En monitoreo constante se mantiene el volcán de Puracé, ubicado en el departamento del Cauca, a 27 kilómetros de su capital, Popayán, ciudad que dejó en sus recuerdos el devastador terremoto de 1983.
De ahí que alrededor de ese volcán, el Servicio Geológico Colombiano no baja la guardia, pues la actividad del Puracé sigue siendo elevada, lo que hace que se mantenga en alerta naranja,
Este domingo, según el reciente reporte del Servicio Geológico, se registraron tres emisiones de ceniza con una altura máxima de 500 metros sobre el cráter del volcán, explicó la entidad adscrita al Ministerio de Minas.
La actividad volcánica y la sísmica comparten contextos tectónicos similares, explicó Mónica Arcila, directora de Geoamenazas del Servicio Geológico, al responder a las preguntas que con más frecuencia se están haciendo los colombianos: ¿por qué está temblando tanto en el país?

En el caso del Puracé, la actividad sísmica está asociada a “la dinámica de fluidos en los conductos volcánicos, localizada bajo el cráter del volcán, con profundidades inferiores a 1 kilómetro. La sismicidad relacionada con procesos de fracturamiento de roca, conocida como tipo VT, permanece en niveles bajos, tanto en número como en energía”, señala el informe.
Según lo establecido por el Servicio Geológico, en el lugar persiste el proceso de deformación lenta del suelo, lo que está ocurriendo en el sector comprendido entre los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga, es decir, la cadena de volcanes Los Coconucos, caracterizada por la frecuencia de fumarolas y fuentes termales.
El Sistema Geológico Colombiano, en su monitoreo al Puracé, confirma que continúan las emisiones de dióxido de azufre (SO2) y de dióxido de carbono (CO2) medido en suelo, pero a su vez, se mantiene la disminución en los valores registrados.

¿Por qué sigue la alerta naranja?
De acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano, la alerta naranja se mantiene, ante posibles variaciones temporales en los niveles de actividad del volcán. Implica que todo puede pasar: “disminuir en algunos momentos con respecto a días o semanas anteriores, pero esto no implica necesariamente que el volcán haya retornado a un nivel de actividad estable”, afirman los expertos.
El paso a una alerta menos fuerte, como la amarilla, solo se daría en la medida en que las evaluaciones indiquen que ya la montaña de fuego ha llegad a una estabilidad confiable.

Hay que recordar que, en cercanías del volcán hay asentamientos de pobladores que no dejan de mostrar su inquietud cada vez que el Puracé vuelve a arrojar ceniza, la cual, a veces se queda en el aire, sin llegar a alzanzar la zona habitada.
