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Los detalles de la imputación al fiscal “estrella” del caso Odebrecht y otros

La Fiscalía se alista a presentar las pruebas en contra de su propio fiscal, en otro momento, destacado para los casos de mayor relevancia en el país.

Dos hechos puntuales se convirtieron en los argumentos para que un fiscal delegado ante la Corte Suprema se lanzara a imputar cargos en contra de su colega Daniel Hernandez, otrora el fiscal “estrella” en procesos como Odebrecht, el caso Hyundai, el llamado Hacker Sepúlveda, la narcofinca del exembajador Fernando Sanclemente y las chuzadas de Nariño.

De acuerdo con la Fiscalía, el funcionario, que forma parte del listado de fiscales delegados ante el Tribunal de Bogotá y adscrito al CTI, incurrió en varios errores mientras tuvo a su cargo varias líneas de investigación del caso Odebrecht y que ahora le sacan factura. A través de un comunicado, el ente acusador aseguró que Hernández omitió, sin explicación, detalles importantes y propios de su función.

Por un lado, la Fiscalía explicó que el fiscal Hernández solicitó unas órdenes de captura contra las directivas de Odebrecht en Colombia; sin embargo, no las registró en el sistema de antecedentes y omitió solicitar una circular azul de Interpol, lo que facilitó que los empresarios salieran del país.

“El 20 de julio de 2017, el funcionario obtuvo de un juez de control de garantías siete órdenes de captura contra presuntos implicados en el entramado de corrupción de Odebrecht, tres de estas contra los ciudadanos brasileños Mauricio Marangoni Marangoni, Eder Paolo Ferracuti y Amilton Hideaki Sendai”, explicó la Fiscalía.

Otro asunto que enreda la vida profesional y personal del fiscal recayó en las supuestas presiones o amenazas al llamado testigo del caso Odebrecht, el excongresista Otto Bula, condenado por este mismo proceso. Según el ente acusador, el funcionario le reprochó a Bula cuando este advirtió que serviría de testigo de otras personas.

“De otra parte, el pasado 22 de junio, Daniel Ricardo Hernández Martínez, en su condición de fiscal adscrito al CTI, habría intimidado en las instalaciones del Búnker de la Fiscalía en Bogotá a Otto Nicolás Bula y le reprochó por su intención de querer servir como testigo contra otras personas que estarían vinculadas a las irregularidades desplegadas por Odebrecht”, señaló el ente acusador en un comunicado.

El anuncio de imputación de cargos al fiscal Hernández desató una polémica judicial de talla mayor, incluso, después de conocer el llamado de la Fiscalía a su propio funcionario, también se supo que el fiscal Álvaro Betancour, su coequipero en los procesos más importantes, fue declarado insubsistente, lo echaron de la Fiscalía.

“El Grupo de Tareas Especiales para el caso Odebrecht, en desarrollo de las funciones a su cargo y con el apoyo y asistencia de la Oficina Federal de Investigación del Departamento de Justicia de Estados Unidos (FBI), puso en marcha un frente de trabajo que permitió estructurar nuevas líneas investigativas por el entramado de corrupción de la multinacional brasileña en Colombia”, dijo la Fiscalía.

La coyuntura fue aprovechada por otros protagonistas en distintos procesos para recordar los señalamientos en contra de los fiscales y del propio exfiscal Néstor Humberto Martínez. El abogado Álex Vernot denunció que los tres fiscales conformaron una “asociación para delinquir” y desde la Fiscalía impulsaron una estrategia criminal para manipular procesos en favor de los intereses de turno.

“El legado de Pizano cuenta las grabaciones secretas de Jorge Enrique Pizano y demuestra la responsabilidad de Néstor Humberto Martínez y la responsabilidad este par de fiscales, uno está siendo imputado y el otro, seguramente también, en las investigaciones que cursan en Estados Unidos y por cuenta del caso Odebrecht”, dijo el abogado Vernot.

Las acusaciones del abogado fueron respondidas por el exfiscal Martínez con una denuncia en la que asegura que su contradictor incurrió en los delitos de injuria y calumnia que llevó a un libro titulado El legado de Pizano, para el exfiscal, un panfleto plagado de mentiras.