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Helena Laserna y Camilo Pinzón
Helena Laserna y Camilo Pinzón - Foto: Cortesía

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El explosivo testimonio de Camilo Pinzón, condenado a 46 años de cárcel por desaparecer y asesinar a Helena Laserna, nieta del fundador de la U. de los Andes: “Yo transporté el cadáver”

En entrevista con SEMANA desde Brasil, donde dice que es refugiado político, el hombre negó su responsabilidad en los hechos y dio su versión de lo ocurrido.

SEMANA: Camilo Pinzón Gómez, ¿usted dónde se encuentra?

Camilo Pinzón Gómez (C. P. G.): En Porto Alegre, Brasil, refugiado político, porque no hubo garantía procesal en este proceso de una desaparición forzada.

SEMANA: Cuando dice refugiado político, ¿es que lo pidió o ya lo tiene?

C. P. G.: Ya lo tengo. Me ha tocado defenderme desde la clandestinidad. Soy una persona inocente que ha batallado desde La Modelo para conseguir pruebas. He colaborado con la justicia. En ningún momento he querido entorpecerla. A mí me condena la justicia colombiana sin poder hablar.

SEMANA: ¿Cómo recibió la condena de 46 años por la desaparición forzada de Helena?

C. P. G.: A uno le da terror. Uno no ha sido escuchado en audiencia, le voy a pasar apartes. He colaborado y, desde un principio, dije que necesitaba tiempo para acordarme porque sufrí un accidente cerebrovascular. La señorita Jessica Laserna Jaramillo jamás estuvo desaparecida. Tengo documentos que les voy a hacer llegar. ¿Para qué? Para demostrar mi inocencia y de que ella sí tuvo una intervención de células madre, pero no en Chile, sino en Ciudad de Panamá.

Estoy diciendo que la señora Liliana Laserna Jaramillo les ha mentido, escudándose en su fortuna, en la gente, haciéndose pasar por una enferma mental, hecho que no es cierto porque tengo documentos; es más, de la agencia de armas de Indumil.

SEMANA: Pero ella fue absuelta y usted, supuestamente, la manipulaba...

C. P. G.: Estoy aclarando que en ningún momento la señora Liliana Jaramillo era manipulada. Es más, nunca manejé un peso, jamás lo he hecho.

SEMANA: ¿Pero es cierto que ella dejó un testamento a nombre suyo como único heredero?

C. P. G.: Ella le mintió a la opinión pública diciendo que no tenía ninguna unión marital de hecho.

SEMANA: ¿Pero había un testamento en el que lo deja a usted como único heredero?

C. P. G.: Ella me lo deja, claro, es cierto. Pero en ningún momento la obligué porque yo no firmé. Ella lo hizo a voluntad después de que llegué de España.

SEMANA: ¿Ella hace el testamento después de que la niña ya no está o antes?

C. P. G.: En el 2017, eso fue vox populi.

SEMANA: ¿Eso fue después de que la niña ya no estaba o antes de?

C. P. G.: Antes de que falleciera Helena, le dije: oye, mira, ¿por qué no me regalas algo? Ella dijo que no. Le estoy pidiendo un tiempo prudencial, y le doy mi palabra, para que se haga un debate de todo lo que estoy diciendo. Todo está a mi favor, creo en la vida más allá de la muerte. En ningún momento la señora Laserna fue obligada a ese testamento. Es más, en documentos de la Fiscalía General de la Nación tienen ese testamento y una plata que supuestamente ella me daba mensualmente de un apartamento. En ningún momento yo la obligué.

SEMANA: ¿Y no le pareció raro que hiciera el testamento a nombre suyo, nada más, teniendo una hija?

C. P. G.: La señorita Jessica Laserna Jaramillo jamás fue retirada de su entorno familiar. Desde un principio hablé de que no hay garantía procesal, porque esta es la pelea de un Goliat y un David.

SEMANA: Si la niña no fue a Chile, ¿cómo la llevó a Panamá?

C. P. G.: Fuimos los tres, en 2009, a Panamá.

SEMANA: ¿Entonces usted nunca llevó a la niña a Chile? ¿Usted le mintió a Liliana sobre eso? ¿Y las grabaciones que hay donde supuestamente usted habla de llevar a la niña a Chile?

