La muerte de Jorge Pizano, el excontroller de la Ruta del Sol 2, en la mitad del escándalo de Odebrecht, fue todo un acontecimiento, particularmente cuando se conocieron los videos y toda la investigación que llevó a concluir, de forma preliminar, que se trataba de una presunta y desafortunada situación.

En los videos y facturas de compra de un peligroso químico, se observa que fue el propio Jorge Pizano quien llegó al centro de Bogotá y adquirió el cianuro, luego lo llevó a su apartamento en el norte de la capital, lo reenvasó y terminó en la finca que tenía con su familia en la sábana.
Esos hechos fueron suficientes, en criterio, para precluir la investigación que advertía un presunto homicidio de Pizano. Así lo expuso el ente acusador ante los jueces; sin embargo, la familia del excontroller insistió en la necesidad de seguir con la investigación. El juez entendió los argumentos de la familia y negó la preclusión.

Ahora fue el Tribunal de Bogotá el que confirmó la decisión del juzgado y, con ello, ordenó a la Fiscalía continuar la investigación hasta agotar todas las actividades probatorias necesarias para descartar, con suficiente contundencia, que la muerte de Jorge Pizano y, posteriormente, la de su hijo obedecieran únicamente a una fatal coincidencia.
“No es procedente clausurar anticipadamente la actuación y por tal razón se confirmará la decisión de primera instancia, por lo que la Fiscalía deberá continuar con las diligencias investigativas necesarias para esclarecer las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que ocurren los hechos y determinar las responsabilidades a que haya lugar”, señala el Tribunal de Bogotá.

Con esa decisión, la Fiscalía deberá reactivar la investigación y adoptar nuevas actuaciones probatorias para establecer, con certeza y suficiente evidencia, si la muerte de Jorge Pizano, ocurrida en extrañas circunstancias, obedeció a un hecho desafortunado o si se trató de un homicidio.
