Suena el primer Tik Tak de hoy viernes 25 de febrero en SEMANA, y suena por los lados de cómo la Comisión de la Verdad recibirá la verdad que hoy las Fuerzas Militares y la Policía le presentarán, como instituciones, a través de un libro titulado Aporte a la verdad. ¿Pero qué tipo de reconocimiento de la verdad será? ¿Cómo lo recibirá la Comisión de la Verdad?

Pues anticipémonos un poco repasando sus capítulos, que son siete. Particularmente polémico será el dos, donde se habla de la doctrina militar y la forma en la que en ella inculca a los uniformados, porque recordemos, dicha (doctrina) ha sido señalada, y obligarlos a producir bajas por encima de privilegiar la captura o la entrega de los ilegales.
Es interesante el capítulo 4 que habla de la evolución del concepto de derechos humanos y el derecho internacional humanitario en el sector Defensa, por las graves violaciones que hay contra ellos. En el capítulo quinto hablan, específicamente, de esas graves violaciones e infracciones al Derecho Internacional Humanitario, pero no por parte de ellos –de soldados y policías–, sino de los cometidos contra ellos, contra los miembros de la Fuerza Pública por parte de los ilegales.
Y el capítulo sexto habla de los integrantes de la Fuerza Pública como víctimas. ¿Sabían ustedes que hay 403.312 soldados y policías inscritos como víctimas? Sí, víctimas. Tiene prólogo, como ya les dije, del presidente Duque y del ministro de Defensa, Diego Molano, quienes serán los que presenten hoy personalmente ese libro ante la Comisión de la Verdad, y además el comandante general de las Fuerzas Militares y el director de la Policía.
Pero miremos las conclusiones que seguramente levantarán candela entre los malquerientes de nuestro Ejército y Policía. Dicen en este libro que las Fuerzas Militares y de Policía colombianas son las más civilistas de América Latina, que se han visto obligadas a mejorar cada vez más sus capacidades para enfrentar a los grupos armados ilegales, básicamente desde la segunda mitad del siglo 20, y que gracias a ello es que se ha evitado que se tomen el poder.
Que por cuenta de sus victorias militares fue que se pudo llevar a las Farc a diálogos con el Gobierno y finalmente a que dejaran las armas, pero que su papel –de los militares y policías– no ha sido solo militar, sino también cívico en la construcción de escuelas, centros de salud, carreteras, puentes y abastecimiento de agua potable.
Que lo de la doctrina exige para su análisis varios niveles o múltiples niveles de interpretación por ser tan distinta la doctrina según sea la fuerza de la que se trate. Que en 1994 fue el año clave en el comienzo del desarrollo del compromiso del Ejército y de la Policía de Colombia con el Derecho Internacional Humanitario.
Sostienen, sin embargo, que la justicia penal militar sí ha sido capaz de sancionar los delitos cometidos por la Fuerza Pública y que no se consideran relacionados con el servicio la tortura, el genocidio y la desaparición forzada.
Que los mayores períodos de la violencia contra militares han sido el primero entre los años 1993 y 2001 y el segundo entre 2002 y 2010, y que tienen patrón de sistematicidad los delitos practicados contra soldados y policías como secuestros, masacres, explosivos, desapariciones forzadas y homicidios selectivos. Es decir, que contra el Ejército y la Policía también se han ejecutado delitos de lesa humanidad y de guerra, y que por eso no entienden cómo se pone en segundo plano su condición de víctimas de grupos ilegales como las Farc y el ELN.
Pero reconocen que esa victimización de uniformados ha disminuido los niveles más bajos a partir de la desmovilización de las Farc y, finalmente, aunque reconocen que la conexión del narcotráfico como delito político asociado a los grupos armados, pues es fruto de la normatividad de las normas jurídicas.
Y que los cometidos hasta 2016 tendrán penas menores ante la JEP. Este libro insiste en que existen consideraciones éticas y jurídicas que van en contra de reconocer esa conexidad del narcotráfico como delito político. ¿Cómo recibirán en la Comisión de la Verdad esta verdad? Pero la que los militares y policías como institución le han querido voluntariamente ir a entregar hoy.