C. P. G.: Mire, viajé en el 2015 a Chile y le voy a aportar todo lo que estoy diciendo. Se pensó hacer una nueva intervención de células madre, pero en ningún momento salimos porque ella era menor de edad.

SEMANA: ¿Por qué usted es culpable y Liliana fue declarada inocente?

C. P. G.: Es muy fácil. Ella se declara loca, y ella no es loca. Mejor dicho, si tuviera plata hubiera tenido una defensa técnica privada. Pero estoy con un defensor del pueblo.

SEMANA: Pero, ¿quién es el responsable de lo que le pasó a Helena? Si no es usted, que está condenado a 46 años de cárcel, ¿entonces quién?

C. P. G.: Acá no hay ningún culpable. La invito a que revise la denuncia que hizo el señor Yann Serge Shconwald en el 2018, dos años después del fallecimiento. Lo único que le digo es que voy a demostrar mi inocencia desde la clandestinidad y a enviar videos de donde estoy con evidencia física. Esto es un atropello. Es más, invito al señor Felipe López Caballero. Estuve en residencias El Nogal cuando ella le vendió a él un apartamento. Ella hizo esa venta con sus cinco sentidos. No entiendo por qué después se declaró enferma. Es más, la señora dice en el testamento, en la parte final, que ella no tiene una unión marital de hecho, y le voy a demostrar con evidencia física, ante la Notaría 19, lo que estoy diciendo. Me dieron libertad por vencimiento de términos porque la Fiscalía en ningún momento pudo comprobar nada. ¿Sabe por qué?

SEMANA: ¿Por qué dice que no se pudo comprobar nada si está condenado?

C. P. G.: Porque está arreglado. La juez, en ningún momento, en las audiencias, me ha dado la oportunidad de hablar.

SEMANA: ¿Qué pasa con las grabaciones donde ella le pregunta insistentemente cómo había podido ingresar a la niña a Colombia sin que nadie se diera cuenta y usted le dice: ‘La hicimos pasar como si estuviera desmayada’?

C. P. G.: Todo eso fue cuento de doña Liliana, porque ella sabe muy bien que yo nunca...

SEMANA: ¿Pero las grabaciones?

C. P. G.: Voy a mostrar las falencias absolutas, que se conozcan. Nunca había tenido un problema judicial por ser el hijo de un embolador.

SEMANA: ¿Por qué a la niña la hicieron pasar por desmayada?

C. P. G.: Eso fue planeado entre Lili y yo. Voy a aportar las pruebas de que no hubo ni homicidio ni desaparición forzada.

SEMANA: Pero la niña está muerta. ¿Dónde está? ¿Por qué se murió y cómo fue?

C. P. G.: Pues es muy fácil: de una enfermedad natural.

SEMANA: Hay una versión que indica que usted llevaba una bolsa a la finca, diciendo que era un material radiactivo, y lo que dicen es que supuestamente ahí iba la niña.

C. P. G.: La niña nunca estuvo oculta. Es más: ¿por qué el señor Jorge Fonseca Martínez y su esposa, doña Nubia Martínez, siguen trabajando para Liliana y por qué ocultaron y esperaron tres años para guardar los restos? Porque lo que estoy diciendo está evidenciado.

SEMANA: O sea, ¿en la bolsa sí estaba la niña?

C. P. G.: Pues claro. Fue a petición de la mamá y ella era consciente de que era su hija, es así.

SEMANA: Pero, ¿cómo llega el cuerpo de la niña a esa bolsa?

C. P. G.: La versión original es así: ella falleció el 15 de noviembre del 2016. Estoy en el hotel Portofino, de Cartagena. Me devolví y ella estaba enterada. Por eso en el Adres está reportada como fallecida.

SEMANA: Pero, ¿cómo fallece?, ¿cómo se muere?

C. P. G.: Pues naturalmente, de su patología, nadie la mató.

SEMANA: ¿En manos de quién murió?

