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Proantioquia, después de 45 años de trayectoria, ha trabajado para construir valor público enmarcado en un modelo de gobernanza que la ciudad y la región han ido consolidando. - Foto: Archivo particular

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“Confianza público-privada está en riesgo en Medellín”: directora Proantioquia

SEMANA habló con Azucena Restrepo Herrera, directora de Proantioquia, entidad que se ha encargado de entablar diálogos entre el empresariado y la administración pública, con grandes frutos en beneficio de los ciudadanos.

SEMANA: Proantioquia nace como una iniciativa de las empresas para cambiar realidades en el departamento, ¿cuáles han sido los hitos de esa alianza?

Azucena Restrepo Herrera: Proantioquia es una fundación empresarial que promueve el desarrollo territorial sostenible con equidad de Antioquia, y desde Antioquia por Colombia. Con ese propósito, y teniendo como marco la gobernanza colaborativa para la construcción de valor público, concentra su trabajo en convocar, articular y movilizar actores, capacidades y alianzas con los sectores público, social, empresarial y académico.

SEMANA: ¿En qué consiste su papel?

A.R.: Desde su nacimiento en el año 1975, como plataforma creadora de valor público, ha buscado incidir en políticas públicas para el desarrollo social y económico de Medellín y Antioquia. La consolidación de un accionar empresarial en las agendas de desarrollo de la región, y desde la región para el país, convoca a actores y capacidades del sector social, la academia y del sector privado para contribuir en la construcción de lo público, entendido como el mayor reto colectivo, y contribuye a elevar la conciencia pública sobre la importancia del trabajo común.

SEMANA: En los últimos 20 años Medellín ha crecido en infraestructura, programas culturales, etcétera. ¿Qué ha tenido que ver el empresariado en esto?

A.R.: Proantioquia apoyó la consolidación de instituciones como la Corporación Antioquia Presente, la Corporación Autónoma Regional Rionegro-Nare (Cornare), el Instituto para la Exportación y la Moda (Inexmoda), la Promotora de Proyectos, para la concreción de proyectos de interés regional y la generación de nuevas empresas. También, el Centro de Ciencia y Tecnología de Antioquia, la incubadora de Empresas de Base Tecnológica, el Centro de Producción Más Limpia, la Fundación Colfuturo, la Fundación Empresarios por la Educación (ExE) y su capítulo regional. 

SEMANA: ¿En qué otros frentes ha participado Proantioquia?

En Medellín, es socio de Medellín Cómo Vamos (MCV), que tiene como principal objetivo hacer seguimiento y evaluación a la calidad de vida urbana en la ciudad. Y ha sido decisiva en el mejoramiento de la calidad de la educación básica y media con programas SER + Maestro y el mejoramiento del Sistema Regional de Competitividad, participando en la creación de iniciativas como el Centro de Estudios para la Empresa Micro (CEM), la Mesa Interinstitucional de Emprendimiento y otros proyectos claves de la región: los programas Buen Comienzo, para el desarrollo integral de los niños desde la primera infancia; Medellín Solidaria, para la inclusión social y económica de los más pobres de la ciudad; Viviendas con Corazón, para apoyar al Gobierno en el acceso de los más necesitados a viviendas dignas; el Parque Explora, para la apropiación ciudadana de la ciencia y la tecnología; el Centro Cultural Moravia, para el desarrollo de infraestructura cultural en uno de los sitios más vulnerables de la ciudad; y Ruta N, para la ciencia, la tecnología y la innovación, entre otras iniciativas.

SEMANA: ¿Cuál ha sido la relación de Proantioquia con los alcaldes de la ciudad?

A.R.: Desde la creación de Proantioquia, y después de 45 años de trayectoria, hemos trabajado en la construcción de valor público. Este propósito superior se enmarca en un modelo de gobernanza que la ciudad y la región han ido consolidando durante más de tres décadas, en el que las alianzas público-privadas y sociales, fundadas en la confianza y en el reconocimiento de lo público como una responsabilidad colectiva, han sido la esencia y el mecanismo para afrontar los mayores retos que hemos tenido como sociedad y, a su vez, fortalecer las instituciones que están llamadas a responder directamente a estos desafíos en el largo plazo, es decir, buscando su sostenibilidad.

