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Nuevo aeropuerto para Cartagena: ¿un proyecto por las nubes?

El costo de una nueva terminal aérea para la Heroica tiene enfrentados a quienes creen que la ciudad necesita otro aeropuerto y quienes ven más apropiado remodelar la infraestructura que ya existe.


Playa, brisa, mar, historia y cultura son algunos de los atractivos que hacen de Cartagena uno de los destinos turísticos más aclamados. En esta temporada de fin de año se espera la llegada de aproximadamente 640.000 viajeros. En su momento se pensaba que solo las familias con alto poder adquisitivo se daban el gusto de pasar esta época vacacional en la ciudad amurallada, pero esa teoría está descartada. Además, la ciudad ha sido, por tradición, el lugar perfecto para eventos, negocios, matrimonios y las convenciones más importantes de Latinoamérica.

Estratégicamente, los empresarios de la industria aeronáutica le han apostado a bajar la sobretasa aeroportuaria para disminuir gastos de los pasajeros, punto que después de la pandemia dio esperanza para reactivar la economía. Pero en el sector del turismo hay preocupación por el cambio que se avecina. En este momento la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) está en el proceso de definir qué privado se quedará con la construcción del nuevo aeropuerto de Bayunca, que tendrá que hacerse desde cero.

La nueva ciudadela aeroportuaria, como ha sido llamada, tiene prioridad entre los proyectos 5G que se adelantarán. Inicialmente se hablaba de que entraría en operación en 2026, pero posteriormente se dijo que será desde 2030. Lo que sí es claro, es que Cartagena necesita con urgencia ampliar la capacidad del aeropuerto para estar a la altura de destinos turísticos internacionales.

Esta será la primera gran terminal aérea que se construye en el país desde la inauguración, en 1985, del Aeropuerto José María Córdova, ubicado en Rionegro (Antioquia). Inicialmente podría recibir alrededor de diez millones de pasajeros, pero se podrá extender a treinta millones, dijo en su momento la vicepresidenta de la República Marta Lucía Ramírez. Estará ubicado en el sector de Bayunca, un punto intermedio entre Cartagena y Barranquilla.

La inversión será de 2,90 billones de pesos en Capex -inversiones de capital que crean beneficios- y se realizará mediante una APP de iniciativa privada y con costos de operación de $ 3,9 billones, que incluyen estudios, diseños, construcción y mantenimiento del nuevo aeropuerto. Actualmente el proyecto se encuentra en etapa de evaluación de factibilidad.

SEMANA conoció un documento que se filtró de una reunión a la que asistieron menos de diez personas que proyectan las tarifas de los aeropuertos en materia de tasas aeroportuarias nacionales e internacionales y en este se estima que el aeropuerto de Bayunca tendría la sobretasa más alta, que llegaría a los 52 dólares por pasajero. Según algunos industriales del turismo esto afectaría la cantidad de viajeros debido a que se tendría un costo más alto en los tiquetes.

Según lo argumentado en el proyecto, es necesario subir los costos para cubrir los gastos. Actualmente, el aeropuerto de Cartagena Rafael Núñez entrega un porcentaje de lo recaudado al Estado. Por ejemplo, en los últimos cuatro años ha entregado 58 mil millones de pesos, dinero que es utilizado para la mejora de otros aeropuertos. La nueva terminal, que habría que construir completamente, no tendría ninguna contraprestación para Colombia, al menos no en un periodo de tres décadas, hasta que se termine de pagar lo invertido y se logre el cierre financiero, analizaron expertos en finanzas consultados por SEMANA.

Algunos contradictores de esta iniciativa señalan que el Aeropuerto Rafael Núñez, ubicado en Crespo, tiene la capacidad de ampliación suficiente para recibir a más de once millones de pasajeros anualmente. La inversión sería menor y el punto de equilibrio se lograría en ocho años. Esto quiere decir que en 2030 el Estado volvería a recibir ingresos por el porcentaje acordado de las sobretasas aeroportuarias de Cartagena.

Además, el viajero gastaría menos tiempo y dinero para llegar a su destino debido a que está ubicado en un punto cercano a los atractivos turísticos y de negocio. A diferencia de Bayunca, que está ubicado hacía las afueras de Cartagena.

En la ANI también está en curso el proyecto de ampliación del Aeropuerto Rafael Núñez, para recibir 50 % más de pasajeros de los que puede recibir actualmente, que son alrededor de cinco millones. El proyecto incluye diseñar y construir una calle de rodaje, ampliar plataformas, construir puentes de abordaje, obras de la terminal y el mantenimiento de la infraestructura del aeropuerto.

Sin embargo, aunque tienen capacidad de ampliación a más de once millones de pasajeros por año, la ANI no autoriza más de lo ya establecido que son 7,5, argumentado que en 2030 ya se tendría el nuevo aeropuerto que arroparía a tal población. ¿Pero por qué si Colombia está atravesando por una crisis económica se va a construir un nuevo aeropuerto, existiendo uno que tiene capacidad de ampliación suficiente? ¿Realmente es buen negocio?, se preguntan algunos de los empresarios de la región.

El aeropuerto de Bayuca se construiría en un terreno que pertenecía al narcotraficante Marquitos Figueroa y que estaba siendo administrado por la Sociedad de Activos Especiales (SAE), y alrededor de estos hay terrenos que proyectos de vivienda con apartamentos de lujo que podrían valorizarse a favor de los inversionistas, algunos de estos terrenos pertenecen a Serena del Mar.

El tiempo estimado para la ejecución de la obra es de aproximadamente 30 meses.
El tiempo estimado para la ejecución de la obra es de aproximadamente 30 meses. - Foto: Cortesía Sacsa.

Uno de los argumentos que entrega el Gobierno nacional es que con el aeropuerto de Bayunca se espera competir con el Aeropuerto Tocumen de Panamá y que sea Cartagena el centro de conexiones del Caribe, lo que dinamizará la economía de la región Caribe. Además, que no solo la obra sino la apertura del aeropuerto generaría mayor oferta de trabajo. Se espera que más de 81.000 personas sean empleadas de manera directa e indirecta con dicho megaproyecto.

Como en toda obra grande se conoce que hay en juego varios intereses políticos y económicos, por eso los cartageneros piden que la ANI tenga presente el futuro de la ciudad y que ahorre dinero en época de vacas flacas.

Hoy operan ocho rutas internacionales, aunque tenían 11 antes de la pandemia.
Hoy operan ocho rutas internacionales, aunque tenían 11 antes de la pandemia. - Foto: Cortesía Sacsa.

Por su parte, en la ANI aclaran que aún no se ha definido el alcance del aeropuerto de Bayunca, pues no se ha aprobado la factibilidad de ese proyecto; por lo cual, tampoco se han definido tasas.