“Un bandido redomado como Juan Guillermo Monsalve, que ha violado sistemáticamente el régimen carcelario”. De esta forma, el presidente Abelardo De La Espriella confirmó este miércoles, 30 de septiembre, el traslado del llamado testigo estrella del Caso Uribe a una cárcel de máxima seguridad.

La decisión de De La Espriella se da luego de conocer que Juan Guillermo Monsalve gozó de beneficios sin precedentes en el sistema carcelario. Estaba privado de la libertad en una casa fiscal, que normalmente está destinada al director de la cárcel de La Picota, pero que este condenado la tenía como un lugar de habitación.
SEMANA conoció los detalles de un informe que confirma la violación del orden carcelario de quien fue el testigo protegido de la Fiscalía y la Corte Suprema de Justicia. Los detalles son escandalosos y advierte cómo por años Monsalve aprovechó su “protección” para convertir su sitio de reclusión en una casa de campo.
El documento advierte una “conducta desviada” de Monsalve, una clara tendencia al licor y a burlarse de los controles penitenciarios.
“Las condiciones que la Corte otorgó para proteger su vida (2 abr. 2018) se usaron para obtener privilegios que exceden la orden judicial”, señala el informe que conoció SEMANA.

La información incluso hace un recorrido cronológico por los excesos y lujos que disfrutó Monsalve en la cárcel. Durante los últimos cuatro años, y a pesar de las solicitudes del Inpec para trasladarlo de cárcel, reincidió en las conductas que se supone estaban taxativamente prohibidas por el sistema carcelario.
En el más reciente registro que hizo el Inpec a la casa fiscal donde permanece privado de la libertad, los guardianes encontraron elementos prohibidos diferentes a los que le autorizó la Corte Suprema de Justicia y que a ningún otro preso le ofrecen.
En la casa fiscal, además de una nevera, un horno microondas y una licuadora autorizados por la Corte Suprema de Justicia, Monsalve tenía una lavadora, un módem wifi, una segunda nevera, una estufa a gas, cargadores de celular, un televisor y hasta una Air Fryer. Todos los elementos prohibidos que, bajo el pretexto de seguridad y mostrándose como protegido de la Corte, logró acomodar en ese espacio de reclusión.

El informe revelado incluye un listado de transgresiones que en los últimos cuatro años Monsalve cometió, principalmente orientadas a afectar el orden penitenciario con el ingreso de licor y elementos de comunicación claramente tachados en el reglamento carcelario.
Se advierte también que adelantó celebraciones o reuniones no autorizadas, se oponía a los registros del Inpec y tenía en su poder dinero en efectivo, todo, mientras exponía el documento que lo acreditaba como testigo protegido de la Corte Suprema.
“El ingreso y ocultamiento de licor, dinero, celulares, módem y electrodomésticos, junto con la oposición a la requisa de 2025, muestran una intención deliberada de eludir la vigilancia del Inpec. Debe establecerse la ruta de ingreso y si hubo participación de terceros o del personal”, señala el informe que conoció SEMANA.
Todas las transgresiones al orden penitenciario, las faltas de disciplina, incluso oponerse a los registros de los guardianes del Inpec, fueron documentadas en actas que contienen el detalle de las actividades contrarias al reglamento de las cárceles, y cómo aprovechaba su condición de testigo para evitar esos controles.

Con esas actas, el Inpec logró demostrar que las condiciones de seguridad que acreditaban su reclusión especial en la casa fiscal de La Picota expiraron con su comportamiento y pidieron de manera reiterada retirarle ese trato especial, solicitudes elevadas ante la Corte Suprema.
“Procede informar a la autoridad judicial competente y solicitar que evalúe mantener, modificar o suspender esas condiciones con un inventario taxativo de elementos autorizados, preservando la vida y la salud de la PPL (paciente cardíaco) y la proporcionalidad de toda sanción”, explica el documento.t
No es la primera vez
En su momento, SEMANA también reveló las imágenes que contenían los excesos de Monsalve en la cárcel: licores, elementos de comunicación y electrodomésticos, que parecían estar en la habitación de un hotel, y no en lo que se supone es un espacio de reclusión.
Esos excesos fueron también informados a la Corte Suprema de Justicia para advertir de qué manera estaba transgrediendo el orden y el reglamento penitenciario, aprovechando su condición de testigo en el Caso Uribe; aun así, el alto tribunal tomó la determinación de mantener los privilegios.
Las imágenes fueron tomadas por el mismo Monsalve en una clara intención de enfrentar el orden constitucional y el reglamento carcelario, y advertir que estaba dispuesto a demostrarle al país cómo era su vida de lujos y excesos en la cárcel.

Juan Guillermo Monsalve fue condenado a 40 años por el delito de secuestro. Lleva 18 años privado de la libertad y más de ocho en un régimen especial de reclusión, previa orden y autorización de la Corte Suprema de Justicia. Su traslado a la cárcel de Cómbita en Boyacá cumple con todos los requisitos de seguridad y garantía de cualquier preso.
