Luis Carlos Vélez: ¿Cómo va la campaña?
Camilo Romero: Apenas arrancando, prendiendo motores. Pero con el impulso y el ímpetu de una ciudadanía que tiene claro que, después de 200 años, bien vale la pena jugarse para que en este país tengamos por fin independencia. El nacimiento es el respaldo de la ciudadanía y un listado de intelectuales y académicos; hombres y mujeres que quieren jugársela con toda.
L.C.V.: ¿Por qué dice que usted representa la posibilidad de tener por primera vez, en 200 años, un Gobierno independiente?
C.R.: Porque ha habido una lógica de poder y de gobierno en este país, en esta democracia, en lo que llevamos de república. Y sentimos que hay una nueva ciudadanía que piensa diferente y que tiene posibilidades reales, por primera vez, de tener un Gobierno enfocado más en una lógica de respuesta ciudadana, de respuesta a la gente del común, diferente a la lógica que siempre han atendido estos Gobiernos. De acuerdos, de pactos por debajo de la mesa, y una lógica que no corresponde a esta nueva ciudadanía.

L.C.V.: ¿Por qué arrancar a hacer campaña tan temprano?
C.R.: Robledo arrancó a inicio de 2020, hace un año. Hacia mediados de 2020 arrancó Federico Gutiérrez. Después de esos meses inició Roy. No sé cuánto tiempo llevan en campaña Petro y Fajardo, y los que me puedan faltar. Nosotros arrancamos un año antes de lo que será la consulta en la que se elegirá de manera democrática quién represente en primera vuelta una opción de cambio para este país.
L.C.V.: ¿Cómo se va a elegir al candidato de la Alianza Verde?
C.R.: En la Alianza Verde tenemos mucha incertidumbre. Hoy lo que tenemos claro es que nos encontraríamos ad portas de ir con varias candidaturas a enfrentar, en una coalición en marzo, a otras personalidades democráticas del país.
L.C.V.: ¿Por qué no se ha notado mucho su participación en las actividades del partido?
C.R.: Estas han sido decisiones de la dirección nacional, de las que no formo parte. Fui invitado con voz, pero sin voto. Intervine con mi criterio y mis pensamientos, como corresponde en esos espacios democráticos. Yo he estado hablando con mucha gente del partido en las regiones, en todos los territorios; con ediles, concejales, diputados, congresistas. Pero, sobre todo, con la ciudadanía. A nosotros nos interesa la gente, y eso está por fuera de las estructuras partidistas, cualesquiera que sean. Seguiremos haciendo el curso y esperamos que el Partido Verde dé las garantías necesarias en la toma de decisiones democráticas. Siento que ha empezado a ser así.
L.C.V.: ¿Qué escenario ve más plausible, enfrentando o sumando a Petro?
C.R.: Lo que creo es que hay que tener claro cuál es el momento del país y lo que tenemos que enfrentar en Colombia. No podemos perdernos entre los árboles, sino ver el bosque completo. Yo creo que el primer propósito de quienes en Colombia se están decidiendo por el cambio, que no son líderes ni partidos, sino la ciudadanía, es que debemos comprender que hay que dejar la puerta abierta para ese cambio. El propósito fundamental es ser capaces de derrotar a quienes hoy están en el Gobierno nacional, que representan, a mi modo de ver, el viejo poder. Duque es un presidente joven que gobierna para el viejo país. Eso es lo que el país ha decidido cambiar, y tenemos que entender que, siendo proyectos distintos, finalmente tendremos que dejar la puerta abierta porque el propósito común es un punto de coincidencia: darle un cambio a Colombia.

L.C.V.: Pero ese es el mismo discurso de Gustavo Petro…
C.R.: Y de muchos hombres y mujeres en Colombia. Por eso señalo que el tema no debe ser de personalismos. Más allá de un nombre, hay 4 millones de colombianos que han apostado por ese cambio. Nosotros queremos ser esa garantía de cambio. Eso se definirá de manera democrática, como debe ser: con el voto de la ciudadanía
L.C.V.: Más allá de la retórica sobre el cambio, ¿cuál es para usted la reforma más importante que tiene que hacer el país?
C.R.: El propósito fundamental para poder pensar en cambios es derrotar a quienes están en el Gobierno, que gobiernan para favorecer a los favorecidos y joder a los jodidos. Luego vienen propuestas para el país. Un propósito común debe ser encontrar en Colombia algo que nos junte, como lo hace la selección de fútbol. El primero puede ser revertir el cambio climático. Eso no es de ideologías; es lo que el papa Francisco ha llamado “el cuidado de la casa común”. Otro propósito común es democratizar lo público. Esto significa que quienes gobiernan en democracia deben mandar obedeciendo; deben mandar escuchando a la ciudadanía, en diálogo permanente con la ciudadanía. Para esto hay herramientas nuevas que deben ser aprovechadas. En Nariño, en dos clics usted podía descargar los contratos de hasta el último funcionario de la Gobernación. Innovar para el progreso debe ser otro propósito común. Solo el 37,2 por ciento tiene hoy acceso a internet, bien sea fijo o móvil. ¿Cuánto nos hace falta avanzar en ese sentido? Un propósito común más es el de gobernar con la ciudadanía. Participación abierta y directa de la ciudadanía para definir el presupuesto con la gente en las regiones. Finalmente, otro propósito común es el de la equidad. Somos el país más desigual de Sur América y estamos entre los cinco más desiguales del planeta. Los empresarios deben entender que para tener empresa, primero hay que tener país.

