Este jueves, miembros de la Unión Sindical Obrera (USO) y otras organizaciones sindicales del sector mineroenergético incursionaron abruptamente en las instalaciones de los campos la Cira-Infantas, ubicado en Barrancabermeja (Santander), y Campo Casabe, en Yondó (Antioquia) de Ecopetrol, un hecho que rechazó la compañía.
La empresa de mayoría estatal contó que sobre las 6:00 a. m. dirigentes de la USO ingresaron irregularmente a las instalaciones de la Planta Deshidratadora del campo la Cira-Infantas en Barrancabermeja.
Del mismo modo, en el campo de producción Casabe, líderes de la USO violaron todos los protocolos de seguridad y entraron abruptamente a las instalaciones industriales, zona de bodegas, casino, oficinas generales, oficinas de salud y otras áreas, donde obligaron a los trabajadores a participar en una reunión.

Desde el 5 de diciembre líderes de la USO tienen retenido de forma ilegal e indebida el equipo de subsuelo Frank 4074 de la Gerencia de Mares en el corregimiento El Centro.
La empresa invita a los dirigentes sindicales a suspender las acciones de hecho, entregar el equipo de subsuelo y retirarse de las instalaciones a las que ingresaron irregularmente, para así retomar las conversaciones que se venían desarrollando hasta ayer y que, de manera imprevista y unilateral, fueron suspendidas por parte de la USO.
La empresa reconoce y respeta el ejercicio del derecho de asociación sindical y de protesta, pero rechaza este tipo de acciones que exceden estos derechos. Las vías de hecho que promueven los dirigentes de la USO y Funtramiexco afectan la normalidad de las operaciones de producción en la región del Magdalena Medio, perturban la propiedad y restringen el derecho al trabajo de los demás funcionarios.
La compañía aseguró: “Presta un servicio público esencial en Colombia, y por lo tanto es fundamental tomar todas las acciones necesarias para salvaguardar la vida de las personas y proteger sus activos de utilidad pública e interés nacional”.
Ecopetrol y su inversión en producción de hidrocarburos
La Junta Directiva de Ecopetrol anunció la aprobación del plan de inversiones orgánicas para el 2022, el cual contará con presupuesto entre 4.800 millones y 5.800 millones de dólares. Con esta importante inversión se busca fortalecer los trabajos de exploración y explotación de petróleo en Colombia, así como proyectos en el exterior: el 70 % para Colombia, mientras que el 30 % restante será dirigido a inversiones en Estados Unidos (14 %), Brasil (8 %), Perú (5 %) y Chile (3 %).

Según expuso Ecopetrol, el plan de inversiones orgánicas fue construido con una expectativa de precio Brent de 63 dólares por barril, en promedio, para 2022. Así mismo, con un precio de equilibrio de caja cercano a los 36 dólares por barril.
Con esta proyección, la petrolera aseguró que “el Roace (Retorno del Capital Promedio Empleado, por sus siglas en inglés) generaría valor a los accionistas, ubicándose por encima del 8,5 % en 2022″.
Según informó el presidente de Ecopetrol, Felipe Bayón, estas inversiones soportarán una producción orgánica entre 700 mil y 705 mil barriles de petróleo por día, así como una carga conjunta de refinación entre 340 mil y 360 mil barriles por día, volúmenes transportados superiores a un millón de barriles diarios y la expansión del negocio de transmisión y vías.
Así mismo, entre 2022 y 2024 se perforarán alrededor de 1.800 pozos de desarrollo. Se prevé la perforación de 24 pozos exploratorios en 2022, ubicados en las cuencas de Llanos Orientales, Valle Medio del Magdalena, Valle Inferior del Magdalena, Sinú-San Jacinto, Putumayo, Piedemonte y Caribe Costa Afuera.
Con respecto a los yacimientos no convencionales, Ecopetrol anunció que se prevén inversiones superiores a 700 millones de dólares para continuar con el crecimiento de las actividades de producción en la cuenca Permian en Texas, Estados Unidos, y se ejecutarán inversiones por 20 millones de dólares en los Proyectos Piloto de Investigación Integral Kalé y Platero ubicados en el Valle Medio del Magdalena.
Sobre los volúmenes transportados, la petrolea proyectó una meta por encima de un millón de barriles diarios, en línea con las expectativas de producción del país y la demanda de productos refinados.
