En medio de las actuales condiciones climáticas que atraviesa Colombia, el meteorólogo Max Henríquez dialogó con SEMANA para conocer los efectos que tendría el fenómeno de El Niño y sobre un escenario que podría agravarse en los próximos meses en las diversas regiones del país.

En primer caso, destaca que los principales centros internacionales de monitoreo climático prevén un incremento significativo de las temperaturas superficiales del océano Pacífico a partir de septiembre, situación que podría traducirse en una reducción de las lluvias y un aumento de las olas de calor en buena parte del territorio nacional.
“Todos los centros internacionales que monitorean el Pacífico y El Niño indican que, a partir de septiembre, se incrementarán significativamente las temperaturas superficiales del océano y, con ello, sus impactos en el clima de muchos sitios del mundo, incluida Colombia. Esto es que se inician meses con déficits de lluvias y sequías, y las olas de calor, afectando la producción hidroenergética, agropecuaria, el suministro de agua a la población y los incendios forestales”, señaló.
Las lluvias que mantienen la alerta en Guayabetal
Frente a las lluvias que se presentan actualmente en el piedemonte llanero y que mantienen en alerta a municipios como Guayabetal, Max Henríquez recuerda que durante los periodos de lluvias de mitad de año esta región suele registrar precipitaciones, especialmente cuando coincide con un evento de El Niño intenso.

El experto se refirió a los graves antecedentes que se han presentado en la vía que conecta a Bogotá con Villavicencio. El antecedente de la tragedia de Quebradablanca vuelve a encender las alarmas por la actual situación que se presenta en la zona.
Su preocupación es que, una vez más, las autoridades y las comunidades sean sorprendidas por una creciente o un deslizamiento y tengan que reaccionar cuando la emergencia ya está en marcha.
Las fuertes lluvias de la madrugada, que se acentuaron sobre la provincia de Oriente, y la remoción de sedimentos a lo largo de las cuencas de los ríos Negro y Blanco provocaron el colapso del puente en el sector de El Ocal, en el municipio de Guayabetal.
— Jorge Emilio Rey Ángel (@JorgeEmilioRey) September 2, 2026
Hemos dado instrucción… pic.twitter.com/eweIWAjDIx
“En las épocas de mitad de año cuando hay en marcha un niño intenso, llueve en los llanos. Tenemos noticias de crecientes por Guayabetal y fue allí donde hubo una gran tragedia por intensas lluvias que causaron deslizamientos sobre las vías con muchos muertos. Estos eventos se repiten y nuevamente nos toman de sorpresa, lo cual quisiéramos evitar. Hay que estar alerta”, destacó.

El cambio que llegaría después de las lluvias
Aunque actualmente algunas zonas de la Orinoquia enfrentan lluvias, el panorama podría cambiar durante los próximos meses. Según Henríquez, esta etapa será reemplazada por un periodo de menor precipitación que podría extenderse durante varios meses.
“Ya he dicho que en los llanos llueve en los meses de mitad de año, porque es su invierno normal, pero con evento de El Niño un poco más. Esta etapa lluviosa va a ser reemplazada por meses críticos de poca lluvia en la Orinoquia y Amazonia, causando sequías (3 meses seguidos con lluvias deficitarias)”, explicó.

El meteorólogo advierte que uno de los principales impactos podría presentarse en la Amazonia, donde la disminución de las lluvias tendría consecuencias sobre los ríos, las temperaturas y el riesgo de incendios forestales.
“La selva del Amazonas se verá afectada por esa sequía, disminuyendo los caudales del río Amazonas y sus afluentes, generándose graves incendios forestales y temperaturas altas (olas de calor)”, agregó.
Estas son las regiones que deben prepararse
Para Henríquez, los efectos de El Niño no se concentraría en una sola zona del país. Aunque prácticamente todo el territorio podría sentir sus consecuencias, existen regiones que tendrían una mayor exposición a la reducción de las lluvias y al aumento de las temperaturas.
“Casi todo el país se ve afectado, pero son los valles interandinos, la región Caribe, los santanderes, Antioquia, Boyacá y Cundinamarca los más afectados”, sostuvo.

El escenario planteado por el meteorólogo también tiene implicaciones sobre el agua y la generación de energía, dos sectores que pueden resentir una temporada prolongada con menores precipitaciones. De hecho, su llamado apunta a que las medidas de prevención no deben esperar a que la situación se vuelva crítica.
“Se requiere que se adopten medidas para racionar el consumo de agua y energía desde ya”, concluyó Henríquez.
