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Exclusivo: SEMANA revela el diálogo entre Otoniel y el sargento de las Fuerzas Especiales que lo capturó

“Identifíquese”, le gritó el militar, a lo que Otoniel respondió: “Tranquilo, soldado, soy la persona a la que buscan, soy Otoniel”.


SEMANA conoció en exclusiva la breve conversación que sostuvo Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, jefe del Clan del Golfo, con el sargento de las Fuerzas Especiales del Ejército que lo encontró ocultó en medio de la maleza.

Entre los detalles que conoció en exclusiva SEMANA, se encuentran que, como es disciplina en las fuerzas especiales, no son grandes contingentes los que entran al lugar, son pequeños grupos de hombres expertos, que llegan donde está su objetivo. Claro está, ellos son respaldados por toda una operación militar que los sigue a la distancia.

Así fue el caso de cuatro hombres de las fuerzas especiales, un sargento y tres soldados, quienes tenían la información sobre dónde estaba Darío Antonio Úsuga, alias Otoniel. Los militares se internaron en la espesa selva del Nudo de Paramillo. Esperando el momento preciso, los comandos se coordinaron entre sí y con su experiencia ingresaron a la zona donde sabían estaba el capo del narcotráfico.

A lo lejos, el sargento que encabezaba la operación notó un tumulto que estaba tapado entre ramas y arbustos, al observar con detenimiento, notó que quien estaba allí era una persona, Otoniel estaba sin camisa y el tono de su piel blanca lo delató. Al acercarse lentamente, el uniformado apuntando su arma le gritó “Identifíquese”. En medio de la maraña de la selva y al notar que había sido descubierto, el capo del narcotráfico solo atinó a decir: “Tranquilo, soldado, soy Otoniel”.

Los comandos al notar que habían encontrado a la persona que estaban buscando, actuaron con profesionalismo, le respetaron la vida y, al ver que no tenía ninguna otra salida, Otoniel no opuso resistencia y se sometió a las ordenes de las fuerzas especiales.

Acto seguido, los uniformados, ya con el capo neutralizado, siguieron el protocolo y esperaron que llegara policía judicial para que hiciera la plena identificación del narcotraficante más buscado del país.

De inmediato, los expertos en reconocimiento llegaron al punto donde estaba Otoniel, y efectivamente corroboraron que se trataba del hombre más buscado del país. Con un movimiento de cabeza de afirmación entre los integrantes de la fuerza pública, sabían que habían dado resultado los más de siete años de persecución que habían emprendido en contra de este criminal.

Pues reconocían que este delincuente en muchas ocasiones había burlado a la justicia, que muchos operativos en donde estuvieron a punto de capturarlo habían fracasado por diferentes circunstancias, que bajaban la moral de los hombres de inteligencia. Errores, corrupción o la suerte, nunca se sabrá, lo cierto es que el capo siempre lograba salirse con la suya, dejando en ridículo a la fuerza pública.

La fuerza pública propinó el golpe más duro contra el crimen organizado del país de los últimos años. Alias Otoniel, el máximo cabecilla del Clan del Golfo y por quien las autoridades de Estados Unidos y de Colombia ofrecían millonarias recompensas, fue capturado por comandos especiales de la Policía, El Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada.

Sobre alias Otoniel se sabe que hay 132 órdenes de captura en su contra, las autoridades colombianas ofrecían una recompensa de 3.000 millones de pesos y el gobierno de Estados Unidos 5 millones de dólares.

Tiene que responder por los delitos de concierto para delinquir, homicidio, tráfico de armas, terrorismo, secuestro, desplazamiento forzado, hurto y extorsión. Estados Unidos lo ha solicitado en extradición por delitos relacionados con narcotráfico. Su área de influencia era Chocó, Córdoba y Antioquia.

En un documento que conoció en exclusiva SEMANA sobre el impacto de la captura de Otoniel, las Fuerzas Militares señalan que se afectaría el direccionamiento criminal del Clan del Golfo en su mando y control, especialmente en la focalización y despliegue de acciones criminales contra la población civil y la fuerza pública, así como la ejecución de actividades de narcotráfico a nivel nacional e internacional.