C. P. G.: Estaba en manos de mi hermana Claudia Patricia Pinzón.

SEMANA: A ella también la quieren involucrar en la muerte de Helena…

C. P. G.: Claro, pero es que ella…

SEMANA: Ella, por lo menos, según los audios, sabía que la niña estaba en esas circunstancias.

C. P. G.: Claro. Es más: la señora Liliana Laserna Jaramillo, cuando fuimos capturados, jamás cambió de número. ¿Ella por qué no entregó el teléfono? ¿Por qué no se lo pasó a la Fiscalía?

SEMANA: ¿Por qué?

C. P. G.: No sé, ¿por qué ella no colaboró con la justicia? Era para joderme a mí. En ningún momento ella ha sido una persona correcta, en ningún momento ha sido manipulada. Ella sí me dio un dinero, claro que sí;es más, tengo facturas de lo que ella me dio.

SEMANA: ¿Pero ella era su pareja?

C. P. G.: Claro, vivíamos como marido y mujer.

SEMANA: ¿Y qué intención podría tener de involucrarlo en la desaparición de su propia hija?

C. P. G.: Ella lo que quiere es limpiar su nombre, echarme el gancho a mí de lo que pasó y eso no es cierto. Desde que empecé la relación con Liliana Laserna Jaramillo, me trataron mal, fui perseguido. Lo que quiero es demostrar mi inocencia y que se abra un debate público.

SEMANA: ¿Qué le dice a la familia Laserna?

C. P. G.: En ningún momento hubo una desaparición forzada.

SEMANA: Se dice que usted era un vividor y que usted vivía de la señora Liliana.

C. P. G.: Le enviaré mi cuenta de ahorros. A esa señora jamás se le ‘tumbó’ un peso, yo no le robé un peso, eso no es cierto. ¿Sabe por qué no lo hice? Porque honradamente ella me daba lo que necesitaba; es más, nunca la manipulé, nosotros pactamos como un hombre y una mujer. ¿En qué? En el respeto mutuo. La prioridad siempre fue Helena. Lo que sé de autismo, lo que sé de células madre, es porque ella misma me enseñó.

SEMANA: ¿Pero de dónde salió esa historia de que estaban tratando a Helena en Chile y que supuestamente los investigadores se suicidaron?

C. P. G.: No, ese es un cuento de doña Liliana. Le enviaré videos en donde ella está escribiendo autónomamente y en ningún momento fue desaparecida.

SEMANA: ¿Pero ella murió en manos de quién?

C. P. G.: De mi hermana...

SEMANA: ¿Por qué no muere en manos de la mamá?

C. P. G.: Porque ella la delegó.

SEMANA: ¿Por qué se metía con la hija de una señora si usted no es el papá?

C. P. G.: Pues es muy fácil. El ignorante fui yo…

SEMANA: ¿Usted por qué tenía que tomar decisiones con respecto a Helena, si usted no era el papá?

C. P. G.: En ningún momento me tomé la autonomía.

SEMANA: Pero termina la niña en manos de su hermana. ¿Y dónde está la mamá? ¿Qué hacía? ¿Quién le dio permiso a usted de hacer eso?

C. P. G.: Porque ella, primeramente, veinte años mayor, ya estaba cansada.

SEMANA: Usted no tenía por qué encargarse de una hija que no era suya y con un problema tan delicado…

C. P. G.: Pues ahí está mi error, pero en ningún momento de mala fe. Quiero dejar eso muy claro. Por ayudar, mire el problema en el que estoy metido. Es más, quiero dejar algo muy claro también. En 2009 fuimos a la Notaría 19 a firmar la capitulación de bienes. Voluntariamente accedo y le haré llegar la escritura pública, donde, a partir del primero de agosto del 2009, se hace pública la unión marital de hecho. Firmé voluntariamente. La señora Laserna y yo pactamos que si algo me pasaba a mí, ella se encargaba de mi hijo; y si a ella le pasaba algo, yo me encargaba de Helena. Eso es así. Cuando le firmo, lo que estoy diciendo es que en ningún momento estuve por interés económico. Es más, me han dejado en la calle. He pedido limosna. ¿Por qué? Porque esto es una pelea entre un Goliat y un David. Me estoy defendiendo desde afuera de Colombia porque no he visto la garantía procesal. Me he tratado de comunicar con el señor fiscal porque le pedí el favor de que detuviera todo y que comience la investigación de nuevo. El señor Poveda, garante de mis derechos ante la Procuraduría, me bloqueó del teléfono.

