El sector de El Bronx en Bogotá se convirtió en la “olla de estupefacientes” más grande del país. Era el centro de varias organizaciones criminales que dominaron por años el tráfico de drogas en la capital. Fue necesaria una intervención masiva para desarticular este espacio y convertirlo en un escenario de cultura.

El megaoperativo de El Bronx fue famoso en toda Colombia. Se necesitaron varios días para lograr la intervención; el último fue uno de los más difíciles y justamente en ese día se convirtió en un libro que el exdirector del Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI), Julián Quintana, presenta como un repaso por esa historia.
Junto con Mónica Valencia Campo escribieron el libro El Bronx: último día en el infierno, que incluye los relatos de quienes participaron de ese operativo en el centro de la capital del país y en contra de las organizaciones criminales más poderosas que tomaron el control de la ciudad a partir del tráfico de estupefacientes.
“Bogotá, noviembre de 2026. El 28 de mayo de 2016, una operación dirigida por Julián Quintana, entonces director nacional del CTI, intervino el Bronx. Diez años después, presenta «El Bronx: el último día del infierno», un libro sobre el territorio donde las estructuras criminales impusieron sus propias reglas entre drogas, armas, explotación sexual de menores y desapariciones”, advierte la reseña del libro.

Las historias que se tejieron alrededor de lo que ocurría en El Bronx hablan de secuestros, torturas, asesinatos y hasta un supuesto cocodrilo que utilizaban para desaparecer a integrantes de organizaciones rivales o quienes se atrevían a contradecir las órdenes de los llamados “ganchos” las bandas que dominaban el lugar.
“El secuestro de dos agentes del CTI, la búsqueda de una madre por su hija desaparecida y las llamadas “chiquitecas” atraviesan esta narración, contada desde el interior de la investigación y de la operación”, explican en la invitación para el lanzamiento del libro.
Aun después de la intervención, fue necesario mantener los operativos en ese punto de la ciudad porque las organizaciones intentaban retomar el control. Para estos operativos se utilizaron miembros de la Policía, el Ejército y la Fiscalía que estuvieron combatiendo a estas bandas durante meses.
Uno a uno, los integrantes de estas organizaciones criminales, principalmente los llamados “ganchos”, cabecillas de las bandas, fueron capturados en operativos que adelantó el CTI y la Policía; incluso algunos huyeron a otros países como Ecuador, donde también fueron capturados.
