La Alcaldía de Bogotá y el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) confirmaron el inicio formal de la construcción del puente peatonal en la intersección de la carrera Novena con calle 112, en la localidad de Usaquén, tras más de cinco años de retrasos, cambios de contratistas y problemas administrativos que impidieron su conclusión en la fecha prevista inicialmente.
Este proyecto hace parte del Acuerdo de Valorización 724 de 2018, que fue aprobado como mecanismo de financiación para obras de infraestructura que benefician a zonas con crecimiento urbano. Sin embargo, desde que se adjudicó la obra en marzo de 2020, enfrentó múltiples obstáculos que postergaron su puesta en servicio.

La construcción había arrancado originalmente el 5 de agosto de 2020 con un plazo de ejecución de 11 meses y debía haberse entregado en octubre de 2021, pero la baja ejecución y los incumplimientos del primer contratista provocaron la cesión del contrato en 2022.
Posteriormente, un segundo contratista también incumplió, lo que llevó a sanciones administrativas y a la caducidad del contrato en 2023. Ese mismo año la licitación se declaró desierta por falta de oferentes, dejando el proyecto en pausa.
La situación cambió cuando el alcalde Carlos Fernando Galán encargó al IDU reactivar y contratar nuevamente la obra. En octubre de 2024 se licitó de nuevo el proyecto, y durante 2025 se adelantaron trabajos de preconstrucción que llevaron a iniciar de manera formal la construcción en este 2026.

El nuevo puente tiene un costo superior a los $24.000 millones. La obra estará a cargo del consorcio Puente Epsilon, conformado por MB Construcciones y Diseños SAS, ESTAHL Ingeniería S.A.S. e ICSSA S.A.S., con interventoría del Consorcio InterBogotá CPG.
Diseñado como una estructura metálica atirantada de 223,5 metros de longitud, el puente tendrá rampas a ambos lados, escaleras en el costado oriental y un ancho de 3 metros, con alturas que oscilan entre 5,79 metros sobre la vía y 7,39 metros sobre el corredor férreo. Se proyecta que esta infraestructura esté en servicio de la ciudadanía en 2027.
La obra beneficiará directamente quienes habitan y transitan los barrios de Santa Paula y Molinos Norte, en la localidad de Usaquén, un sector con alta demanda de conectividad segura, especialmente de peatones que deben cruzar por puntos expuestos o de alto riesgo sin una infraestructura adecuada.

Las obras arrancan con actividades de descapote, excavaciones, tratamientos silviculturales, demolición de elementos existentes y adecuación del espacio público para el traslado de redes de acueducto y alcantarillado, entre otras labores preparatorias que anteceden la estructuración del puente.
La construcción de este puente se suma a otros esfuerzos de la Administración de Bogotá por mejorar la movilidad urbana y la seguridad peatonal, en medio de un panorama en el que proyectos viales y de infraestructura, como la ampliación de la calle 13, puentes vehiculares y el metro de Bogotá, forman parte de una estrategia más amplia para enfrentar los retos de la movilidad en una de las ciudades más pobladas de Colombia.
