Una intervención sobre la cobertura vegetal en los Cerros Orientales de Bogotá terminó bajo la lupa de las autoridades ambientales luego de que la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) encontrara evidencias de tala ilegal en la vereda Torca, en la localidad de Usaquén.

La importancia de este caso, es que el predio afectado se encuentra completamente dentro de la Reserva Forestal Protectora Bosque Oriental de Bogotá. En este tipo de áreas, las actividades que impliquen la intervención de la vegetación están sujetas a las disposiciones establecidas para la conservación del ecosistema y requieren autorización de la autoridad ambiental.
Durante la inspección, la CAR estableció que aproximadamente 64 ejemplares de eucalipto común habían sido talados. Sin embargo, uno de los aspectos que llamó la atención de los funcionarios fue que, de acuerdo con lo observado durante la visita, no existían condiciones físicas o sanitarias que permitieran determinar que los árboles representaban un peligro inminente de caída.
Los ejemplares fueron encontrados en dos sectores diferentes del predio. La entidad señaló que no encontró evidencia de que se hubiera adelantado ante la Corporación el trámite necesario para obtener una autorización de aprovechamiento forestal.

Pero el impacto de la intervención habría ido más allá de los árboles de eucalipto, los funcionarios también encontraron daños en vegetación propia del ecosistema, entre ella especies nativas como tuno esmeraldo, raque, gaque y uvillo.
A esto se suma la afectación de bromelias y orquídeas, además de musgos y líquenes. La CAR recordó que estos últimos cuentan con protección mediante veda legal en Colombia, por lo que su extracción, transporte y comercialización provenientes del medio silvestre están prohibidos.
En el recorrido realizado por la zona, la autoridad ambiental calculó que cerca de 11 árboles y arbustos pertenecientes a especies nativas también resultaron afectados. Sin embargo, debido a las características de la intervención, la entidad aclaró que todavía no ha sido posible establecer cuántos individuos y especímenes fueron perjudicados en total.

Yuber Yesid Cárdenas, director regional Bogotá-La Calera, de la CAR, aseguró que la entidad mantendrá especial atención sobre las actividades que se desarrollen dentro de la reserva.
“Como autoridad ambiental estamos comprometidos con el seguimiento riguroso de cualquier actividad en la zona de reserva”, manifestó el funcionario.
Cárdenas también pidió a los propietarios y responsables de predios ubicados en áreas protegidas respetar las normas ambientales y consultar previamente a la autoridad correspondiente cuando pretendan realizar trabajos que impliquen aprovechamiento o modificación de la cobertura vegetal.
