La desaparición de Jhon Pedro Rodríguez, Rodrigo Rodríguez y Jhon Bastos se conoció el 26 de junio. Desde ese momento, sus familiares buscaron a las autoridades, reportaron el caso y emprendieron su búsqueda.
Desde ese momento, los allegados a estas tres personas vivieron zozobra, angustia, desesperación.
Sin embargo, no perdían la esperanza de encontrar con vida a Jhon Pedro, que tenía 38 años; a Rodrigo, de 40 años; y Jhon Bastos, de 35 años.
Pero el sábado, 4 de julio, recibieron un baldado de agua fría. Los tres fueron hallados sin vida.

Fuentes policiales que conocieron el caso le contaron a SEMANA que uno de ellos fue encontrado en la vereda Crucero, en el municipio de Miranda, y los otros dos en la vereda El Barranco, en el municipio de Corinto.
“Fueron baleados. Los cuerpos fueron recogidos por la comunidad, que se los entregó a una funeraria de la zona para que los llevara a Santander de Quilichao”, dijo la fuente.
Los cadáveres están en Medicina Legal de ese municipio, a la espera de la decisión de los familiares para su traslado, posiblemente a Norte de Santander, de donde eran oriundos, no del Huila, como se dijo inicialmente.

El caso está en manos de la Unidad de Vida de la Fiscalía en el Cauca, cuyos investigadores tratan de reconstruir cómo fueron los últimos momentos con vida de estas tres personas.
Según dijeron algunos allegados a medios de comunicación, los tres estaban vendiendo las boletas de la rifa de un vehículo en el Cauca, sin embargo, los investigadores están tratando de descubrir qué los llevó realmente a ese territorio, en el que las disidencias tienen un amplio poder.

El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) informó en su cuenta de X que esta es la masacre número 69 en Colombia este año.
Además, recordó que en esa zona tienen presencia la estructura Dagoberto Ramos de las disidencias de las FARC, el frente 57 Yahir Bermúdez y bandas locales.

