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Hombre de 74 años se enterró vivo en su casa en Usme por falta de ayudas económicas del Distrito

El hombre le ha pedido ayuda a la Secretaría de Integración Social, pero hasta el momento no ha recibido alguna.


Una desgarradora escena se presenció en la localidad de Usme, en Bogotá, en las últimas horas, cuando un hombre de 74 años de edad decidió enterrarse vivo en su propia casa por la grave situación económica por la que atraviesa y ante la falta de ayudas por parte del Gobierno y la Alcaldía.

Se trata de Luis Miguel López, quien vive en una humilde casa en la invasión conocida como Tocaimita. El hombre es un artesano que se ganaba la vida con manualidades, pero quien fue hurtado y herido por parte de delincuentes desde hace varios meses y a partir de ese momento no ha podido encontrar la manera de volver a solventar sus necesidades.

El hombre, de acuerdo con el reporte de Citytv, ha pedido ayudas a la Secretaría de Integración Social, pero hasta el momento no ha recibido ninguna. “El problema es que no tengo ni luz, ni agua. Me tocó enviar a mi hijo donde una familiar, la hija la mandé para el Restrepo y mi otro hijo está sin trabajo también, entonces es una situación difícil la que hemos vivido”, le aseguró López al citado medio.

Después de haber sido desenterrado por personal de salud, el abuelo de 74 años fue trasladado a un centro médico. SEMANA se comunicó con la Secretaría Distrital de Salud para conocer el estado de Luis Miguel y desde la entidad aseguraron: “A su Ingreso 12:27 a.m., es atendido por los profesionales de salud del Hospital La Victoria; al hacer la valoración respectiva, no se encuentran síntomas respiratorios como tos o fiebre, en general presenta buenas condiciones de salud”.

“El paciente, quien es acompañado por uno de sus familiares (hijo), solicitan y firman de manera voluntaria la salida de la institución, esto a pesar que el profesional de turno, les explica los riesgos que implica la no realización de los exámenes, que, por rigor, se deben hacer en este tipo de caso”, agregó la Secretaría.

Bogotá se empobreció

La dramática situación de Luis Miguel López la podrían estar viviendo miles de personas en Bogotá por cuenta de la pobreza. El Dane reveló una cruda realidad en Bogotá: una de cada tres personas está en situación de pobreza. Para 2021, en la capital del país, 3.030.261 personas recibieron mensualmente menos de 477.221 pesos, es decir, cerca del 47 % de un salario mínimo, que para este año se fijó en un millón de pesos.

En la pobreza monetaria extrema, el panorama también es desalentador. Durante el año anterior, 799.434 personas sobrevivieron mensualmente con un ingreso igual o menor a 197.925 pesos, eso quiere decir que el 10 % del total de habitantes en la ciudad está en pobreza extrema o indigencia. Aunque Bogotá mejoró frente a las cifras de 2020, cuando la pandemia del covid-19 generó estragos en todo el aparato productivo y comercial, la capital está bastante rezagada frente a 2019 y 2018.

En 2018, dos años antes de la pandemia, el 26,4 % de la población en Bogotá estaba en condición de pobreza; para 2019, el índice subió a 27,2 %; en 2020, por obvias razones, se trepó al 40,1 % y en 2021 bajó a 35,8 %, pero aún sigue 8,6 puntos porcentuales por encima de hace dos años. En otras palabras, hoy en día en Bogotá hay 783.410 personas más en condición de pobreza frente a 2019 y 454.843 personas más en condición de pobreza extrema frente a hace dos años. Un dato aterrador.

“La gente tiene hambre. Hay que revisar si los programas de política social se están quedando cortos o si realmente están llegando a las personas que lo necesitan. ¿Estamos seleccionando bien a los beneficiarios? ¿Hay errores de inclusión o exclusión? En cualquiera de los dos casos, el escenario es preocupante”, aseguró Omar Oróstegui, director de Futuros Urbanos.

En pobreza multidimensional, que analiza indicadores como acceso a servicios, educación, salud y demás, Bogotá ha hecho mejor la tarea al bajar esta pobreza del 7,5 % en 2020 al 5,7 % en 2021, una cifra incluso menor que la reportada en 2019. Ese resultado se explica principalmente por una mejora en la asistencia escolar y una disminución en su rezago, al igual que una recuperación en el aseguramiento en salud.

A pesar de la mejora de estos indicadores que confluyen en generar una mejor calidad de vida en el futuro, lo cierto es que hoy la tercera parte de la población en Bogotá recibe menos de la mitad de un salario mínimo, lo que implica que muchos de ellos se ven obligados a dejar de comer por lo menos una vez al día.