En el desarrollo de grandes obras de infraestructura como la Primera Línea del Metro de Bogotá, uno de los elementos que más ha llamado la atención es su viaducto elevado.
Esta estructura, que es fundamental para sostener el trazado del sistema, ha generado inquietudes sobre su capacidad para soportar cargas de gran magnitud, especialmente teniendo en cuenta el peso de los trenes y el tránsito continuo que tendrá una vez entre en operación.

A lo largo de la ejecución del proyecto, distintas fases de construcción han permitido evidenciar la complejidad técnica detrás de esta infraestructura. Desde la cimentación hasta el montaje de los segmentos elevados, el viaducto ha sido diseñado bajo estándares de ingeniería que contemplan tanto el peso de los trenes como factores externos como el viento, las vibraciones y la actividad sísmica. Estas características hacen parte de los criterios que rigen este tipo de obras a nivel internacional.

De acuerdo con información oficial del portal de la Alcaldía de Bogotá, el viaducto del metro está compuesto por una serie de elementos estructurales que trabajan de manera conjunta para distribuir las cargas. Entre estos se encuentran pilotes, columnas, capiteles y vigas, que permiten sostener la superestructura por donde circularán los trenes.
Uno de los componentes clave en este proceso son las dovelas prefabricadas, piezas que conforman el tablero del viaducto. Estas estructuras son ensambladas mediante equipos especializados, como las vigas lanzadoras, que tienen la capacidad de levantar y posicionar grandes cargas. Según datos oficiales, estas máquinas pueden soportar hasta 700 toneladas durante la instalación de los segmentos, lo que evidencia la magnitud de las cargas que se manejan en la obra.

Cada tramo del viaducto se construye entre columnas, lo que permite distribuir el peso de manera uniforme a lo largo de la estructura. Este sistema evita concentraciones de carga en un solo punto y facilita la estabilidad del conjunto. Además, el uso de materiales de alta resistencia y procesos de control técnico contribuye a garantizar que la estructura pueda soportar tanto el peso estático como las cargas dinámicas generadas por el paso de los trenes.
Sin embargo, la “magia” detrás de la resistencia al peso son unos cables de acero que “tensan” la estructura para hacerla prácticamente indestructible.

“Esta viga lanzadora se apoya sobre estas patas azules; estas patas azules se apoyan directamente sobre el viaducto y sobre la viga capital, transmitiendo absolutamente todas las cargas para que no haya un riesgo de caída ni absolutamente ningún riesgo de colapso”, explicó el ingeniero Nelson Pineda.