SEMANA: Resulta que la niña murió en 2016 y el testamento se hizo 11 meses después, en octubre de 2017. ¿Cómo lo explica?

C. P. G.: Muy buena pregunta. Estoy dándole la explicación exacta de lo que sucedió. Cuando fallece Jessica Helena Laserna Jaramillo, sufrí principios de un ACV (accidente cerebrovascular).

SEMANA: Conteste la pregunta. ¿Por qué dijo que el testamento fue antes de que la niña muriera?

C. P. G.: Ella tomó la determinación de heredarme. En ningún momento la obligué. Si usted lee en la firma de la señora Liliana Laserna Jaramillo, ella está diciendo que en ninguna parte tuvo conmigo una unión marital de hecho. Hecho que para mí es muy grave, porque no era el empleado, sino que oficialmente teníamos una relación. Usted lo puede verificar, ¿o estoy mintiendo? ¿O ya vio el testamento?

SEMANA: Pues le estamos preguntando. ¿El testamento tiene esa fecha? ¿Sí o no?

C. P. G.: Pues claro. Ella lo hizo después de que me fui para España a mi recuperación del accidente cerebrovascular que tuve.

SEMANA: Dice que la señora Liliana estaba en plenas facultades, ¿pero es verdad o no que estaba diagnosticada como una persona con esquizofrenia?

C. P. G.: Ese hecho es falso de toda falsedad.

SEMANA: ¿No tiene esquizofrenia?

C. P. G.: No señora, por una razón técnica. Ella hizo uso de una compra de unas armas en Indumil, tengo la licencia. Usted sabe muy bien que para tener armas en Colombia hay que pasar una prueba psicotécnica. De lo contrario no le dan nada.

SEMANA: O sea, ¿no cree en el diagnóstico de que Liliana tiene esquizofrenia?

C. P. G.: Jamás, ella pintaba, es una persona que autónomamente manejaba su empresa.

SEMANA: ¿Está diciendo que no tenía esquizofrenia?

C. P. G.: Por favor, ese dictamen es de un médico particular. Es más, si ella tuviese un episodio esquizoide, no manejaría su vida, sus negocios, su plata. Ella era quien manejaba autónomamente sus cosas. Ella tiene su historia clínica en la Reina Sofía. Ella es brillante, es capaz, habla 7 idiomas, y eso me llamó la atención. Es una mujer muy inteligente, capaz.

SEMANA: Hay otra cosa que se ha discutido en el proceso y es que no solo participó su hermana, sino también una novia que usted tenía, Sabrina, que vivía en Chía…

C. P. G.: Una cosa es mi vida personal. Es cierto, la enamoré y ella no tiene nada que ver en este asunto. Ella llegó a Colombia en el 2018, cuando ya habían sucedido las cosas. ¿Qué hombre en Colombia no ha tenido una amante? Dígame. Yo no conozco al primero que no haya tenido un desliz.

SEMANA: Queremos saber si Sabrina y su hermana participaron en lo que se ha considerado como una coartada, por lo cual usted termina condenado a 46 años.

C. P. G.: La señora Sabrina no tiene nada que ver en este asunto. Nada es nada.

SEMANA: ¿Y su hermana?

C. P. G.: En ningún momento. Se hizo la denuncia casi dos años después del fallecimiento de Helena. Es más, cuando supe que estaba chuzado el teléfono, comencé a mamar gallo. En ningún momento estoy diciendo que la señorita estuvo desaparecida. Claro, es el hijo de una persona de clase alta contra un supuesto gamín, que soy yo. ¿Una persona aprovechada de una persona de experiencia internacional? No, eso no es así.

SEMANA: ¿Es cierto que le hizo comprar a Liliana una propiedad muy costosa y que hay giros documentados de 20 y hasta 100 millones de pesos mensuales, y que eso coincidió cuando supuestamente estaban teniendo que pagar un tratamiento de células madre?

