La inseguridad en Colombia no tiene límites, ni la Policía ni el Ejército se salvan de la delincuencia. El último caso reportado de un hecho de inseguridad contra la fuerza pública ocurrió en Cali, en el batallón Pichincha, en donde dos ladrones atacaron a un soldado y le robaron su fusil de dotación, según versión que entregó el militar.
El caso que es de no creer, al tratarse de personal entrenado y que estaba resguardado en la unidad militar, ocurrió en la noche del 19 de octubre cuando, los delincuentes lo golpearon fuertemente y le quitaron el fusil.
“En hechos que son materia de investigación, la noche del 19 de octubre de 2021, el soldado Alexander Durán Álvarez, quien se encuentra prestando servicio militar en el Batallón de Policía Militar N.° 3, durante su turno de centinela, y según las primeras informaciones, al parecer fue atacado por dos personas que le hurtaron el arma de dotación. Tan pronto se conoció la situación, se activaron los protocolos de seguridad y posteriormente el hecho, este se puso en conocimiento de las autoridades competentes, con el fin de iniciar las investigaciones a que haya lugar y con el propósito de esclarecer las circunstancias en que ocurrieron el mismo”, indicó el Ejército.
Agregó el Ejército que “inmediatamente se desplegaron diferentes unidades de la Tercera Brigada en coordinación con las autoridades competentes para la búsqueda de los responsables y del elemento hurtado. Por su parte, el soldado Durán Álvarez está siendo atendido por el personal médico del Hospital Militar de Cali, donde se recupera”.
Inseguridad desbordada
La inseguridad en el país está al límite. En las redes sociales, y testimonios ciudadanos documentan los graves casos de atracos se vienen dando en las principales ciudades. Constantemente se suben a las redes sociales videos de cámaras de seguridad de los barrios o establecimientos comerciales, en donde quedan registrados los hurtos cometidos por parte de los delincuentes.
También se escucha con bastante frecuencia las alarmas comunales en barrios, alertando sobre un nuevo hecho de inseguridad. La situación quedó al desnudo con víctimas mortales que han dejado los atracos, en donde han fallecido civiles y policías.
Los casos llevaron a que las autoridades nacionales en cabeza del Ministerio de Defensa diseñaran planes especiales de seguridad para atacar la ola de violencia y de atracos urbanos.
Para el caso de Bogotá se destinaron 1.500 policías, que tienen como función principal investigar y desarticular las principales redes de crimen urbano organizado. Plan que será replicado en otras ciudades como Medellín, Cali y Barranquilla donde el hampa se desbordó.
El ministro de Defensa Diego Molano y el director de la Policía, el general Jorge Vargas, han indicado que, con la reapertura de las actividades económicas en medio de la pandemia, se evidenció una atomización de la delincuencia en las ciudades.
Señalaron que se trata de nuevas formas de violencia urbana, en donde los delincuentes son más agresivos, en donde incluso no les importa cegar la vida de una persona con tal de quedarse con sus pertenencias.
El caso aún no ha sido resuelto. Sobre los criminales las autoridades tratan de encontrar pruebas que les permita identificarlos, labor que se ha dificultado debido a que en la zona donde ocurrió el atraco no había suficientes cámaras de seguridad, era una zona solitaria y con deficiente sistema de luz pública.
