Cali

Bloqueos en la vía al mar en Cali: las razones detrás de la protesta por la crisis ambiental

Comunidades bloquean la vía al mar en Cali para exigir acciones urgentes contra la minería ilegal en los Farallones.

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14 de abril de 2026 a las 2:27 p. m.
Camiones detenidos en la vía al mar, a la altura de El Saladito, por bloqueos derivados de protestas contra la minería ilegal en los Farallones.
Camiones detenidos en la vía al mar, a la altura de El Saladito, por bloqueos derivados de protestas contra la minería ilegal en los Farallones. Foto: X @vanguardiacom-API

Bloqueos en El Saladito afectan la movilidad entre Cali y Buenaventura, mientras crece la presión ciudadana por el impacto ambiental de la minería ilegal en zona protegida.

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Persisten bloqueos con paso intermitente en la vía al mar de Cali

La vía al mar, uno de los corredores estratégicos que conecta a Cali con el Pacífico, amaneció este 14 de abril de 2026 bajo tensión.

Bloqueos intermitentes en el sector de El Saladito, protagonizados por comunidades rurales, encendieron las alertas de movilidad y reavivaron un conflicto ambiental que lleva años sin solución.

Desde primeras horas del día, manifestantes se concentraron en este punto clave del occidente de la ciudad, lo que generó cierres viales que afectaron tanto a conductores particulares como al transporte de carga.

Manifestante denuncia con cartel la contaminación por mercurio en fuentes hídricas de los Farallones durante la protesta en la vía al mar.
Manifestante denuncia con cartel la contaminación por mercurio en fuentes hídricas de los Farallones durante la protesta en la vía al mar. Foto: X @tubarconews- API

La situación obligó a las autoridades a desplegar agentes de tránsito para intentar regular el flujo vehicular y evitar una parálisis total en la zona.

Detrás de los bloqueos hay una causa de fondo: el rechazo de las comunidades a la minería ilegal en el Parque Nacional Natural Farallones, una de las reservas ambientales más importantes del suroccidente colombiano.

Según reportes, los habitantes denuncian que estas actividades extractivas deterioran ecosistemas estratégicos y ponen en riesgo fuentes hídricas vitales para la región.

El impacto de la protesta se sintió rápidamente. La vía al mar, fundamental para la conexión con Buenaventura y el comercio exterior, presentó congestiones prolongadas, retrasos y desvíos improvisados.

Transportadores y viajeros quedaron atrapados en medio de los bloqueos, mientras que residentes de sectores cercanos reportaron dificultades para movilizarse incluso en trayectos cortos.

Aunque las manifestaciones han sido mayoritariamente pacíficas, el bloqueo intermitente de la vía evidencia la presión creciente de las comunidades rurales, que reclaman acciones más contundentes del Estado frente a la minería ilegal.

Protestas en Cali revelan crisis ambiental en los Farallones

La protesta, más allá del caos vial, expone una tensión estructural entre la protección ambiental y la falta de respuestas institucionales efectivas.

En el terreno, la presencia de autoridades busca equilibrar el derecho a la protesta con la necesidad de garantizar la movilidad.

Sin embargo, la recomendación oficial ha sido clara: conducir con precaución y planificar los desplazamientos ante la incertidumbre de cierres.

Este episodio se suma a una serie de conflictos socioambientales que han venido escalando en el Valle del Cauca.

Manifestante con megáfono durante la protesta en la vía al mar, en El Saladito, donde comunidades exigen acciones frente a la minería ilegal y la contaminación de fuentes hídricas.
Manifestante con megáfono durante la protesta en la vía al mar, en El Saladito, donde comunidades exigen acciones frente a la minería ilegal y la contaminación de fuentes hídricas. Foto: X @tubarconews-API

Allí, las comunidades rurales denuncian abandono estatal frente a problemáticas como la minería ilegal, la deforestación y la presión sobre áreas protegidas.

En el caso de los Farallones, el problema no es nuevo, pero sí cada vez se hace más visible.

La jornada deja en evidencia que, mientras no haya soluciones estructurales, las vías seguirán siendo escenario de protesta.

Con ello, la movilidad de toda una región continuará dependiendo de conflictos que trascienden lo vial y se hunden en las raíces del territorio.