En ese sentido, la relación entre Proantioquia y los alcaldes de la ciudad ha sido de trabajo colaborativo, de interlocución y acompañamiento en la gestión, de deliberación y ampliación de las capacidades de la administración para llevar a cabo y materializar los objetivos y metas de los planes de desarrollo. Proantioquia, en su relación con las alcaldías, ha buscado ser un movilizador de capacidades para implementar iniciativas de mediano y largo plazo en educación, en desarrollo económico, competitividad y desarrollo social. Un trabajo ante todo colaborativo, a veces como convocante, otras veces como institución gestora, aliada e incluso como veedora. Ese rol, entendido en que “no puede haber empresas exitosas en sociedades que fracasan”. 

SEMANA: ¿Cómo está la confianza hoy?

A.R.: Se encuentra en riesgo. Cuando se quebrantan los mecanismos de gobierno corporativo, cuando no se actúa de forma transparente, se generan dudas sobre las acciones que se desarrollan en lo público. Además, cuando estas decisiones van acompañadas de una narrativa de confrontamiento entre “buenos y malos”, o entre “la defensa o la captura del patrimonio público”, es muy peligroso para la legitimidad y para la democracia. El riesgo de polarizar las decisiones públicas es muy alto, pues terminan fracturando las posibilidades de trabajo colectivo.

SEMANA: ¿Cómo vigilar que en esa relación empresa-Estado no se sobrepasen las partes?

A.R.: Es importante contar con mecanismos permanentes de rendición de cuentas y transparencia. En el caso de las empresas, la participación en mediciones internacionales de sostenibilidad, en asumir por ejemplo los principios del Pacto Global, entre otros, hace que la gestión de riesgos y la transparencia sean fundamentales para garantizar una buena valoración en los mercados internacionales. En el caso del Estado, es muy relevante que se fortalezcan los mecanismos de control por parte de la ciudadanía, y que se cuenten con instrumentos claros de rendición de cuentas y participación ciudadana en las diversas instancias de decisión pública.

SEMANA: ¿Qué se está haciendo hoy para no perder los lazos ya construidos?

A.R.: Independientemente de la situación, el trabajo técnico continúa, puesto que no puede ponerse en riesgo la gestión compartida en asuntos críticos como la educación, la seguridad, entre otros. En este tipo de situaciones, lo político debe estar separado de lo público, en donde el sector privado debe permanecer y garantizar la participación en la agenda de trabajo ya construida. 

SEMANA: ¿Qué significa EPM para la ciudad, Proantioquia y las empresas?

A.R.: EPM es un activo de Medellín, de Antioquia y del país. Durante años la ciudad se ha preocupado por fortalecer sus capacidades humanas, técnicas y financieras, y elevar la conciencia pública sobre la importancia que esta institución tiene para la vida de los antioqueños y de los colombianos; de ella nos sentimos orgullosos todos. Es la demostración de que los esfuerzos por el cuidado de lo público garantizan el desarrollo de todo un país.

SEMANA: ¿Cómo la violencia que vivió Medellín en los años noventa y principios de la década ayudó a gestionar alianzas?

A.R.: La época de la violencia en nuestra ciudad marcó un punto en nuestro camino. Nos dimos cuenta de que solo unidos podíamos avanzar, y esa unión tuvo como protagonistas a la academia, al sector privado, al sector público y a la ciudadanía. Desde esa época, Medellín trabaja con un norte, que construimos con articulación entre diferentes sectores. Sin esta relación que solo tiene un interés, que es el bienestar público, nuestra ciudad no se hubiera transformado.

SEMANA: ¿Cómo esas alianzas ayudaron a superar esa época?

A.R.: Las alianzas de esa época nos ayudaron a construir la confianza institucional que los habitantes de Medellín necesitaban. Medellín logró convertirse en referente mundial gracias al trabajo articulado entre la universidad, la empresa y el Estado. Haber caminado por diferentes caminos nos hubiera limitado de los grandes avances que hoy hacen de Medellín un ejemplo para el país. Esta ciudad y departamento requieren del trabajo en equipo, de liderazgos que construyan puentes y de ciudadanos que defiendan lo que representa una construcción que ha sido gestada por las últimas cinco generaciones de antioqueños.