calificó de “injusta” la compulsa por supuesta violación a la lealtad procesal.
