El personero distrital de Cali, Gerardo Mendoza Castrillón, ha arremetido recientemente contra el gabinete del alcalde Alejandro Eder. En las últimas semanas, ha suspendido a tres de los funcionarios más relevantes de dicha administración.
A principios de noviembre, suspendió al secretario de Movilidad, Gustavo Orozco, por 20 días. Argumentó que, supuestamente, el funcionario estaba trabajando mientras tenía una incapacidad médica, algo que se demostró que no era cierto. El funcionario fue reincorporado 20 días después.

Luego, a principios de diciembre, suspendió al director de la Unidad de Servicios Públicos, Diego Hau, por haber suspendido una licitación de un contrato con graves errores que había dejado su antecesor ―una persona presuntamente cercana al personero―. La misma Contraloría General de la República celebró esa suspensión debido a las aparentes irregularidades.
Ahora, el turno le llegó al vicepresidente de Metrocali y exdirector de la campaña del alcalde Eder, Felipe Montoya, quien fue sancionado en un proceso exprés y en un tiempo récord de tan solo tres días. En círculos políticos en Cali, varias personas le dijeron a SEMANA que “pocas veces la Personería se había mostrado tan diligente, ni siquiera durante previas administraciones altamente cuestionadas”.
Una de las hipótesis que se plantea es que esta ola de suspensiones podría tratarse, al parecer, de una retaliación contra los aliados de la administración, ya que al grupo político del personero, ligado a Edison Lucumí, presidente del Concejo de Cali en 2025, no le prosperó el proceso de elección del contralor distrital, debido a un proceso viciado que fue severamente cuestionado por la Procuraduría General de la Nación.

Los focos de la opinión pública se centran en las actuaciones del personero Mendoza Castrillón, a quien muchos ven con aspiraciones para llegar al Consejo de Estado. ¿Se desató una persecución contra el alcalde Eder? Esa es la pregunta del momento en Cali.









