En el centro de Comando del sistema 123, rodeado de pantallas que muestran lo que ocurre en las calles de Medellín, Manuel Villa, secretario de Seguridad y Convivencia, presentó en el programa El Debate de SEMANA un balance de los primeros 1.000 días de la administración de Federico Gutiérrez. Habló de homicidios a la baja, más capturas, lucha contra la explotación sexual de menores y millonarias apuestas en tecnología, pero también de los retos que siguen inquietando a los ciudadanos.
Medellín busca que sus cámaras no solo registren los delitos, sino que ayuden a anticiparlos y a llevar a los responsables ante la justicia. En el centro de monitoreo, más de 3.400 cámaras están conectadas con la Policía y la línea de emergencias 123. Desde allí se coordinan las respuestas ante incidentes y se identifican situaciones que requieren atención inmediata. “Aquí estamos permanentemente listos y dispuestos para reaccionar”, explicó Villa.
Esta infraestructura será ampliada con el Pentágono de la Seguridad, un edificio de ocho pisos que concentrará las dependencias y los sistemas tecnológicos de la Alcaldía dedicados a esta labor. Según el funcionario, la obra tiene un avance del 43 por ciento y entrará en funcionamiento en mayo de 2027. “Va a ser el alma, el corazón, el cuerpo de la estrategia de seguridad de Medellín”, afirmó.
El proyecto contempla superar las 4.200 cámaras, incorporar lectores de placas en vehículos policiales y utilizar inteligencia artificial para detectar patrones delictivos, horarios y zonas críticas. También prevé un sistema de despacho automatizado de drones para atender emergencias, accidentes, incendios o atracos con imágenes aéreas. “No necesitamos ojo detrás de cada una de las cámaras”, dijo Villa. La idea es que la tecnología analice los datos y permita a los operadores concentrarse en las alertas que exigen una reacción rápida.
La estrategia incluye una mayor cooperación con organismos nacionales e internacionales. Villa destacó la presencia permanente de Interpol en Medellín y aseguró que, mientras entre 2021 y 2023 la Policía había capturado a 13 personas en la ciudad, durante el actual gobierno la cifra superaba las 90. También mencionó el trabajo con el FBI, el Servicio de Investigaciones de Seguridad Nacional de Estados Unidos (HSI), la Policía, la Fiscalía y el Ejército. Para el secretario, la coordinación es indispensable frente a organizaciones criminales que operan más allá de las fronteras de la ciudad.

El septiembre menos violento
Uno de los indicadores que más destaca es la tasa de homicidio. Medellín llegó a registrar en 1991 una tasa de 381 asesinatos por cada 100.000 habitantes. En contraste, septiembre de 2026 cerró con cinco homicidios, el registro mensual más bajo de la ciudad desde que se llevan estas mediciones, según el funcionario.
El secretario atribuyó los resultados al trabajo con la Policía, la Fiscalía y las comunidades, así como a las acciones de prevención y disuasión. También rechazó que la disminución dependa exclusivamente de las conversaciones con estructuras criminales recluidas en la cárcel de Itagüí.
Villa diferenció, además, los homicidios relacionados con estructuras criminales de aquellos originados por problemas de convivencia como riñas y conflictos intrafamiliares. Aseguró que los primeros habían disminuido alrededor del 32 por ciento y los segundos, un 43 por ciento. Sin embargo, insistió en que la meta no puede limitarse a reducir los asesinatos. “La única tasa tolerable es cero”, afirmó al referirse al homicidio y a la necesidad de seguir protegiendo la vida.
El esclarecimiento de los casos también forma parte de la estrategia. El funcionario afirmó que Medellín supera el 52 por ciento de resolución de homicidios, frente al 22 por ciento que atribuyó al promedio nacional. Las cámaras, señaló, aportan pruebas para reconstruir recorridos e identificar sospechosos.

Menos atracos
El hurto es otra de las preocupaciones principales. Para combatirlo, la Alcaldía creó la Central Estratégica y Articulada contra el Atraco, con fiscales y policías judiciales dedicados a investigar estos hechos. Villa aseguró que el atraco se redujo 49 por ciento durante los primeros 1.000 días de gobierno. La capacidad de reacción también aumentó: de unas 40 motos para un grupo de reacción se aumentó a casi 200 por parte de la Policía y 50 del Ejército.
