Colombia atraviesa una temporada crítica de incendios forestales. Las altas temperaturas, la baja disponibilidad de humedad y las actividades humanas están poniendo bajo presión a distintos ecosistemas, especialmente en regiones donde la naturaleza ya ha sido transformada durante décadas.
Hernando García, director del Instituto Humboldt explica en un podcast qué está pasando detrás de esta emergencia, por qué el fenómeno de El Niño puede exacerbar la vulnerabilidad de los ecosistemas y cuáles son las zonas que requieren mayor atención.

También habla de lo que ocurre después de que se apagan las llamas: ¿todos los ecosistemas necesitan ser reforestados?, ¿Cuándo conviene dejar actuar a la regeneración natural? y ¿Qué papel juegan las especies invasoras en la recuperación?

Se trata de una conversación para entender que apagar un incendio es apenas el comienzo y que la forma de recuperar un ecosistema depende de lo que había allí antes del fuego.
García explica que “estamos en medio de lo que se ha denominado un niño de altas averías: unas condiciones climáticas atípicas... Estamos en medio de un fenómeno de variabilidad climática inusual, que implica menos lluvias acumuladas, suelos más secos, territorios con más sequía, más temperaturas y vientos”.

El director del Humboldt asegura que hay una vulnerabilidad muy alta en el bosque seco tropical y que, por cuenta de eso, se ven los incendios de la magnitud que han visto los colombianos estas semanas.
“Los bosques secos son unos ecosistemas de muy alto valor para la biodiversidad en Colombia que ya están muy amenazados. Hemos perdido más de 92% de sus bosques en los últimos siglos”, dijo.
Y, luego, agregó: “Estos incendios también se están dando en paisajes con una matriz muy importante, productiva, ganadera o agrícola, y es muy importante trabajar con quienes habitan esos territorios para pensar cómo vamos también a responder en una mayor resiliencia”.

Las consecuencias de lo que está pasando, según García, son devastadoras. “Perdemos los bosques, perdemos los rastrojos que son esos bosques del futuro y perdemos toda la vida que hace parte de esos bosques y, muy importante, perdemos esa capacidad de los suelos para retener el agua en época de lluvias y perdemos fertilidad”, explicó.
“Los suelos se ven dramáticamente afectados, pierden su capacidad incluso de absorber el agua. Si después de un incendio vienen épocas de lluvia... los suelos van a perder esa capacidad de infiltrar”, agrega.

Para el experto, es importante tomar acciones sobre lo que está pasando. “Para el caso de los bosques secos, si después de los incendios quedan grandes coberturas de bosque asociadas a ese paisaje, realmente la mejor medida es aislar la zona quemada y que esos bosques que quedaron con su memoria ecológica puedan ser parte fundamental... en la recuperación”, aseguró.

“Estamos revisando realmente cuál fue el impacto: si perdimos bosques naturales muy bien conservados y si estamos también perdiendo un atributo fundamental que es la conectividad. Esperamos que ese conocimiento Humboldt de base científica tenga una llegada con coherencia en sus narrativas también en una acción territorial”.