C. P. G.: Mover esa cantidad de plata… toca probarlo. Le voy a enviar mi número de cuenta bancaria, de ahorros, a ver si manejé cualquier cantidad de plata. Eso no es cierto.

SEMANA: O sea, ¿no hubo los giros?

C. P. G.: Nunca. En el proceso se habla de que supuestamente yo recibía 100 millones mensuales. Ni siquiera esa plata entró. Es más, la señora Liliana compró ganado, sus armas, eso que estoy diciendo del ganado está registrado en Chocontá. Ella guardaba su plata en Itaú de Centro Chía. Por favor, ¿esconder cien millones? Por favor, tiene más plata Tarzán.

SEMANA: Usted admite que la niña murió en manos de su hermana. Y hay un hecho doloroso. ¿Por qué incineraron el cuerpo dos veces?

C. P. G.: Estoy en Cartagena, en el edificio Portofino. La señora Laserna Jaramillo me envía un giro, el 15 de noviembre del año 2016, y lo reclamo en Cartagena. Eso que estoy diciendo está soportado por Efecty. Ella me giró para devolverme porque estaba enterada del fallecimiento de Helena. Ella me dijo: ‘Me hace el favor y me trae el cuerpo’. Eso fue una omisión de denuncia, la niña jamás estuvo aislada de su mamá. Ni siquiera fue como están diciendo que fue vilmente asesinada por mí. Ese hecho no es cierto. Porque yo he probado…

SEMANA: ¿Usted qué hizo con el cuerpo?

C. P. G.: Estoy vía a Cartagena y me devuelvo en el automóvil HFP-056, un Kia blanco que se nombra en el proceso. Retorné a Mosquera, Cundinamarca. Le dije: ‘Lili, voy con el cuerpo para allá. A la finca ‘Las juntas de Archuri’.

SEMANA: O sea, ¿usted trasladó el cuerpo de la niña?

C. P. G.: A petición de la mamá.

SEMANA: Pero a uno le piden que traslade un cadáver y uno no lo hace…

C. P. G.: Era el vasallo de ella, el marido.

SEMANA: Puede ser el marido, pero una persona en sus facultades no acepta eso y lo que hace es llamar a la autoridad competente.

C. P. G.: Ese es el error. Ahí está el error.

SEMANA: Usted sube el cuerpo de la niña al carro, ¿cómo lo hace?

C. P. G.: No, es que en ningún momento la toqué.

SEMANA: ¿Quién la tocó y subió al carro?

C. P. G.: Mi hermana la subió al automóvil, al HFP 056.

SEMANA: ¿Y dónde la puso o la acostó?, ¿qué hizo?

C. P. G.: En la silla de atrás.

SEMANA: ¿Sentada o acostada?

C. P. G.: Acostadita, como se debe respetar el cuerpo.

SEMANA: ¿Es cierto que estaba en una bolsa?

C. P. G.: No señora. En un slepping negro con rojo.

SEMANA: ¿Tomó el cadáver y se fue manejando a la finca?

C. P. G.: Sí.

SEMANA. Y llegó allá, ¿y qué pasó con el cadáver y con la mamá?

C. P. G.: Acá viene el detalle. Mi hermana se queda en portería, donde Jorge Fonseca y Nubia Martínez. La señora Laserna está esperando afuera de la propiedad, del portón verde, que es la entrada del garaje. Los dos entramos en llanto y ella es consciente de que su hija está fallecida. Ella revisó. Toda la evidencia fotográfica de Helena está en el celular de la señora Liliana Laserna.

SEMANA: Usted cuenta que el que manipuló el cuerpo fue usted y que a la mamá la niña le llegó muerta.

C. P. G.: Sí, pero ella estaba informada desde el día 15 y se reportó ante la EPS. Documento que no ha sido tenido en cuenta en esta investigación, porque ella aparece reportada.

SEMANA: ¿Qué pasa con el cuerpo? La mamá llora.

C. P. G.: Claro, se supone que ella es la posición de garante. Es la mamá.

SEMANA: Pero, ¿qué pasa?, ¿qué decisiones toman ahí?

C. P. G.: Ella toma una decisión por su parte religiosa. Como vivió en la India, en la sala hay una una figura del Shiba Nataraia y ella toma la decisión de incinerar el cuerpo de su hija.

