Acueductos

Contraloría de Cundinamarca identificó 27 de 61 plantas de tratamiento de agua con capacidad insuficiente para hacer la tarea

Las PTAR se encargan del saneamiento de las aguas negras antes de que lleguen a los ríos. El ente de control departamental cuestiona si las inversiones en el tema están produciendo los efectos necesarios.

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27 de septiembre de 2026 a las 12:16 p. m.
PTAR Ricaurte
PTAR Ricaurte Foto: CAR Cundinamarca

Las famosas PTAR (Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales), no dejan de llamar la atención y la Contraloría de Cundinamarca volvió a lanzar alertas alrededor del tema.

El organismo de control del departamento halló un dato preocupante, según el cual, de 61 plantas hay 27 que identificó con una capacidad insuficiente para hacer la tarea para la cual están hechas: realizar los procesos químicos, físicos y biológicos que eliminen los contaminantes presentes en el agua residual, los cuales van a dar a los cuerpos hídricos.

En otras palabras, las PTAR garantizan que se cumplan los límites máximos de descarga de aguas negras permitidos por las normas de protección ambiental de los cuerpos hídricos.

En consecuencia, la insuficiente capacidad de las PTAR estaría evidenciando serios riesgos de contaminación de las aguas de los ríos.

De ahí que la Contraloría de Cundinamarca llame la atención sobre la necesidad de evaluar si las inversiones en saneamiento que se hacen están generando resultados efectivos para los ríos del departamento.

Logo Contraloría de Cundinamarca
Logo Contraloría de Cundinamarca Foto: Web Contraloría

Tener una PTAR no es garantía del tratamiento de aguas

Según la revisión adelantada por la Contraloría de Cundinamarca, “se identificaron 139 registros correspondientes a entidades que manifiestan tener a cargo sistemas de alcantarillado”.

En ese universo hay 61 que reportaron contar con una PTAR, lo que, a juicio del organismo de control en el departamento, ello “no garantiza que el tratamiento de las aguas residuales esté funcionando eficientemente”.

Tanto así que, solo 34 manifiestan contar con la capacidad suficiente. Las restantes 27 fueron las que motivaron la alerta de la Contraloría, aunque la entidad enfatiza en que en ningún momento tener una capacidad insuficiente implica que estén fuera de operación.

Lo que si debe llamar la atención, según la Contraloría, es “la brecha entre la capacidad instalada y las necesidades actuales de tratamiento”.

El organismo de control expresa su preocupación y señala que construir una planta de tratamiento no es el fin de la tarea sino el principio: “necesitamos que funcione, que tenga la capacidad que requiere el territorio y que la inversión pública se traduzca efectivamente en menos contaminación y en la protección de nuestras fuentes hídricas”.