La semana pasada, las autoridades en Bogotá informaron sobre una larga investigación contra una organización criminal cuyo cabecilla goza de los beneficios de la paz total, incluso llevados al descaro, como la parranda vallenata en la cárcel de Itagüí.

Se trata de alias el Montañero, capo, cabecilla o, como dijo la senadora Isabel Zuleta, cabeza de una “familia” dedicada a la extorsión, el homicidio y el tráfico de estupefacientes en varias ciudades del país, conocida como El Mesa.
En Bogotá fueron capturados 18 integrantes de esta organización criminal y, durante las audiencias de imputación de cargos, en plena cámara de la diligencia, uno de los capturados lanzaba de manera constante amenazas, groserías y gestos obscenos a la fiscal que lideró la investigación.
Así quedó en evidencia cuando el presunto delincuente, integrante de esa organización, no disimulaba las formas para expresar su rechazo en contra de la mujer que lo tiene en la cárcel y garantiza su reclusión mientras avanza el proceso en su contra.

El hombre, plenamente identificado por el ente acusador, usó el canal de comunicación durante la audiencia y, en presencia de un juez, manifestó con señas obscenas su rechazo a la situación que está viviendo por cuenta de sus presuntas actividades ilícitas.
“Tras un año de investigación, agente encubierto, interceptación de llamadas telefónicas, búsquedas selectivas en bases de datos, análisis link, entrevistas, declaraciones juradas, álbumes fotográficos e inspecciones judiciales a procesos, fue posible identificar el actuar criminal de este grupo delincuencial”, advirtió la Policía de Bogotá, tras explicar detalles de la investigación.
La Fiscalía advirtió que esta organización criminal, desde hace más de 10 años, se instaló en Bogotá y que su modo de delinquir consistía en utilizar fachadas de taxistas para el transporte de estupefacientes y armas de fuego desde la localidad de Usme hacia Suba, prácticamente en toda la capital del país.

“Arrendaban viviendas por cortos periodos, donde almacenaban las armas y estupefacientes. En estos lugares dosificaban la droga y, posteriormente, la distribuían en parqueaderos, discotecas y en la vía pública de los barrios La Gaitana, Fontanar, Villa Cindy, Santa Rita, Santa Cecilia, Lisboa y Bilbao. De igual manera, rotaban los coordinadores cada mes para controlar su actuar criminal y la ejecución de homicidios selectivos”, señaló la Policía.
Todos los capturados fueron enviados a la cárcel luego de la solicitud de la Fiscalía de imponer una medida de aseguramiento, tras considerar el peligro que representan para la sociedad, así su cabecilla tenga la orden de captura suspendida.