L.C.V.: La definición académica más usada para el populismo es de Cas Mudde, y lo describe como una retórica que plantea la lucha contra las élites y el poder en manos del pueblo. Escuchando con atención su respuesta, daría la impresión de que usted cae perfectamente en la definición de populista. ¿Es usted un populista?
C.R.: No. El término que mejor nos cae es el de demócratas de tiempo completo. En varias oportunidades hemos tenido que batirnos contra las estigmatizaciones y hemos salido bien librados. Le cuento una anécdota para demostrar nuestro talante. Yo estuve en la Comisión Segunda del Senado, en la cual defendí los derechos salariales, laborales y pensionales de los integrantes de la fuerza pública de este país, que han incumplido todos los Gobiernos. En ese debate, Fernando Londoño, desde su espacio radial, me cuestionó por ser de izquierda y al mismo tiempo defender a los soldados y policías. Me dijo que estaba infiltrado. En la misma semana, el periódico comunista Voz sacó un recuadro con mi foto que decía: “Sargento senador, el senador Romero es de las entrañas del militarismo en Colombia”. En un mismo debate como ciudadano de este país defendí los derechos de la fuerza pública. Yo no soy un populista; soy un demócrata.
L.C.V.: ¿Cuál es su opinión sobre la reforma tributaria?
C.R.: Me parece un fiel reflejo de lo que es este Gobierno. La radiografía de la prepotencia y del menosprecio con la gente. Justamente, en medio de la pandemia estábamos esperando un Gobierno que fuese capaz de acompañar a la ciudadanía, aprobando una renta básica para que la gente pueda comer. Lo que propone el Gobierno es gravar a la comida. Y, además, por medio de IVA, que es un impuesto que pagamos todos por igual, los que más tienen y los que menos tienen. Por eso se genera más desigualdad. Esto es una agresión al pueblo colombiano.
L.C.V.: ¿Cómo ve las encuestas?
C.R.: Como se ven cada cuatro años. Estos son todavía momentos que reflejan el reconocimiento de las personalidades. Hace cuatro años, en noviembre de 2017, Iván Duque era desconocido; no existía porque hasta ahora se hablaba de lo que ocurriría en las consultas de marzo.
L.C.V.: ¿A quién ve usted en segunda vuelta?
C.R.: Veo a una ciudadanía con quien sea elegido el candidato del cambio enfrentándose a un viejo poder. Nueva ciudadanía versus el viejo poder.
L.C.V.: Algunos dicen que Colombia todavía es muy conservadora para elegir como presidente a alguien de ideología progresista como usted. ¿Qué les responde?
C.R.: Hay una nueva generación en Colombia que entiende las causas ciudadanas por encima y que estamos en un momento de la humanidad en el que tenemos que sacudirnos y actuar. Entiendo alguna preocupación de un sector del país que no está dispuesto a firmar un cheque en blanco. Yo le digo a toda la ciudadanía que con nosotros pueden tener garantía de cambio.
L.C.V.: A los empresarios y a quienes todavía ven candidaturas como la suya con temor, ¿qué mensajes les daría?
C.R.: Me gustaría saber qué empresarios ven nuestra candidatura con temor. En días anteriores tuve conversaciones con un empresario reconocido en el país, y le menciono el nombre porque no creo que genere ningún inconveniente: Frank Pearl. No le digo que nosotros estamos para espantar a nadie, pero estamos con la claridad de un cambio para este país. En ese propósito no nos doblegamos. Queremos conversar con ese empresariado que especialmente entiende que antes de empresa hay que tener país. Con ese empresariado que comprende que la inequidad es insostenible. Si en algo hemos fracasado es en lo económico, que ha dejado a cerca del 70 por ciento de la economía en la informalidad. Nosotros somos quienes queremos cambiar este país entendiendo que aquí debe haber garantías para el empresariado; pero debe haber, de la misma manera, de manera contundente, garantías para los ciudadanos de a pie de Colombia.
