La tragedia en Roldanillo, Valle del Cauca, pudo ser peor, de no ser por una decisión que el padre Germán Andrés Clavijo, párroco de la iglesia San Sebastián, calificó como un designio de Dios. “Terminamos antes la misa, no sé por qué, pero fue por eso que nos salvamos”.

El padre Clavijo contó en SEMANA la tragedia, dijo cómo, mientras salían los feligreses, los que madrugaron a la misa de siete de la mañana, la tierra se empezó a mover tan fuerte que el templo se fracturó y del techo empezó una lluvia de piedras, pedazos de material que incluso a las imágenes religiosas logró decapitar.
“Una salida suave, sin correr ni nada, porque así salimos. Yo me dirijo, venía a prender unas luces, ahí empieza el temblor, no alcancé a tocar la caja, empieza el temblor y cuando empieza a temblar, me vengo inmediatamente; le digo a la chica del coro: “Apague, por favor”, y empiezo a gritarle a la gente: “Vamos a evacuar, vamos a evacuar”, contó el padre Clavijo.
La iglesia del municipio de Roldanillo efectivamente quedó fracturada; se espera que algunos ingenieros lleguen a revisar si tiene alguna clase de remedio o definitivamente toca demoler la infraestructura que ya había sobrevivido, de acuerdo con lo que contó el padre Clavijo, a otro movimiento telúrico.

“A veces uno piensa que va a pasar un movimiento y pasa; la gente se queda un poco estática, a veces también yo creo que los nervios. Vuelvo y grito: “Hay que evacuar, salgan”, y en ese momento me dirijo con mi personal; hacemos este recorrido corriendo, porque yo tengo unas señoras que me ayudan; unas de ellas se me prenden de la sacristía, ya estábamos con mucho movimiento”, explicó el padre.
El padre hizo ese recorrido con un periodista de SEMANA en su iglesia, o lo que queda de ella, como escondidos, y lograban observar la forma en que se abrían las grietas en las paredes y el techo y cómo caían pedazos de piedra sobre las bancas donde unos segundos atrás estaban los feligreses.
“Hacemos este recorrido y pasamos a este lugar, que es una zona de garajes y de salones, y nos ubicamos exactamente. Acá está la zona de garaje de salones y aquí nos paramos, nos sentimos aquí seguros, pero era ver también toda esta estructura cómo se iba agrietando durante el temblor”, señaló el religioso.

El padre Clavijo, que es nacido, criado y educado en Roldanillo, Valle, siente mucha tristeza por lo que ocurrió con su iglesia, a la que llegó convertido en religioso hace tres años; por eso pide ayuda para recuperar el templo o reconstruirlo si es necesario.