Los operativos se planean semanalmente, de acuerdo con los lugares, horarios y modalidades que concentran los delitos. La estrategia incluye abogados que orientan a las víctimas para que denuncien. “Lo que nos interesa no es solamente capturar al bandido, sino llevarlo ante un juez y que realmente se judicialice”, explicó. El funcionario destacó reducciones en otras modalidades de hurto, entre ellas el robo de motocicletas, que habría bajado un 30 por ciento, y un aumento en la recuperación de vehículos y celulares.
El balance presentado por Villa incorpora un indicador que no depende de las estadísticas criminales: la percepción de seguridad. Según sus cifras, al inicio de la administración el 40 por ciento de la población decía sentirse segura; ahora lo hace más del 52 por ciento. El secretario reconoció, sin embargo, que todavía hay ciudadanos preocupados por la delincuencia. “Con una sola persona que se sienta insegura es motivo suficiente para seguir redoblando esfuerzos”, manifestó.
Alerta Medellín
Entre los asuntos que más inquieta a la Alcaldía está la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes, especialmente en sectores turísticos como el Parque Lleras y algunas zonas del centro. Villa aseguró que la administración fortaleció los controles migratorios y la cooperación con Interpol, Migración Colombia y agencias estadounidenses para detectar a posibles agresores sexuales y desarticular redes que operan entre países.
Como parte de esa estrategia, la Alcaldía creó la alerta Medellín para compartir información sobre personas identificadas en investigaciones. Según el secretario, las inadmisiones de extranjeros pasaron de 40, entre 2021 y 2023, a más de 250 durante el actual gobierno. También reportó 35 ciudadanos extranjeros capturados por explotación sexual y 12 condenados en Colombia o Estados Unidos.
Entre los casos mencionó el de Stefan Correa, un estadounidense que fue detenido en Miami después de que las autoridades revisaran su celular y encontraran más de 52 videos relacionados con abusos contra menores. Villa afirmó que dos estadounidenses ya habían recibido cadena perpetua en ese país por delitos cometidos en Medellín. “No son bienvenidos los que vienen a abusar de nuestros niños”, enfatizó.
La política contra el delito, insistió, no debe confundirse con xenofobia. Cerca del 10 por ciento de la población de Medellín es migrante venezolana, según las cifras presentadas por Villa. La mayoría, dijo, está integrada por personas que trabajan y buscan oportunidades. En coordinación con Migración Colombia, la administración ha expulsado a 27 ciudadanos venezolanos con antecedentes. “Nuestra guerra frontal es única y exclusivamente contra los criminales. Medellín no puede ser refugio”.
Otro debate tiene que ver con el consumo de drogas en espacios públicos, particularmente cerca de parques y lugares frecuentados por niños. Tras las muertes registradas durante un festival de música electrónica, Villa cuestionó lo que considera dificultades legales para enfrentar la reincidencia y el tráfico de estupefacientes. Defendió la protección de los menores frente al consumo en sus entornos y pidió herramientas más claras para que las autoridades puedan actuar.
La horrible noche
El secretario insistió en la continuidad de las políticas de seguridad y las inversiones que buscan mantener las capacidades institucionales más allá de un periodo de gobierno. Entre ellas mencionó el Pentágono, la cárcel distrital prevista para 2027 y el fortalecimiento de los laboratorios de investigación criminalística.
Al evaluar la relación con el Gobierno nacional, aseguró que en los primeros meses de la nueva administración ha encontrado mayor diálogo con el Ministerio de Defensa y más margen para adelantar operativos. Villa contrastó esa relación con la que se mantuvo con el gobierno anterior, al que acusó de obstaculizar acciones contra estructuras criminales.
“Por fin cesó la horrible noche para los colombianos, pero ahora sí arrancó la horrible noche para los criminales”, dijo al referirse al cambio de gobierno y a la coordinación entre las autoridades. La apuesta de la administración es mantener la presión sobre las estructuras delictivas, mientras Medellín enfrenta el reto de sostener la reducción de los homicidios y golpear las redes que encuentran en el hurto y la extorsión una fuente de ingresos.