SEMANA: ¿Y quién lo incineró? ¿Usted?

C. P. G.: No señora. Fue Liliana Laserna Jaramillo.

SEMANA: ¿Ella misma incineró el cuerpo de su hija? ¿Por qué?

C. P. G.: Porque ella tomó la determinación.

SEMANA: ¿A usted eso le pareció normal? ¿Qué hizo?

C. P. G.: Pues pensé que todo estaba bien.

SEMANA: ¿Cómo le va a parecer bien que una mamá tome supuestamente la decisión de quemar a su hija, en lugar de avisar a las autoridades competentes?

C. P. G.: Ella lo hizo y lo admite. Cuando le entrego el cadáver, pensé que ella iba a tomar la determinación de avisar a las autoridades. Yo ni la desaparecí ni la maté. Sí, estoy aportando mis pruebas. Sí, estoy atrincherado.

SEMANA: Después de que incineran a la niña, ¿qué pasa con el cuerpo?

C. P. G.: Ella lo recoge, guarda los restos. Y botó la cajita que tenía con los restos de Juan Mario, su hermano.

SEMANA: ¿Qué pasa después? ¿Cuándo es qué le dicen a la familia?

C. P. G.: Por una razón técnica. Hay una demanda penal contra la señora Laserna, por abuso de confianza, porque hubo peleas entre ellos por dinero. Esto es un show mediático, porque para ellos una niña con discapacidad que diría la clase alta colombiana. Porque ella nunca fue visitada por ninguno de sus familiares. La única persona que se metió la mano al bolsillo para ayudar a su propia hija fue la señora Liliana Jaramillo de Laserna y el señor senador Juan Mario. El resto, nadie, ninguno de los demandantes. ¿Por qué? Porque entre ellos hay roces.

SEMANA: ¿Con qué se fue para Brasil?

C. P. G.: Pidiendo, yo aprendí a mochilear en Suramérica, soy una persona que me preparé, se repara televisores, equipos celulares.

SEMANA: ¿Y cuánto le costó el tiquete?

C. P. G.: Ah no, me fui por tierra y pasé como se dice a la aventura.

SEMANA: Pero usted mandó una foto en un avión.

C. P. G.: Ah, sí, ya conseguí, ese me costó 200 dólares. ¿Por qué? Porque soy una persona que sabe trabajar y no necesito maquillarle nada a nadie. Si usted me está dando la oportunidad, de que la opinión pública sepa de que garantía procesal en Colombia no hay.

SEMANA: Es cierto que usted le decía a Liliana que no podía ver a Elena porque estaban haciendo el tratamiento de las células madre, cuando realmente usted estaba viviendo con Sabrina en Chía y la niña estaba encerrada en Mosquera con su hermana.

C. P. G.:  La señorita Sabrina Estepan… no vivía en Colombia. Ella entró a Colombia en el año 2018.  Yo técnicamente le explicaba a la señora, mire Lili, la niña va evolucionando, ¿estás de acuerdo? y ella me decía sí, es más, yo viaje a Chile, a la Fundación Mustang y estuve también en Argentina, en el Instituto Laila ¿para qué?

Ella nunca estuvo aislada. La niña tenía su atención. Que curioso que la niña tenga su atención en el Centro de Desarrollo de Mosquera. Ella nunca estuvo aislada. Es más, hasta el mismo sacerdote ya tenía su vida religiosa. En ningún momento estuvo desaparecida, secuestrada.

SEMANA: ¿Cuántos años tenía Elena?

C. P. G.: 18 años, es más, la cédula fue sacada en Mosquera, Cundinamarca.

SEMANA: Es cierto que… La familia cree que usted quería mantenerla alejada.

C. P. G.:  Yo le quiero decir a la opinión pública lo siguiente, ella es autónoma de sus negocios, ella tiene una licencia de armas, es más, aún maneja sus negocios. Y en este proceso sí se hace la enferma, uno debe ser responsable de lo que está diciendo y haciendo. Por eso invito al, al señor Ministro de Justicia y a los entes de Control, al Tribunal Superior de Bogotá, al Consejo de la Judicatura, de que se haga una revisión procesal y que empecemos de cero.

