Con la muerte de Jesús Santrich han salido varias historias a relucir. Una de ellas es de dónde sacó el alias Seuxis Pausias Hernández Solarte.
Se trataba de un barranquillero amante de la música y el fútbol, vinculado a corrientes de izquierda en la ciudad y a grupos comunistas. El verdadero Jesús Francisco Santrich Núñez o ‘El Babillo’ –como le decían de cariño–, fue asesinado en Barranquilla el 17 de noviembre de 1990, luego de departir, como lo hacía regularmente, con otros amigos con los que disfrutaba tomar unas cervezas y escuchar vallenatos y salsa. Medía unos 1,68 metros de estatura y pesaba 64 kilos y falleció a los 34 años.
Según información de prensa, Santrich y sus colegas se encontraron con unos agentes del extinto DAS que habían sido expulsados de otro establecimiento por una riña. José Mauricio Solarte Duarte es el nombre del agente que le habría disparado.

A pesar de que algunos señalaron que se trató de una riña entre borrachos, en el momento las juventudes comunistas de la que formaba parte el verdadero Santrich dijeron que se trató de una persecución política por su pensamiento.
El hecho es que el verdadero Santrich no era ningún guerrillero. Se trataba de un tipo alegre que vivió toda la vida en las calles de Barranquilla y se caracterizaba por departir con sus colegas. Incluso, aseguran que no le gustaban las riñas.
Era amante del vallenato. La canción que más le gustaba era El hijo de Patillal, de los Hermanos Zuleta, canción que le hacía sacar lágrimas cada vez que la escuchaba en silencio y acompañado de un cigarrillo. También era amante de la salsa. Las canciones que más le gustaban eran “La cinta verde”, de Nelson Feliciano y “Pacheco y Masucci”, de Pupi Legarreta y su Charanga.
Algo que tenían en común ambos Santrich era que tenían ideología de izquierda comunista. Según algunos relatos, el verdadero Santrich perteneció a la Juventud Comunista, conocida como ‘JUCO’, con la que conmemoraban ‘La semana del Che Guevara’. Así lo recordó el periodista Estéwil Quesada, de El Tiempo, quien lo conoció de primera mano, y escribió en el periódico un reportaje sobre él.
Santrich pasó su vida entre los barrios San Andrés y San Felipe de Barranquilla. Estudió en los colegios Carlos Meisel y el Colegio Barranquilla. Entro a la Universidad del Atlántico y se graduó de biología y química, y posteriormente estudio derecho. A pesar de tener estos títulos, nunca ejerció su carrera y se dedicó a hacer pancartas y pasacalles. En su trabajo reflejaba su pensamiento de izquierda.
Cuando jugaba al fútbol lo hacía con botas de cuero. Luego de unas partidas con otros colegas, llegaban a algunos sitios emblemáticos del lugar a tomarse unas cervezas. Uno de los sitios que más frecuentaban era la casa de Isidora, quien vendía también ron, chicha y cigarrillos. Dicen que este lugar, que siempre ha estado en el mismo sitio de la ciudad, era su segunda casa, porque no salía de allí.
En esos encuentros donde Isidora fue que compartió con Jesús Santrich, el guerrillero, con quien tomó cerveza y escuchó vallenatos y salsa entre 1987 y 1988. Se habían conocido en una clase de ciencias sociales de la Uniatlántico en ese entonces. Posteriormente, en 1991, Santrich el guerrillero ingresó a las FARC. Su nombre se haría famoso posteriormente, aunque no fue sino hasta las conversaciones en La Habana con el Gobierno anterior que su nombre trascendería a la opinión pública.
Ahora ambos Santrich han fallecido. Pero mientras uno es recordado por su carisma, sus parrandas, su gusto por la música y el fútbol, el otro es nombrado por su actuar criminal.
La muerte del verdadero Santrich, a diferencia del guerrillero, fue sentida. Dicen los que estuvieron presentes que lo cargaron en hombros hasta el cementerio Universal, mientras sonaban sus canciones favoritas como La cinta verde y Juan González. Había unas 2.000 personas, un reflejo de que efectivamente fue muy querido por su comunidad.
