Los hechos de violencia no cesan en el Atlántico pese al control de la Policía Metropolitana en los diferentes puntos. El domingo 3 de mayo, se registró un nuevo asesinato en el barrio San Roque, suroriente de Barranquilla, lo que generó terror entre la ciudadanía.

El comerciante asesinado fue identificado por las autoridades judiciales como Juan Carlos Castillo Del Castillo, de 54 años de edad, quien residía en el barrio Rebolo.
El hoy fallecido se encontraba en la dirección antes mencionada cuando fue abordado por sicarios que lo atacaron a disparos, dejándolo gravemente herido. Luego, lo trasladaron hasta el Hospital General de Barranquilla, donde murió pese al esfuerzo médico.

Según lo que se ha conocido, la víctima de este ataque había recibido mensajes y llamadas extorsivas por parte de la temida banda criminal de Los Costeños, quienes intentaron hacer la paz con el gobierno del presidente Gustavo Petro.
Las autoridades se encuentran realizando las respectivas investigaciones del caso que ha generado preocupación entre la ciudadanía que sigue reclamando mayores controles de seguridad. Hay una persona que habría participado en este crimen, que terminó herido y capturado por la Policía de Barranquilla.
El cuerpo sin vida de este comerciante fue trasladado hasta las instalaciones de Medicina Legal en el sur de Barranquilla para la respectiva necropsia.

Es tan compleja la situación con la extorsión en el Atlántico que el presidente de la Unión Nacional de Comerciantes, capítulo Atlántico, Orlando Jiménez, denunció que el fenómeno de la extorsión ha obligado al cierre de establecimientos comerciales en varios puntos.

“El tema de la extorsión es un flagelo que nos ha venido afectando fuertemente, sobre todo a los micro y pequeños comerciantes del área metropolitana de Barranquilla, durante los últimos siete años, donde hemos tenido negocios inicialmente vendidos a bajo precio, después cerrados definitivamente. También ha habido muertos, heridos, afectación a la salud física y mental, amenazas, intimidaciones y toda suerte de situaciones que no se le desean a nadie. Eso es lo que han padecido, vivido, sobre todo en los últimos siete años, los micro y pequeños comerciantes del área metropolitana de Barranquilla”, denunció.
Según Undeco, son al menos 500 negocios los que han tenido que cerrar sus puertas por cuenta de la extorsión en Barranquilla, donde hay incluidas tiendas, farmacias, panaderías, peluquerías y pequeños restaurantes.