SEMANA: ¿Qué sintió cuando vio muerta a Helena?

C. P. G.: Para mi se me acabó el mundo, porque esa niña era para mi lo máximo, yo tengo un hijo, si, pero esa niña siempre cambio mi forma de pensar, es más, todo el buen trato, las terapias siempre eran para ella la prioridad y jamás algo incorrecto, yo si reconozco, hablemos claro y abiertamente, yo si como buen hombre tuve mis amantes, que hombre no lo ha tenido, pero jamás un pensamiento corrompido, jamás, porque macho es macho y a un niño y menos a una niña jamás se… jamás, una vaina corrompida.

Se me acusa de tener unas propiedades… demuéstramelo, que yo tengo carros, eso era de doña Liliana. Me tome la foto ya dicen que yo soy el dueño de ese carro, pueden revisar en el Runt, si yo tengo un automóvil, es más por ahí debe aparecer una moto que es lo único que en ese tiempo tenía, pero en ningún momento yo a esa señora ni la manipule, ni le robe un peso.

SEMANA:  ¿Usted tiene más fotografías de Helena con usted?

C. P. G.: Claro…

SEMANA: ¿Cuánto alcanzó a estar usted en la cárcel?…

C. P. G.:  Casi tres años… es más, el asunto más grave y más serio fue el 21 de marzo de 2020, en la cárcel La Modelo, la masacre que hubo, pero eso es harina de otro costal, pero la tortura sicológica.

SEMANA: ¿Y tiene fotos con la mamá, con Liliana?

C. P. G.: Claro, yo esas las tengo…

SEMANA: ¿Y usted apeló la condena?

C. P. G.: Hay que apelarla y el caso se le cae a la Fiscalía, porque yo estoy bien asesorado, es más tengo libros de cómo se hace una demanda por falta de defensa técnica, las fallas de los investigadores del CTI son evidentes, es más una denuncia, aplica para personas viva, no muerta y eso lo dice la ley, en ningún momento me estoy justificando, aclaro la ley es muy clara.

SEMANA: ¿Qué le dice a la señora Liliana?

C. P. G.: Naturalmente voy a decirle: yo sé que hice mis errores, pero nunca yo te quería hacer daño. Nosotros nos quisimos y tú sabes que sí, es más tú sabes muy bien que me enamoré de ti y fuiste mi compañera y me llevaste a la clínica Monserrat. Es más, Lily, como nos acompañamos, lo siento mucho por todo este problema y tú sabes muy bien que te espere en Zipaquira para poder dialogar. Tú sabes muy bien Lily que yo jamás te haría daño. Acuérdate cuando te llevé a la clínica Reina Sofía cuando te caíste, te accidentaste, teníamos nuestra manera de ser y de vivir juntos y tú sabes que es así. Estoy siendo juzgado de algo que no fue cierto. Te pido perdón, si te engañé con otras mujeres, eso sí lo acepto, públicamente, pero hacerle daño a Helena, tú sabes que no porque tu viste los resultados. Tú eres consciente de eso.

SEMANA: Hay una condena de 46 años, que no se puede desconocer

C. P. G.:  Invito de manera muy humilde al señor Ministro de Justicia y al señor Fiscal General de la Nación, como hijo de un embolador de la Universidad Nacional, que de manera respetuosa sea analizado este caso. Al señor presidente Gustavo Petro, de que se tome una investigación responsable en este caso, porque voy a aportar las pruebas de que estoy condenado sin poder haber hablado. Solicito muy humildemente que por favor se tomen en cuenta esta declaración desde el extranjero, porque siempre hable de que no había una garantía procesal.

Señor presidente, señor fiscal, señor Ministro de Justicia, les suplico con todo mi corazón, de que como colombiano que soy, tengo deberes, pero también tengo unos derechos, porque estamos en un Estado de derecho, no es una dictadura.

Les suplico que sea tomado en cuenta esta entrevista porque he colaborado con la justicia, porque para mí en este caso estoy viendo que no hay justicia, tengo el derecho al buen nombre, a la honra y a la presunción de inocencia, como habla la Constitución colombiana.

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