“Mi voluntad es contribuir, en este momento histórico del país, a un proceso de reconstrucción, reconciliación y fortalecimiento institucional”, señala una carta dirigida al presidente Abelardo De La Espriella, firmada por Ramiro Herrera Buitrago, exintegrante del llamado clan Herrera, el grupo de narcotraficantes del extinto cartel de Cali.

El exnarco, quien pagó una condena en Estados Unidos y otra en Colombia, es testigo de una violenta disputa por los bienes que aún, después de tres décadas, siguen sin incautarse por parte de la Fiscalía y que, en su caso, suman más de 1.000 propiedades en Colombia y el exterior.
“Que la Presidencia de la República tenga conocimiento institucional de esta decisión y pueda, dentro del marco de sus competencias constitucionales y legales, acompañar las iniciativas estatales que correspondan respecto de la recuperación, destinación social y eventual utilización de los bienes que lleguen legítimamente a favor del Estado”, señaló el exnarco en la carta dirigida al presidente De La Espriella.

La comunicación al primer mandatario surge como respuesta a operativos que adelantó la Fiscalía y que terminaron en una millonaria extinción de dominio de los bienes del clan Herrera. De acuerdo con el ente acusador, los procedimientos fueron producto de un “rastreo a movimientos patrimoniales y operaciones financieras”; sin embargo, el exnarco tiene una versión distinta.
Ramiro Herrera Buitrago dejó por escrito su intención de entregar el listado de propiedades y testaferros que usaron para darle apariencia de legalidad a por lo menos 1.000 bienes, que constituyen la multimillonaria herencia del clan Herrera y que se convirtió en la génesis de una disputa a sangre y fuego entre delincuentes, por quedarse con las lujosas propiedades.

“Los elementos materiales probatorios indican que, durante varios años, fueron utilizadas personas y empresas de los sectores inmobiliario, constructor, financiero, hotelero, aeronáutico, avícola, porcícola, cambiario y de juegos de suerte y azar para ocultar, transformar y administrar los activos identificados, darles apariencia de legalidad y sustraerlos del control de las autoridades”, dijo la Fiscalía en los operativos de extinción de dominio.
La contradicción que el excabecilla del clan Herrera incluye en su carta está en el listado de bienes que la Fiscalía usará en los futuros operativos de extinción de dominio y que, en criterio de Herrera, no responde a una recuperación de elementos de prueba o el rastreo que el ente acusador reseña en sus comunicados, sino a la “colaboración” que dejó en los documentos firmados.

El listado de bienes que el excapo pone a disposición de la Fiscalía y del presidente Abelardo De La Espriella incluye fincas, casas, apartamentos, locales y sociedades en Colombia, Estados Unidos, Panamá, Venezuela y Ecuador. Un inventario que está en poder de los fiscales de extinción de dominio, que apenas empiezan a rasgar, pero presentan como fruto de una exhaustiva investigación.
“Un fiscal de la Dirección Especializada de Extinción del Derecho de Dominio impuso medidas cautelares de embargo, secuestro, suspensión del poder dispositivo y toma de posesión sobre 42 bienes, avaluados preliminarmente en más de 44.900 millones de pesos”, señaló la Fiscalía al confirmar que apenas 42 de los cerca de 1.000 bienes fueron ocupados.

Además del comunicado con el detalle de la ocupación, la Fiscalía incluyó videos y fotos de cómo, con el apoyo del Ejército, llegaron hasta las propiedades para plantar el famoso aviso de “Bien ocupado”, con el logo de la Fiscalía, y así engordar el inventario del Estado, pero en ningún momento se advierte la supuesta colaboración del exnarco.
“Apoyar institucionalmente los mecanismos de coordinación estatal que sean necesarios para que los bienes que finalmente ingresen de forma legal al patrimonio público puedan ser utilizados para los fines sociales y de reconstrucción que determine el Estado colombiano”, señala el documento que incluyó el listado de propiedades.

Para Ramiro Herrera, seguramente desconociendo el trámite legal en extinción de dominio, los bienes que incluyó en el listado ahora en poder de la Fiscalía pueden ser usados por el Gobierno en la reconstrucción y atención de las víctimas del terremoto que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto.
Insiste el exnarco en que los bienes objeto de persecución de la justicia se convirtieron en la manzana de la discordia para grupos de delincuentes que se disputan la posesión de los mismos; una vendetta que ni siquiera los capos del narcotráfico lograron controlar.


“Que quede constancia de mi voluntad de contribuir, durante el Gobierno del presidente Abelardo De La Espriella, a la reconstrucción del país, al fortalecimiento institucional y a que termine la violencia que durante décadas se ha generado alrededor de los bienes del denominado clan Herrera”, señala el documento del exnarco.
El listado de propiedades que el excabecilla adjuntó a la Fiscalía incluye los nombres de quienes fueron, al parecer, los beneficiarios de una compleja, pero efectiva, movida para ocultar los activos que estaban a nombre de esta organización narcotraficante liderada por el extinto cabecilla del cartel de Cali, Hélmer Francisco Herrera Buitrago, conocido como Pacho Herrera.

La información es cuidadosa en detalle y se expone como una herramienta para los fiscales de extinción de dominio. El problema, según fuentes del ente acusador, es que la “oferta” al Gobierno nacional es inviable, no solo por la cantidad de bienes en ese listado, sino por lo que implica tratar de identificarlos.
“Será prácticamente imposible atender la cantidad de propiedades que se suman en ese listado. Verificar la información de algunos con más de 30 años de trámites notariales y de registro. Sociedades que desaparecieron o cambiaron de integrantes, incluso las que están fuera del país”, advirtieron investigadores de extinción de dominio.

Aun con la dificultad de abordar semejante cantidad de bienes, el exnarco insiste, como si se tratara de un testamento, que las propiedades fueron adquiridas con dineros del narcotráfico y las actividades propias del cartel de Cali. Son, bajo su mirada, una muestra de su colaboración con la justicia que no parece tan clara para la Fiscalía.
“Ratifico que no tengo vínculo con William Herrera López ni con la nueva generación de sobrinos Herrera respecto de los hechos, bienes y actuaciones objeto de esta colaboración. Mi voluntad es colaborar con la Fiscalía para que los bienes que jurídicamente correspondan sean objeto de extinción de dominio a favor del Estado”, explicó el exnarco.

La primera incautación, que la Fiscalía presentó como un golpe importante a los bienes que quedaron de una herencia narco en Cali y otras ciudades de Colombia, superó los 44.000 millones de pesos. Sin embargo, lo que se desconocía es que ese decomiso había sido anticipado y prácticamente ofrecido por un exnarco para la “reconstrucción del país”.
