A las 6:10 de la mañana, ¿qué estará opinando María Isabel, hoy miércoles, 9 de agosto, en SEMANA? Pues que son varias las preguntas que aún dejan abiertas las confesiones de Nicolás Petro sobre los dineros utilizados en la campaña de su padre.

El exgerente de ella misma, Ricardo Roa, actual presidente de Ecopetrol, que enfrenta, entre paréntesis, una histórica caída en las utilidades de Ecopetrol por diversos motivos nacionales e internacionales, pues ha salido a defenderse de su papel como gerente, afirmando que Nicolás Petro no formaba parte de la campaña y que, por lo tanto, él como gerente no tiene ninguna responsabilidad ni en las platas que recibió y gastó Nicolás, ni en la forma en que las invirtió.

Pero qué raro, porque multitudinarias manifestaciones políticas petristas, hoy sabemos, fueron sufragadas por el Hombre Marlboro y el Turco Hilsaca y fueron además ampliamente difundidas por los medios de comunicación. Y que se sepa, pues Nicolás Petro jamás fue proscrito como gestor político y financiero de la campaña de su padre.

Pero la pregunta más grave es por qué Petro Junior se siente ahora con el derecho, con la autoridad de pedirle a la Fiscalía que no llame a declarar a algunos de los implicados que él mismo señaló en esta maraña financiera ilegal, como precisamente Ricardo Roa, el primero que deberá ser llamado por la Fiscalía como exgerente de la campaña, porque aún rondan por ahí los 15.000 millones que, según Armando Benedetti, él levantó para la campaña.

Aunque Nicolás Petro, hay que decirlo, sí dijo que Roa no conocía de los dineros de El Hombre Marlboro y del Turco, también figuran en la lista de no entrevistables, que ordena Nicolás Petro, el Hombre Marlboro, Santander Lopesierra, ni más ni menos, ni Gabriel Hilsaca, hijo del apodado ‘Turco’. Tampoco a su primo Carlos Burgos, que tuvo un papel muy activo en el episodio, ni al tío de su exesposa Daysuris Vázquez, quien, en conocimiento o sin él, aceptó servir de testaferro en varias de las actividades ilegales de la pareja.


Que a estas alturas Nicolás Petro salga a decir a quién sí y a quién no debe interrogar la Fiscalía, ya es el colmo. El señor Petro no está en casa por cárcel propiamente por ser una tierna palomita, sino, según la Fiscalía, representar un peligro para la comunidad por su efecto corruptor, por la cantidad de personas y la gravedad de los bienes jurídicos afectados. ¿Y ahora resulta que la Fiscalía no puede interrogar a quienes según Nicolás Petro le dieron la plata para enlodar, la ya enlodada por otros lados, campaña presidencial de su padre, Gustavo Petro Urrego?
